×
×
Red Internacional
lid bot

Polémica. La izquierda argentina ante la prueba de la lucha de clases en Francia

Jorge Altamira critica a la izquierda francesa por su posición ante la rebelión popular. Pero guarda silencio sobre la Red por la Huelga General que se viene desarrollando en Francia. Se trata de una política impulsada por nuestro grupo hermano Révolution Permanente (RP), junto a sectores combativos de la clase obrera, para enfrentar la política de la Intersindical burocrática. Por otro lado, otras corrientes de izquierda en la Argentina -como el PO y el MST- plantean la consigna de luchar por la huelga general como un llamado vacío, cuya concreción queda en el aire. Aquí debatimos con ambas posiciones.

Eduardo Castilla

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo

Martes 28 de marzo de 2023 16:18

Francia transmite al mundo las imágenes de la lucha de clases más decidida. Enfrentado al gobierno de Macron y su reforma de las pensiones, la clase trabajadora y la juventud despliegan una enorme combatividad. Lo hacen desafiando una dura represión estatal, que se descarga con furia contra quienes reclaman. Este martes, esa disposición al combate volvió a sacudir al país galo, cuando millones de manifestantes salieron a las calles de todo el país.

Te puede interesar: Francia: otra vez millones en las calles. ¿"Dialogar" con Macron o radicalizar la huelga?

Necesariamente, la lucha de clases en Francia tiene que ocupar la atención y el interés de las corrientes que reivindican la lucha por la revolución obrera y socialista. Analizar el día a día de los combates; plantear los caminos a seguir; aportar al desarrollo del movimiento, es parte fundamental de la labor por construir organizaciones revolucionarias a escala internacional. Desde ahí planteamos estas líneas de debate.

Altamira frente a la rebelión en Francia

Jorge Altamira se repite a sí mismo. Manteniendo una lógica política que lleva décadas -y que el actual PO no abandona- el dirigente de Política Obrera tergiversa la realidad en función de cubrir los límites de su propia corriente.

En un artículo titulado La Francia obrera desencadenada, señala que “las movilizaciones y las huelgas, que pueden ser caracterizadas como ‘huelgas políticas de masas’ (…), chocan con el desgastado muro de contención de los aparatos sindicales, fundamentalmente, y también de la izquierda ‘trotskista” – sus organizaciones principales son NPA y Lutte Ouvriere. Por adaptación y oportunismo, o por un declarado espíritu conservador, respectivamente, van a la cola de los acontecimientos”. La definición no es nueva. Una semana antes, en otro artículo, afirmaba que en “la llamada izquierda trotskista (…) Existe un temor rayano en el pánico a plantear la huelga general y el derrocamiento del gobierno” [1].

El sector más conservador del “viejo” Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) -o lo que queda de él- eligió hace tiempo la deriva política hacia la centroizquierda, con el objetivo de confluir con Jean-Luc Mélenchon y su espacio. Aunque en una publicación reciente habla del llamado a la huelga general, su perspectiva general está orientada en un sentido distinto. En otro texto se afirma que “en la situación actual, lo que falta es la construcción a nivel nacional y en las ciudades de un frente social y político común portador de una alternativa anticapitalista de opciones sociales y financieras a favor de las clases trabajadoras (…) que se apoye en la dinámica social para plantearse como actor político directo en la situación actual”.

Esa perspectiva queda aún más explícita en un artículo publicado este martes en Contretemps. Allí Ugo Palheta -simpatizante de La Francia Insumisa (LFI)- debate con nuestro compañero Juan Chingo y afirma que el movimiento actual tiene que proponerse como metas “el retiro inmediato de la contrarreforma, la disolución de la Asamblea Nacional y la convocatoria de nuevas elecciones”. Más claro, imposible.

La polémica de Altamira con Lutte Ouvrière (LO) tampoco resulta difícil. La histórica corriente de la izquierda francesa acaba de plantear que “el gobierno apuesta a la represión, los golpes con porras, la violencia policial y la requisición de huelguistas para acabar con este movimiento. Esto sería imposible con una huelga que se extienda a todas las empresas. Ninguna compañía de CRS podría desalojar a los millones de huelguistas, y mucho menos reemplazarlos en sus puestos de trabajo”. La afirmación parece cierta. Sin embargo, la exigencia concreta de la huelga general política, así como los medios para logran esa extensión, están ausentes.

Al no plantear la pelea concreta por la huelga general hasta derrotar a Macron, tanto esa ala del NPA como LO terminan secundando la política de la Intersindical. La burocracia de la CFDT, la CGT y el resto de las grandes organizaciones sindicales no se proponen desarrollar la lucha en las calles. Por el contrario, trabajan para contenerla, intentando obligar a Macron a una negociación.

La polémica de Altamira se basa, esencialmente, en no ver o en hacer como que no ve. Así, en el marco de la crítica a la izquierda francesa, señala también que “otro puñado de grupos de izquierda plantea la huelga general (…) Proponen y se empeñan en montar comités de bases o interseccionales, pero con la característica propia de estos grupos – cada uno quiere formar el suyo”.

Suponemos, por lógica, que entre ese “puñado de grupos” está Révolution Permanente (RP), corriente hermana del PTS-Frente de Izquierda dentro de la Fracción Trotskista-CI. Altamira no lo dice. Elige el silencio, intentando esquivar la realidad con la simple omisión de palabras.

RP se está convirtiendo, cada vez más, en un grupo político de referencia para múltiples actores. A partir, por ejemplo, de contar con dirigentes combativos reconocidos en la vanguardia obrera. Como Anasse Kazib, trabajador ferroviario y una figura obrera nacional. O Adrien Cornet, referente de los trabajadores de refinería en Total Grandpuits. ¿Se habrá enterado Altamira del Congreso Fundacional de RP -celebrado en diciembre- en el que participaron cientos de compañeros y compañeras obreras y del movimiento estudiantil? ¿Sabrá que le dieron su apoyo personalidades como Assa Traoré, el reconocido filósofo Frédéric Lordon o la escritora Sandra Lucbert? [2]

Te puede interesar: Francia: con la presencia de importantes personalidades se realizó el Congreso de Révolution Permanente

Después de intentar el camino del ninguneo, Altamira ataca la política de conformar “comités de base”. No sabemos si no leyó bien o solo se trata de seguir ignorando a RP. Precisamente, porque nuestra corriente hermana impulsa activamente Comités de Acción para desarrollar la perspectiva de la huelga general. Esa política se despliega a través de la Red por la huelga general, que se reúne desde hace ya dos semanas. El 13 de marzo pasado, cientos de compañeros y compañeras participaron -presencialmente y conectados- del primer encuentro de la misma.

Te puede interesar: Gran encuentro en París de trabajadores en lucha por la huelga general contra la reforma previsional

Impulsar esos comités de acción es la vía para pelear por desarrollar en concreto la perspectiva de la huelga general. RP y la juventud de Le Poing Levé (Puño en Alto) actúan diariamente en la marea de la movilización de lucha contra Macron. Allí, literalmente al calor de los combates, el impulso de estas instancias es la forma de hacer concreta una organización democrática desde abajo, que pelee en cada lugar de trabajo la continuidad de las medidas de lucha mediante la renovación de la huelga.

Te puede interesar: Así es por dentro el "comité de acción" que organiza bloqueos y huelgas salvajes en Francia

Esa es la gran batalla que está desplegando en este momento la vanguardia combativa de la clase trabajadora. Hoy, en la Red se nuclean importantes sectores del movimiento obrero. Entre otros, del transporte (RATP); ferroviarios (SNCF); recolectores de basura y alcantarillados; de las centrales nucleares de Paluel y Nogent-sur-Seine; trabajadores de la electricidad (Enedis y RTE); sectores de la metalurgia (como Airbus y fábricas como Sidel, Safran o Stellantis/PSA); trabajadores de los aeropuertos de Roissy y Orly; trabajadoras y trabajadores de la educación y, por supuesto, sectores de la juventud combativa.

Esa pelea no se reduce solo a levantar la consigna de la huelga general, sino que adquiere contornos muy concretos. Hoy, sectores que son parte de la Red por la huelga general aparecen comprometidos en uno de los combates centrales del momento: impedir que la represión estatal derrote las duras huelgas en lugares estratégicos, mediante la llamada “requisición de trabajadores”. Una de esas peleas viene teniendo lugar en la refinería de Normandía. Estos combates tienen un alcance público cada vez mayor. Este mismo lunes, el diario Le Monde se vio obligado a reflejar la creciente solidaridad activa para con estas luchas obreras.

Te puede interesar: El diario francés Le Monde destaca la solidaridad con los huelguistas como nuevo desafío a Macron

Altamira está obligado a informarse sobre estas cuestiones si quiere presentar un análisis medianamente serio de lo que ocurre en Francia. Tanto en el sitio de Révolution Permanente como en los de la Red Internacional de La Izquierda Diario existe abundante información. Pero, además, sitios como Mediapart o Libération vienen dando cuenta de estos procesos. Ambos reseñaron la enorme solidaridad desplegada en Normandía por una delegación de la Red por la huelga general [3]. Delegación en la que participaron la reconocida actriz Adèle Haenel y el mismo Lordon.

Te puede interesar: En la refinería de Le Havre continúa la huelga, con el apoyo de Adèle Haenel y Frédéric Lordon

Altamira no carece de medios para informarse. La posición política se explica por la absoluta desconexión entre su corriente y los hechos que tienen lugar en Francia. El internacionalismo, a lo sumo, es aquí un punto de vista.

La importancia de los Comités de acción

El desprecio hacia los comités de acción o de base -como le llama Altamira- no es casual. Históricamente, el dirigente subestimó la importancia de impulsar organismos de autoorganización en cualquier combate de masas. Esa concepción se sostiene en el PO actual, a pesar de que está dirigido por otro núcleo político.

Si enfocamos la mirada en los hechos franceses, el Partido Obrero acaba de plantear que “para que la lucha se defina en las calles, y no en el recinto cerrado del parlamento burgués, es necesario plantear que la Intersindical, que concentra la representación del movimiento obrero, convoque sin dilaciones a la huelga general “ilimitada” –indefinida- (….) impulsar a fondo todas las instancias de autoconvocatorias y coordinación de los sectores en huelga, que será la forma de imponerle la huelga general a la Intersindical o en su defecto erigirse como la fuerza dirigente del movimiento” [4].

Sin embargo, el PO, como Altamira, también habla desde la distancia. La pelea concreta y cotidiana por la huelga general es inseparable de impulsar activamente instancias de autoorganización que vayan en ese camino.

Hoy, en Francia, la Red por la Huelga general empieza a desplegarse como un polo obrero que plantea esa pelea. Su desarrollo aun es inicial, pero ya cuenta con la presencia de sectores destacados del sindicalismo combativo. Esa Red, al impulsar Comités de acción, busca extender el radio de influencia de las huelgas reconducibles. Al hacerlo, apuesta a crear la base para efectivamente pelear la dirección del movimiento de masas si éste se mantiene en ascenso.

El mismo problema político-estratégico se encuentra si se analiza la posición de otras corrientes de izquierda. En el caso de Izquierda Socialista el planteo genérico ni siquiera incluye el llamado a la huelga general política. Aquí todo queda librado a un difuso “plan de lucha” que endurezca “cualitativamente las medidas” [5]. El MST, por su parte, plantea la consigna de la huelga general y hace un llamado a debatir “la necesidad de organizarnos para unirnos a los que están en huelga reconductible. Podemos decidir desde la base cuáles son nuestras consignas y modos de acción en las asambleas generales, eligiendo comités de huelga, agrupando y coordinando a todos aquellos que quieran dar un paso más en la movilización” [6] .

Aquí, como en el caso del PO, el planteo es una abstracción, eligiendo ignorar las instancias reales que se están articulando al calor del proceso de lucha de clases en Francia.

La enorme importancia de la Red por la Huelga general y de su llamado a conformar comités de acción es que estos pueden convertirse en la vía para constituir un poder democrático que, desde abajo, empiece a romper el control burocrático de la Intersindical sobre el movimiento de masas.

Te puede interesar: [Francia] Comités de acción por la huelga general: ¡las masas en lucha necesitan una organización!

Esos Comités hoy tienen planteados objetivos prácticos. En primer lugar, la defensa de los piquetes obreros frente a la ofensiva conjunta del Estado y las patronales. En segundo lugar, la extensión de la huelga a distintos sectores. Y, en tercer lugar, pero no menos importante, garantizar que cada vez más sectores de la base obrera y los sectores tomen en sus manos la conducción de los combates contra la reforma previsional y contra el Gobierno de Macron.

Un internacionalismo activo y militante

Francia es hoy, por lejos, el principal hecho de la lucha de clases a escala internacional. Esa enorme rebelión obliga a un ejercicio de internacionalismo revolucionario. Un ejercicio que implica, entre otras cosas, un análisis preciso, no sesgado, de los hechos que están teniendo lugar y de las batallas que lleva adelante la izquierda trotskista en el país galo.

Pero significa, también, una activa pelea para que esa enorme rebelión contagie entusiasmo combativo a sectores de las masas. Precisamente por eso la Red Internacional de La Izquierda Diario realiza una cobertura diaria y permanente, apostando a que esa gran lucha contra Macron impacte sobre la conciencia de la clase trabajadora y la juventud del resto de Europa, de América Latina y de EE.UU. Precisamente por eso, en Argentina, la Juventud del PTS marchó a la Embajada francesa el pasado 24 de Marzo, luego del acto en Plaza de Mayo.

Te puede interesar: Tras el acto en Plaza de Mayo del 24 de Marzo, la Juventud del PTS marchó a la Embajada de Francia

Porque lo que está planteado es convertir la gran rebelión de la clase obrera y la juventud en un ejemplo para millones en todo el mundo. Lo contrario es un rutinarismo sectario, disfrazado de internacionalismo.


[1No queda claro si Altamira sabe que el NPA explotó y se dividió en diciembre pasado. Si se trata de un problema de desconocimiento de los hechos o, simplemente, de hacer un debate “fácil”.

[2Para quienes deseen conocer, aquí se pueden informar de cuáles fueron algunos de los debates y protagonistas:Avanza la izquierda trotskista en Francia: así fue el Congreso fundacional de Révolution Permanente.

[3Sin embargo, no hace falta ir tan lejos para conseguir información. Escuchando Radio Con Vos el pasado jueves, se podía tomar conocimiento de la existencia de la Red por la huelga general. Laura Varlet, trabajadora y delegada ferroviaria -y también militante de Révolution Permanente- se lo explicaba a Ernesto Tenembaum.

[4Extrañamente, en otro artículo publicado un día más tarde, la exigencia de la huelga general no aparece como consigna de agitación. Allí se señala que “está presente la necesidad de que la Intersindical continúe llamando a la movilización y la huelga, de que los sindicatos cumplan con su misión de agrupamiento elemental de la clase obrera para defender sus intereses y reivindicaciones. Todo acuerdo con las centrales sindicales que deciden continuar la lucha con los métodos de la movilización y la huelga es progresivo. La cuestión más inmediata es tratar de asegurar la continuidad y extensión de las huelgas”.

[5Agreguemos que, hasta donde se puede rastrear en internet, el último artículo publicado por esta corriente es del 17 de marzo. Es decir, más de 10 días atrás. En una situación tan convulsiva, ese período de tiempo es casi una eternidad

[6El grupo del MST en Francia es parte de una de las alas en las que quedó dividido el NPA.

Eduardo Castilla

Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.

X