La semana pasada se cerraba un viernes de pactos y treguas con el gobierno nacional. Los sindicalistas prometieron cautela y pasividad al negociar las paritarias en el encuentro con Macri, mientras el bolsillo de los trabajadores es atacado por la inflación y los despidos siguen profundizándose.
Martes 16 de febrero de 2016
Arranca el día y tenés que hacer malabares para administrar los pocos pesos que cobras a fin de mes (mientras la mitad de los trabajadores gana $6500 mensuales) Subís al bondi camino al trabajo y la SUBE está al límite, laburás, te bancas las condiciones de precariedad, el ajuste de los ritmos y la amenaza constante de que podés quedarte sin laburo. Miras el diario durante el viaje y la canasta básica de alimentos supera los $16.000. ¿Cómo hago para llegar a fin de mes te preguntas? A la salida del trabajo pasas por el mercado para organizar la cena y entre una leche, pañales para los pibes, algo de verdura, ¿carne?, mejor lo dejas para el domingo como el "lujo" del día de descanso, y encaras los fideos o arroz con salsa para abaratar gastos, llegas a la caja y "son 140, 160 pesos" dice la cajera. Te indignás y seguís restando al total de lo que cobras a fin de mes. Imposible que alcance.
Prendés la tele y ves que la comitiva de los dirigentes que dicen que "te representan" se junta con Macri para acordar el futuro de tu salario. La reunión estuvo integrada por Moyano, Barrionuevo y Antonio Caló, el tridente de jefes de la CGT. También fueron Armando Cavalieri, de Comercio y referente de los "gordos" de los grandes gremios de servicios; Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), por los "independientes"; el portuario Juan Carlos Schmid, líder formal de los sindicatos del transporte (CATT) y Gerónimo Venegas, de los peones rurales. Las palabras de Macri estuvieron centradas en la necesidad de encarrilar las variables económicas para combatir la inflación, que señalo como “el principal obstáculo a superar para su plan económico”. Fue en ese punto donde Moyano y Barrionuevo le dieron al jefe de Estado señales de que su parte será negociar paritarias mesuradas.
¿Cuánto más hay que esperar a estos burócratas para que defiendan los intereses de los trabajadores? No caben dudas para quienes trabajan y que intereses protegen, porque las medidas tomadas por el gobierno: devaluación del 40%, inflación del 4% en enero. Extendiendo esos valores la inflación se estima que se ubicará en un 40% anual. La eliminación de retenciones (excepto las de la soja que fueron reducidas 5 %), limitación de Precios Cuidados, tarifazo para la energía eléctrica, y se viene la del gas en marzo. Endeudamiento con bancos internacionales a través del Banco Central (BCRA) son todas medidas que dan claras muestras que trabajan para las patronales y encima discuten tu salario mientras ellos engordan sus bolsillos. El ministro de Trabajo Jorge Triaca, también presente en la reunión evadió como el resto de los presentes tratar la realidad de miles de trabajadores
Los despidos superan los 30.000 trabajadores en el ámbito público y en empresas privadas, pero las declaraciones de los sindicalistas son de darle más tiempo al gobierno, dejarlo gobernar y que se estabilice. “No nos vamos con soluciones pero nos vamos conformes”, aseguró Caló al salir de la Rosada en una especie de sincericidio sobre el contenido del encuentro. Incluso los que lo tildaban de ajustador y que se viene la derecha, hoy sentados en la mesa con Macri para pactar la Paz social y asegurarle tranquilidad en sus gremios, dejando pasar despidos y suspensiones como en Siderca y la industria automotriz.
Ante este panorama es de vital importancia traspasar las fronteras que impone la burocracia sindical y organizarse para resistir los ataques, los despidos y las suspensiones. No está en la agenda de estos burócratas responder a las demandas de los trabajadores, sino hacer los deberes para que la crisis la paguen los trabajadores. Es por esto que los referentes del PTS en el FIT como Nicolás del Caño, Miriam Bregman, Cristian castillo, en cada oportunidad que tienen en los medios, en charlas, en los lugares de trabajo, convocan a preparase para resistir los ataques y unificar las luchas contra los sindicalistas traidores, las patronales y el gobierno.