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PRIVATIZACIÓN DEL TROLE. La historia de un robo: Trole Godoy Cruz-Las Heras

El surgimiento, desarrollo y liquidación de esta línea de Trolebuses, privatizada por la Sociedad de Transporte Mendoza de Cornejo, Marinelli y Cairone, y sus nuevos dueños: los empresarios de Autam.

Lautaro Jimenez

Lautaro Jimenez Docente y dirigente del PTS @LautaroJ_PTS

Viernes 6 de enero de 2017 11:35

Los usuarios de esta línea aún deambulan intentando saber cómo usar los nuevos recorridos y trasbordos, impuestos sin ninguna información previa. Y muchos de nuestros jubilados perdieron el único medio de transporte gratuito que tenían desde estas zonas.

Trataremos de hacer un repaso del surgimiento, desarrollo y liquidación de este recorrido de la línea de Trolebuses privatizado, descuartizado y modificado por la Sociedad de Transporte Mendoza (STM) de Cornejo, Marinelli y Cairone en su primer día de existencia, sin aviso previo a sus usuarios. Y cómo este estratégico recorrido troncal del Gran Mendoza, luego de 12 años, finalmente fue devuelto a quienes siempre quisieron ser sus dueños: los empresarios de Autam.

Los orígenes del Godoy Cruz- Las Heras del Trolebús mendocino pueden remontarse a 1988, cuando varias decenas de unidades fueron donadas por la municipalidad alemana de Solingen. Aunque fue recién en 1991 cuando se licitó por primera vez la instalación de columnas, tendido de cables y construcción de subestaciones eléctricas a lo largo de 26 km, para la línea de trole que iba a unir Godoy Cruz y Las Heras. Junto a otras obras licitadas para los demás recorridos, tuvieron un costo aproximado de 15 millones de dólares.

Posteriormente, durante las gestiones de Gabrielli (1991- 1995) y Lafalla (1995- 1999), se continuaron las tareas, hasta llegar a la adjudicación a UTE Siemens-IATE-Olmatic del tendido de la línea Las Heras- Godoy Cruz, y la remodelación de las existentes. El costo del tendido de estas líneas, realizado en 1997, fue de 13 millones de dólares. Unos 200 millones de pesos de hoy.

Campaña contra la privatización en el trole (2016)

Inversiones, privatización y vaciamiento

Pero ya en 1997, en medio del festival de privatizaciones, Arturo Lafalla hace el primer intento de privatizar la empresa, pre-adjudicando -ad referéndum legislativo- el servicio de Trolebuses a una UTE formada por las empresas Tecnicagua y Andesmar. Concesión que fue finalmente rechazada en la Legislatura el 31 de enero del 2001, tanto por los diputados de la Alianza como los del justicialismo.

Los argumentos de este rechazo fueron la propuesta del nuevo oficialismo, de llamar a una nueva licitación general en el marco de un plan integral de transporte y los dictámenes contradictorios de la Fiscalía de Estado y la Asesoría de Gobierno. Criterios “llamativamente” contradictorios a los usados en esta oportunidad por el oficialismo radical para disolver la EPTM, sin presentar un plan integral de transporte (cuya licitación venció en el año 2015), ni solicitar dictamen alguno a los organismos de contralor, antes de hacerlo votar en la “escribanía” que el oficialismo ha montado en la Legislatura provincial.

Durante la administración radical de Roberto Iglesias y la Argentina de la convertibilidad y el “1 a 1”, se lleva adelante el segundo golpe contra la empresa de Trolebuses. En lugar de poner en marcha las unidades de este recorrido provenientes de Alemania, las vende a una empresa de Córdoba por un monto de $275.000 con el argumento de que se le debía a la empresa Siemens unos $400.000, y otros $50mil más por al alquiler de los galpones. Unos 7 millones 200 mil pesos de hoy.

“Las explicaciones de esta situación fueron brindadas por las autoridades: se debe plata por el alquiler de los galpones y por las nuevas líneas; el ente a cargo de los trolebuses es autárquico y puede disponer de los bienes de EMSE Residual: si no paga podría enfrentar un juicio por la empresa que alquila los galpones; por eso, vende los trolebuses a los cordobeses que, de noche - hay preferencias por las horas de trabajo, es evidente- preparaban las unidades y se las llevaban”. (Diario Los Andes, 12 de agosto de 2001)

Posteriormente, el 25 de enero de 2002, el mismo diario publicaría: “Determinaron que la venta de troles a Córdoba se hizo en forma irregular. La comisión de la Cámara de Diputados que trabajó en el tema girará una copia del informe a la Justicia para que se determine si se cometió algún delito. Apuntan a Peroni y a Grenci. El informe de la comisión investigadora de la venta de 43 troles que realizó EMSE Residual a una empresa cordobesa determinó que el negocio se realizó de manera irregular. El estudio, luego de ser tratado por la Cámara de Diputados el miércoles, será remitido a la Justicia para que se determine si hubo algún delito penal”.

Estas maniobras sucesivas de privatización y vaciamiento de los gobiernos de Lafalla e Iglesias, postergaron más de quince años el funcionamiento de la Línea Godoy Cruz- Las Heras, a pesar de las millonarias inversiones hechas por el estado. Pero no todos salían perjudicados, con esta demora. Las empresas a quienes “casualmente” hoy la STM de Cornejo, Marinelli y Cairone les han entregado este recorrido, fueron las que estuvieron durante años presionando para retener este negocio, que -mientras tanto- recorrían sus micros a combustión con una letra T pintada en su cartería frontal.

De esta forma lo explicaba el diario Los Andes el 14 de enero de 2004: “La línea T, como se la conoce, es el circuito más rentable del actual sistema que está en manos de una Unión Transitoria de Empresas de micros (El Trapiche, Los Andes y El Plumerillo), que se resisten a dejar este negocio y siempre han objetado el proceso de la incursión de los troles, por más que el servicio le corresponda a la Empresa Pública de Transporte. Por eso en el último tiempo del gobierno anterior volvieron a presionar. Entonces Cobos decidió poner a punto a todos los troles faltantes para hacerse cargo recién en marzo. “Parece que esta pulseada la ganaron como también la de la compensación de las deudas”, comentó una fuente de la empresa de troles con respecto al lobby que hacen las empresas para no soltar “la vaca lechera”, como se la conoce a la línea T entre los micreros”.

Archivo Los Andes 2004 / Julio Cobos con trabajador de trole

Puesta en marcha y nuevas inversiones públicas

En total (en la Argentina de la posdevaluación y el “3 a 1”), poner los troles y activar el servicio en la línea de 52 kilómetros de extensión entre Godoy Cruz y Las Heras, tuvo un costo de 800 mil pesos, cifra que incluía la reparación de las 30 unidades que se necesitaron para el recorrido. Unos 4 millones 260 mil pesos de hoy.

En los siguientes gobiernos, administrados por el PJ, las inversiones estuvieron destinadas fundamentalmente a la compra de unidades que nunca cumplirían los requerimientos de sostenimiento del servicio. Bajo el gobierno de Jaque se compraron las unidades canadienses. Por su parte, Francisco Pérez, además de volver a privatizar los recorridos del Grupo 2, hacía el siguiente balance, “El Trole Mendocino es nuestro orgullo local. Los primeros 10 troles que comenzaron a funcionar el mes pasado en las Líneas Parque y Villa Nueva y los 5 que se incorporarán a la Línea Dorrego fueron diseñados por trabajadores de nuestra Empresa y fabricados con mano de obra ciento por ciento nacional por una inversión de $27.000.000. Pronto firmaremos un convenio para la fabricación de 15 unidades adicionales de troles para las Líneas Pellegrini, Universidad y Las Heras – Godoy Cruz, con una inversión estatal de $33.000.000.” (Discurso del gobernador Francisco Pérez apertura sesiones ordinarias legislativas 2015).

Mientras que –entonces desde la oposición- Cairone salía al cruce de la gestión peronista afirmando que, “La verdad que en los últimos poco más de 6 años (más específicamente desde que Francisco Pérez fue ministro de Ambiente y Obras Públicas y ahora como Gobernador), de lo que se tiene que hablar es de la pésima inversión y muy mala gestión. Durante el Gobierno de Julio Cobos, yo fui durante dos años director por el Estado en la EPTM (…) Durante ese lapso de tiempo, se tiene que haber producido la transformación más grande y de calidad de la EPTM. En esos dos años, se arreglaron (con personal de la misma Empresa) más de 20 trolebuses con una mano de obra de excelente calidad que se pusieron al servicio de la inauguración de la Línea Godoy Cruz- Las Heras realizada el 27 de abril del 2004”. (Leopoldo Cairone, “Troles, la verdadera historia” MDZ, 25 de Septiembre de 2014)

Nótese cómo en ambos casos destacaban el profesionalismo y “la mano de obra de excelente calidad” de los trabajadores que fueron los que permitieron, no sólo reparar las unidades necesarias para poner en funcionamiento la Línea Godoy Cruz Las Heras, en el 2004 y 2005, sino también “diseñar” las unidades cero kilómetros que se fabricaron entre el 2012 y el 2015. Cuánto cinismo vimos en los ataques de este gobierno a los empleados de la EPTM, que dejaron en esos talleres, oficinas y trolebuses sus vidas, con el único fin de estigmatizarlos ante la población, acusarlos de privilegiados e ineficientes e intentar cubrir así el negociado de esta privatización.

La concesión del transporte público: entregadores y apropiadores

El 16 de junio de 2003 una editorial del diario Los Andes afirmaba algunas cosas que es interesante recordar, “La noticia, sin embargo, de que se pondrá finalmente en funcionamiento el ramal de trolebuses que une a Las Heras con Godoy Cruz, cuyo tendido se encuentra listo desde hace años y sometido a varias y exitosas pruebas, pone algún sentido de esperanza en las expectativas con que la población espera que desde las esferas del Gobierno se solucione el problema del transporte que, en sus distintos esquemas, se ha convertido en un escenario -reiteramos- caótico. (…) La Empresa Provincial de Transportes, a cuyo cargo se encuentra la prestación del servicio de trolebuses, corrió en su oportunidad el riesgo de ser privatizada. Era la moda de esos años, y se siguió presionando hasta que la Legislatura, en ejemplar acción, dispuso que no se la pudiera sacar de la órbita del Estado. Y ahora viene a convertirse en legítima alternativa frente al panorama que se presenta en el servicio de colectivos, que sí depende de empresarios privados.”

La puesta en funcionamiento del Trole Godoy Cruz-Las Heras vino en un momento de profunda crisis del transporte público, con la quiebra de la línea 20 y la negociación de una nueva licitación integral del sistema de transporte público que se negociaría al año siguiente.

Si bien en el 2005 la cantidad de pasajeros transportados había empezado a recuperarse, la opinión de la gente sobre el sistema del transporte público era categórica, “La última evaluación de la situación del transporte público en Mendoza -llevada a cabo por Sipec- habla de que el 88% de los usuarios considera que es "regular, malo o muy malo". El grado de acuerdo con la medida del gobierno provincial de intervenir la línea 20 de colectivos alcanzó al 60,3%, sólo la rechazó el 6% y el 65% de los usuarios consideró que "el trolebus es más cómodo que el micro", aunque un 37% consideró que obstaculiza el tránsito vehicular y un 50% estimó que es un medio más lento que el micro. El 73% consideró que el remplazo de la T Pedro Molina-Unimev por ómnibus del Estado es una "buena medida del gobierno" y el 67% apoya "que el Estado mendocino tenga una empresa estatal de transporte.” (Los Andes, 3 de julio de 2005)

Sin embargo, el gobierno de Cobos creó una licitación a medida de las ganancias de los grandes grupos del transporte. Un nuevo sistema, en el que el Estado recaudaría y le pagaría a las empresas por kilómetro recorrido. Reconociendo también variaciones en los costos salariales, de gas oil, insumos y repuestos. Este nuevo sistema, enormemente cuestionado por subsidiar a las empresas en lugar de los usuarios y eliminar cualquier tipo de riesgo empresario, se convertiría en un barril sin fondo de aumentos interanuales de los subsidios del estado y tarifazos en el boleto.

Sergio Marinelli, que en ese momento era Subsecretario de la cartera de transporte del gobierno de Cobos, prometió que igualmente habría “premios y castigos por cantidad de pasajeros”, algo que nunca se concretaría.

El nuevo sistema de transporte de pasajeros mantuvo los recorridos del viejo sistema y su formato radial, y empezó a sentar las bases de un futuro sistema troncalizado (con recorridos principales centrales y secundarios). La Empresa Provincial de Transportes aumentaría por cuatro su número de chóferes y vehículos, 105 vehículos y 425 chóferes, incorporando nuevos micros y trolebuses. Una cantidad que a fines del año pasado, 2016, se demonizó hipócritamente como “ineficiente”, “imposible de sostener”, como que posee “empleados que sobran”, ocultado la realidad de que el problema era la falta de unidades a la que llevó el vaciamiento y la falta de inversiones.

Mientras que los privados se quedarían con la enorme mayoría de los recorridos, Trapiche SA se convertirá -con el nuevo sistema- en la empresa de transporte urbano que más recursos movilizará en la provincia, ya que recibirá unos 18,4 millones de pesos al año por la línea 10 y 17,5 millones (compartidos con Autotransportes Los Andes) por la línea 40. El Cacique recibirá 7 millones por la línea 80 y 11,8 millones por la 90; El Plumerillo con 17,9 por la 60; Valentín Stocco 17,6 millones por la 10 y la UTE que conforman Presidente Alvear, General Roca y Los Andes movilizará 12,6 millones al año por la línea 30.

Aun así los empresarios no quedaron del todo conformes, y desde Autam se cuestionaba que “los trolebuses se estén apropiando de los ejes troncales naturales”. Sergio Pensalfine destaca que “eso es equivocado, porque si el Estado se queda con los ejes troncales y cobra la tarifa más barata está subsidiando la zona más rica y no a los usuarios más pobres. Los operadores privados -sin embargo- recorren zonas no rentables (Lunlunta, Bermejo) donde el Estado debería estar con subsidios a los usuarios más carenciados”.

El hipócrita e insostenible discurso sobre el destino de los subsidios según la zona, en un sistema que no subsidia a los pasajeros sino al kilómetro recorrido; no podía ocultar que estas empresas privadas aún no habían renunciado a recuperar la “vaca lechera” de los recorridos que el sistema público de Trolebuses, que en “el reino del revés” la empresa pública se estaba “apropiando” de los “recorridos troncales naturales” de los privados.

Pero al cabo de 10 años, los mismos funcionarios que estuvieron en la nefasta licitación del 2005, volvieron para encargarse de cumplir al pie de la letra las exigencias de Pensalfine y “devolverle” a la UTE Trapiche-Los Andes el recorrido Godoy Cruz-Las Heras, eliminando esta línea de Trolebuses que tanto costó construir y poner en funcionamiento.

El plan del gobierno es realizar en junio la licitación de los dos servicios troncales: Norte-Sur, entre Godoy Cruz y Las Heras, adjudicado provisoriamente al Grupo 4; y el Este-Oeste que uniría la calle Tirasso de Guaymallén con la UNCuyo (MDZ, 28 de diciembre de 2016), otra inversión millonaria en el tendido del Trole que se perdería con la privatización.

Como podemos ver no hay ninguna casualidad en que con estos funcionarios resulten siempre beneficiadas las mismas empresas. No hay ninguna casualidad, sino una clara causa: detrás de la completa incompetencia de estos funcionarios para poder administrar una empresa pública en forma eficiente, se encuentra la astuta mano de los grandes empresarios del transporte de quienes esos funcionarios, Marinelli y Cairone, no son más que sus humildes servidores.

Desde el Frente de Izquierda impulsaremos una Comisión Investigadora Independiente, que exija la apertura de los libros contables de estas empresas y la administración vaciadora de la EPTM y la recientemente creada STM. Y clarifique qué intereses son los que han llevado a estos funcionarios a desmantelar de un plumazo una red ecológica de transporte que le costó a los mendocinos más más de 13 millones de dólares, sin presentar, ni ante la Legislatura ni ante la opinión pública, informe técnico alguno que los justifique. Saltan a la vista las similitudes entre este cierre de la línea de Trolebuses y la adjudicación de su recorrido a estas empresas de Autam sin consulta, dictamen o licitación previa; y la fallida privatización de Arturo Lafalla o la vaciadora venta de unidades de Roberto Iglesias que terminaron en verdaderos escándalos y desconocimiento de contratos.

Diputado Lautaro Jimenez junto a los trabajadores de trole (2016)

La única forma de avanzar en un plan integral de transporte que termine con el perverso lucro de estas empresas vaciadoras que viven de los subsidios del estado y los tarifazos, vendrá de la mano de la plena administración del sistema de transporte público por parte de sus trabajadores, los únicos que -con las mujeres al frente- defendieron a la EPTM, representantes de los usuarios, uniones vecinales y universidades públicas; y por recuperar las empresas, unidades y recorridos apropiadas por estos expropiadores.