×
×
Red Internacional
lid bot

Pueblo Mapuche. La historia del operativo policial por caso Luchsinger Mackay

La madrugada de este martes 29 comenzó con diversos operativos policiales en la región de La Araucanía, en la búsqueda de sospechosos por el caso de la muerte del matrimonio Luchsinger Mackay en enero del 2013. El procedimiento policial derivó en la captura de once personas mapuche, las cuales se encuentran detenidas en la cárcel Temuco.

Viernes 1ro de abril de 2016

La cuestionada confesión de uno de los imputados, gatilló la reactivación del emblemático caso Luchsinger-Mackay, se trata de Jose Manuel Peralino, quien el 23 octubre del 2015, ante los fiscales Luis Arroyo y Alberto Schiffelle, declaró “Queríamos quemar, pero yo no quería que los viejitos murieran”, según lo relatado textualmente por la Fiscalía en el Juzgado de Temuco.

Aquello impulsó la labor investigativa que fue encomendada por el equipo de fiscales liderados por el jefe regional, Cristian Paredes, quien operó secundado por los persecutores Luis Arroyo y Alberto Schiffelle (ambos de la Fiscalía de Alta Complejidad), al grupo selecto de seis oficiales de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (BIPE) de la PDI.

Es así que bajo este escenario, se llevó a cabo un gran operativo policial desplegado la madrugada de este martes 29, con al menos 100 efectivos, allanando casas de comuneros mapuche en los sectores de Yeupeco y Rahue, además del sector Tres cerros, de la comuna de Padre las Casas. Aquello dejó un saldo de once comuneros mapuche detenidos. Fue en el Juzgado de Temuco que la jueza de Garantía, Alejandra García Bocaz, dio a conocer su decisión: prisión preventiva para diez de los once formalizados por el incendio y homicidio del matrimonio de Werner Luchsinger y Viviane Mackay.

Así, José Tralcal Coche, Aurelio Catrilaf Parra, Hernán Catrilf Llaupe, Sabino Catrilaf Quidel, Juan Tralcal Quidel, Sergio Catrilaf Marilef, Eliseo Catrilaf Romero, José Arturo Cordova Tránsito, Luis Sergio Tralcal Quidel sindicado como uno de los máximos líderes de la Cordinadora Arauco Malleco e integrante del reconocido lof de Lleupeko, y la machi Francisca Linconao Huircapan quien anteriormente ya había sido acusada de participación en los hechos y posteriormente absuelta el año 2013. Los detenidos fueron llevados hasta la Cárcel de Temuco donde se encontrarán con Celestino Córdova, condenado a 18 años por el mismo hecho.

El último de los detenidos, José Manuel Peralino Huinca, quedó con arresto domiciliario total, al mismo tiempo que se le individualizo en la audiencia por haber roto el “pacto de silencio”, entregando antecedentes que inculparían a los detenidos.

El giro en el testimonio de Peralino

Gran sorpresa causo en la audiencia del Juzgado de Temuco, cuando uno de los imputados que habría entregado antecedentes importantes en la indagatoria del caso, José Manuel Peralino, decidió retractarse de las declaraciones emitidas el 23 de octubre del año pasado. Pero no solo se desdijo de sus dichos, sino además acuso hostigamiento y presiones que iban desde ofrecimientos de pagos y violencia física, para que se inculpara y declarara culpable a los otros diez detenidos.

Desde el estrado realizó estas graves acusaciones hacia el modus operandi de dos policías de la PDI identificados por él como Vílchez y Claudio, señalando que recibía amenazas tales como, “Si tú no hablas vamos a traer a la rastra a Francisca Linconao y a tu polola (…) Si tú no hablas vas a caer preso…”, además agrego que le entregaron dinero para movilización y comida. Todo esto bajo la obligación de firmar documentos falsos para ocultar a su círculo social, los encuentros sostenidos con la PDI.

Según los defensores de los imputados, el testimonio de Peralino, contradice y desestima la versión que posee la Fiscalía, por tanto califica de “baja calidad” las pruebas que presento el Ministerio Público en el juicio. En propias palabras de Pablo Ardouin, abogado defensor de José Manuel Peralino, Machi Francisca Linconao y Sergio Tralcal Quidel, señala “Lo único que hay es la declaración de una persona y esta persona posteriormente señala que fue presionado a prestar esta declaración y en ese sentido es lo mismo de siempre por parte de la Policía de Investigaciones. Esto es que lo único que tienen es una prueba de baja calidad de una persona que, al menos, resulta poco veraz y que no tiene ningún tipo de evidencia científica o material que vincule a alguna de las personas con los hechos formalizados”, explicó el profesional. Sobre la decisión de la jueza, que termino con la prisión preventiva de diez comuneros mapuche, Ardouin sostuvo: “Nosotros tenemos la posibilidad de recurrir a los tribunales superiores y eso es lo que analizaremos en los siguientes días”.

La PDI por su parte, prefirió guardar silencio, sin embargo la Fiscalía Regional, ha sostenido que el trabajo indagatorio sobre los hechos, ha sido de excelencia por parte de la inteligencia policial. Esto para contrarrestar la imagen que quedo del caso de Raúl Castro Antipán, quien pasó de ser testigo protegido de la Fiscalía ha infiltrado por Carabineros, protagonizando atentados para inculpar a comuneros.

La hipótesis de los hechos a partir de la polémica confesión de Peralino

Los datos entregados por José Manuel Peralino en su declaración, indicaría que el grupo de detenidos más el machi condenado, Celestino Córdova, se reunieron a eso de las diez de la noche, el tres de enero del 2013 en la casa de la machi Francisca Linconao, ubicada a ocho kilómetros en línea recta de la Granja Lumahue, lugar donde vivía el matrimonio de Werner Luchsinger y Vivianne Mackay.

De ese encuentro en la casa de la machi Francisca Linconao, salen tres vehículos al lugar de los hechos. Al llegar al fundo donde residía el matrimonio Luchsiner-Mackay, se procede a atacar con piedras la vivienda, aumentando los niveles de violencia al encontrar resistencia por parte de Werner Luchsinger, por lo que terminarían quemando la casa patronal, al mismo tiempo, enfrentándose con armas de fuego al matrimonio, donde es herido el machi Celestino Córdova, por parte del ya moribundo anciano Luchsinger, que minutos después cae muerto junto a su esposa. Según Fiscalía, dichas declaración de Peralino, también añaden las rutas de escape y el pacto de silencio asumidos por los implicados en el caso.

A pesar de la contradicción que se genera en la data presentada por Fiscalía y la retractación del imputado en sus declaraciones, cabe esperar la audiencia de formalización de cargos por incendio con resultado de muerte de carácter terrorista, llevado a cabo por el Tribunal de Garantía de Temuco, donde será el juez quien determine la veracidad de los hechos presentados. Sin embargo diversas opiniones señalan que puede tratarse nuevamente de montajes hechos del Estado chileno para para criminalizar la lucha mapuche.

El caso de la machi Francisca Linconao, acusada dos veces por el mismo hecho.

Entre las once personas que fueron detenidas en la madrugada de este, se encuentra la machi Francisca Linconao. Esto a raíz de que efectivos de la Policía de Investigaciones, entre ellos una brigada del Equipo de Reacción Táctica (ERTA) proveniente de Santiago, llegaran hasta su domicilio en el sector rural de Tres Cerros, en las cercanías de Padre las Casas, allanando con violencia el hogar de la autoridad tradicional mapuche, vinculándola al caso de la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay.

Lo insólito de esta situación, es que la machi ya había sido detenida el 4 de enero del 2013, cuando allanaron su domicilio buscando pruebas que la vincularan con los hechos acaecidos esa madrugada en la Granja Lumahue, lugar donde vivía el matrimonio latifundista. En medio del violento operativo, se le detuvo despojándola de su vestimenta tradicional y haciéndola pasar una noche detenida. Según la policía, esto a causa de encontrar una arma hechiza en su hogar.

Señalo en ese entonces para los medios de comunicación, “Fui detenida, con violencia, en mi casa, delante de mi nieta de tres años. Me llevaron esposada a la Comisaría, me despojaron de mi vestimenta. Yo soy Machi, una autoridad tradicional de mi lof, de las comunidades del pueblo mapuche. Después me llevaron esposada al Consultorio Pulmahue, a constatar lesiones. Fui expuesta públicamente a través de los medios de comunicación, en una acción que afecta mi dignidad”, relata la machi.
En cuanto al arma hechiza señalada por la policía, la machi aclara, “Cuando me llevaron, sólo me dijeron que los acompañara. Cinco carabineros me tomaron por la fuerza. Ese día, sé que se llevaron un cuchillo que estaba al borde de una ventana, el que habíamos usado para abrir un saco de harina. Al día siguiente, dijeron lo del arma”.

No obstante, la justicia desestimó los cargos y fue absuelta, por lo que decidió realizar una demanda al Estado por daño moral y lucro cesante, obteniendo así un histórico veredicto que conllevo a una indemnización de 30 millones.

Sin embargo, no es la primera experiencia que sostenía la autoridad espiritual del Pueblo Mapuche con la justicia del Estado Chileno, ya que el año 2008 decidió recurrir a la justicia en busca de la reclamación de su derecho al libre ejercicio de su actividad ancestral, como es la recolección de hierbas medicinales, la cual se veía truncada a consecuencia de la actividad forestal ilegal por parte de la Empresa Forestal Palermo, la cual daño gravemente el medio ecológico ambiental de la autoridad mapuche. La Corte Suprema reconoció su derecho ancestral, sentando un precedente histórico en materia judicial indígena.