×
×
Red Internacional
lid bot

Chile

MUERTE AYLWIN. La izquierda frente a los “funerales de Estado” de Aylwin

El Partido Comunista se hizo parte del frente nacional reaccionario (“republicano”). Boric, que no lo homenajeó, asistió a su responso en el ex Congreso Nacional. ¿Una izquierda “republicana”?

Pablo Torres

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile

Viernes 22 de abril de 2016

El Partido Comunista: un partido de la colaboración con el “Estado” (capitalista)

La política del PC no deja de sumar acciones cada vez más subordinadas al régimen heredero de Pinochet y los partidos del pacto de la transición. No sólo es parte de una coalición y un gobierno que mantienen el legado de la dictadura (y como Concertación, consolidaron y profundizaron durante dos décadas) con reformas moderadas que nada tocan a sus pilares, sino que se suman al coro de unidad nacional reaccionario (o “republicano”) de homenajes a un golpista declarado como Aylwin y quien consolidó el pacto con los militares genocidas y su obra durante el primer gobierno de la transición.

Como señalamos aquí, el PC le lava la cara a los sectores reaccionarios y conservadores. ¿Es nuevo? En realidad no: es parte de su estrategia de colaboración con partidos empresariales en la búsqueda de reformas que buscan “humanizar” el sistema, y en la actualidad, que buscan reformar la odiosa herencia de la dictadura manteniendo sus pilares.

Ya en la transición, pese a ser excluidos del régimen democrático, llamaron a votar a Aylwin como Presidente por la Concertación. Como flanco izquierda de la “reacción democrática” que significó la transición, que buscaba desviar la lucha de clases contra la dictadura hacia un consenso democrático que mantenía vivos los pilares del proyecto militar. Una transición de “democracia protegida” con los genocidas y avalada por el imperialismo norteamericano, que consolidaba la obra establecida con la sangre de la clase obrera. El PC viene reafirmando su política cada vez más centro-izquierdista, con Bachelet y la Nueva Mayoría, con reformas cada vez más moderadas en los marcos del "modelo", y se ubica en el ala de la “unidad nacional” en los problemas de "Estado" (capitalista.

Boric: una denuncia correcta y una práctica de conciliación

En el caso de Boric, no se ubica en la misma posición. Salió rechazando el homenaje a Aylwin y cuestionó su obra: “la transición chilena, más que transitar a alguna parte, fue la consolidación del modelo económico y social impuesto a sangre y fuego por la dictadura.” Señaló. Es una posición correcta mostrar el carácter reaccionario del primer gobierno de la transición pactada con los genocidas.

Acto seguido señaló, contra los llamados a respetar el “rito republicano” de numerosos sectores, que exigían que la CONFECH levantara la movilización: “Eso es lo que debemos transformar. Por eso, por el presente y el futuro, mañana marcho con los estudiantes”. También era correcto llamar a la movilización y no hacer caso a los cantos de sirena de los conservadores que buscaban que el movimiento estudiantil se haga parte de los “funerales de Estado” de un ex golpista.

Sin embargo, ¿por qué fue Boric a entregarle condolencias al responso de Aylwin en el ex Congreso Nacional? Señaló que como representante de una región, le entregaba las “condolencias a un presidente de la República”, que en tanto dicho acto, “lo cortés no quita lo valiente”. Llegó temprano para luego dirigirse a la marcha estudiantil, y señaló (en entrevista con CNN) que los actores reflejaban “dos caras de la democracia: la manifestación de los estudiantes y por otro lado el funeral de un presidente”.

¿”Dos caras de la democracia”?

Lejos de ello, en realidad son dos postales de dos Chiles distintos. Uno: el de los empresarios, el capital extranjero y los partidos que gobiernan para resguardar su dominación y sus intereses, con Chile Vamos y Nueva Mayoría. La movilización, el “otro Chile”: el de los estudiantes endeudados, precarizados y reprimidos, que vienen luchando durante más de una década contra la herencia de la dictadura y sus sostenedores, así como experiencias más aisladas en el movimiento de trabajadores.

En realidad, dos Chiles contrapuestos. Y en esos Chiles contrapuestos, una izquierda consecuente que pretenda terminar con la herencia de la dictadura, “conciliando” esas “dos caras”, subordina al movimiento estudiantil y de los trabajadores al Chile de los guardianes del régimen.

¿Es posible conciliar esos dos Chiles?

El movimiento de trabajadores y estudiantes ha sufrido en carne propia ese “Chile republicano” que presentan los grandes medios capitalistas, su Estado y sus partidos. Precarización laboral, salarios de hambre, educación y salud como negocios, represión e impunidad. No hay verdadera “autonomía” frente a ese poder de los empresarios y sus partidos de la transición si se busca conciliar esas “dos caras”, en ese acto a Aylwin y en la movilización. El movimiento estudiantil y obrero debe marcar claramente su independencia frente a ese Chile “republicano” de los empresarios y del capital extranjero, de sus “funerales de Estado”.

El pueblo trabajador debe ser un antagonista directo de esos intereses. Así como el régimen con sus demandas es ciego, sordo y mudo (con el silencio y manto de impunidad con los asesinatos de Rodrigo Cisternas o Nelson Quichillao, mártires del pueblo trabajador), los explotados y oprimidos sólo opondrán una verdadera independiente política de los explotadores en la medida que se organicen y luchan resueltamente contra sus opresores que sostienen el Chile de los “funerales de Estado” a Aylwin.

La política de conciliación con el Estado capitalista, sus empresarios, sus partidos y sus políticos, traerá nuevas frustraciones al pueblo trabajador. Una izquierda consecuente que quiera llevar hasta el final la lucha contra este régimen herencia de la dictadura, no sólo debe no homenajear, sino repudiar esos “funerales” de Estado y llamar a las cosas por su nombre: Aylwin fue golpista y el pueblo trabajador no debe rendirle ningún tributo. Mientras sus muertos reciben homenaje, los nuestros reciben silencio e impunidad, como Rodrigo Cisternas y Matías Catrileo.

El movimiento estudiantil que salió a las calles con más de 100.000 sólo en Santiago, puede recuperar el protagonismo que le han quitado, porque se muestra una disposición de fuerzas, y dar aliento al movimiento sindical, avanzando hacia la unidad en las calles y coordinación desde las bases.


Pablo Torres

Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.

X