Es una realidad que la inflación está afectando todos los sectores de la población, pues el precio de la canasta básica (y por consecuencia los demás productos) comienzan a tener un alza importante. Sin embargo, los que sufrirán el desastre serán los más pobres, es decir, el grueso de la clase trabajadora.
Jueves 12 de mayo de 2022
Según el Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO), las familias más pobres perciben un sueldo de $3,313 mensuales, es decir, los ingresos más bajos, y son, además, quienes más sufren el incremento de los precios, pues se percibe que para ellos la inflación es de un 8.74%, es decir, hasta un 1.2% más alta que la inflación general, que es de 7.48.
Esto se debe a que el alza de precios más importante se está dando en los productos esenciales de la canasta básica. La inflación en los alimentos y bebidas, que es el sector con más incremento en los precios, ha aumentado hasta un 12.1% en el mes de abril, es decir, que los productos básicos rebasaron la inflación general de una forma alarmante.
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Por el contrario, y haciendo un contraste abismal, según el IMCO, las familias con los ingresos más altos, que en promedio son de $54,427 al mes, perciben una inflación que sí está acorde con la inflación general, pues sólo sufrieron una variación del 7.48% en su acceso a todos los bienes y servicios.
Las familias más ricas del país, al contrario de verse afectadas, muchas tendrán beneficios considerables. Mientras aumentan los precios de los alimentos y bebidas, disminuyen los de la vivienda, incentivando la especulación inmobiliaria. O los servicios médicos, que después de la pandemia, se demostró que la salud de calidad es un derecho al que pocos tienen acceso, y que ahora por la inflación se está agudizando esta problemática, pues la población pobre y trabajadora, antes de procurar el bienestar de la salud, priorizará la alimentación cada vez más cara.
El instituto Mexicano de Competitividad busca solucionar los problemas de inflación que viven los sectores más bajos de la sociedad por medio del fortalecimiento de la competencia económica, una lógica que, según el IMCO, ayudará a que los consumidores puedan acceder a productos con precios más bajos. También promueve un aprovechamiento y consumo de productos provenientes del exterior por medio de subsidios en beneficio de la importación de bienes.
Esta competencia, propia de las políticas de libre mercado, no es una salida viable para la población pobre y trabajadora, pues los capitalistas, dueños del mercado mundial, son quienes provocan todas las crisis para el proletariado.
La salida para las familias tampoco es la propuesta de la 4T: el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PCIC). Pues esta sólo planea ayudar a las empresas, y el sector privado en general, por medio de subsidios y apoyo estructural (Guardia Nacional patrullando mercancías, fortalecimiento de la distribución de productos básicos, entrega de fertilizantes para el sector agropecuario) además de la eliminación de impuestos a productos de importación.
No falta mucho para que los problemas de la inflación comiencen a generar grandes adversidades en todas las esferas: transporte, vivienda, energía, vestido. Las crisis son un medio por el cual los grandes empresarios pueden acrecentar sus fortunas, incentivando la precarización de lxs trabajadorxs y sus familias. Es por ello que ninguna de las dos propuestas (tanto el PCIC de la 4T como la competencia empresarial del IMCO) son una salida viable. Sólo lxs trabbajadorxs, por medio de la organización y lucha contra la patronal, puede conquistar salarios que cubran la canasta básica y todos los servicios esenciales (salud, energía, escuela, recreación).
La única forma de combatir la inflación y la carestía es a través del aumento salarial y su escala móvil acorde a la inflación.