Un estudiante que aspira a ser maestro y un joven maestro que ve su futuro precarizado, nos cuentan porqué se proponen organizar a sus pares para llevar adelante una gran campaña por los Maestros a la Constituyente.
Martes 10 de mayo de 2016
Marco Flores, Estudiante Normalista de la ENSM
Cuando los maestros y normalistas escuchamos que tenemos prohibido hacer proselitismo dentro de nuestras escuelas, generalmente nos hacen entender que tenemos prohibido hacer política en su totalidad, pidiendo “neutralidad”, “prudencia” y –en mi caso, como estudiante de historia– “eclecticismo” para enseñar la materia. Nos niegan así nuestro legítimo derecho a la libre manifestación de ideas. Mientras, el Estado pregona a lo largo y ancho del país su política inquisitoria, castigadora, condicionante, etc., por medio de la reforma educativa y demás estructurales, además de inculcarnos su ideología individualista con sus “competencias”.
En la Normal Superior de México, puedo darme cuenta, además del control que arriba describo, prácticamente del desmoronamiento de mi escuela. Que se expresa en el abandono, como la casi nula difusión de la convocatoria –con restricciones anticonstitucionales como el promedio mínimo de 8 y la evaluación estándar del CENEVAL–, planes de estudio de más de 15 años de antigüedad y una asfixia presupuestal que llega al grado de retener el pago de las becas hasta por más de 6 meses.
Como parte de una jornada de difusión de las ideas Anticapitalistas en la CDMX –con Sergio Abraham Méndez Moissen y Sulem Estrada con la planilla #5 de candidatos independientes– pues quieren llegar a la Constituyente, tuve la oportunidad de asistir al Encuentro de Maestros y Normalistas que se llevó a cabo éste sábado 7, en donde nos dimos cita normalistas de esta ciudad, maestros de las secciones IX y X del SNTE, de la UNAM e IPN y trabajadores de la educación media superior.
En ese encuentro, con la participación de una maestra de la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos, se pudo evidenciar la posición de la candidata suplente Sulem Estrada cuando mencionó que la recordaba del lado de la organización de la comunidad para hacer cumplir sus legítimas demandas, con una entonación conmovida y de agradecimiento. De esa misma forma puedo recordarla, cuando se puso al frente de la lucha por el pago inmediato de las becas, por el ingreso irrestricto de los rechazados por el examen del Ceneval, por los 43 de Ayotzinapa, contra la refoma educativa y por el cumplimiento de las demandas democráticas de la comunidad normalista y de los trabajadores. Como lo mencioné en el encuentro, ¡Sergio y Sulem son de los nuestros!
Sergio, un profesor de la UNAM con sueldo de $750 quincenales y destacado activista del #YoSoy132, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, por los 43 de Ayotzinapa, contra la reforma educativa y demás estructurales. Profesores como ellos, no están alejados de la realidad de la mayoría mexicana que utilizamos el metro, los micros y autobuses.
Porque son las primeras personas que se ponen al frente de la lucha, porque sufren, como todos nosotros, los embates de los empresarios, porque se juegan a desafiar al Estado asesino y criminal, porque viven en colonias como las nuestras, con carencias, porque se disponen a servir con su voz en la próxima Constituyente a los trabajadores explotados, a los jóvenes precarizados y a las mujeres oprimidas.
Por eso considero a la juventud normalista, al gremio magisterial mayoritariamente femenino y a los obreros que resisten los golpes del capital homicida de la Ciudad de México, y los llamo a que juntos acompañemos a Sergio Moissen y a Sulem Estrada el 5 de junio a entrar a la constituyente y quebrantar la tranquilidad del régimen del Pácto por México, con el grito enérgico por la presentación con vida de nuestros 43 compañeros y por los miles más que nos faltan, por la disolución de los cuerpos represivos, por la revocabilidad de los mandatos y por qué todo funcionario cobre como maestra.
Javier Méndez, profesor de secundaria
En el pasado sábado 7 de mayo, los profesores Sergio Méndez Moissen y Sulem Estrada, en el Encuentro convocado por la Agrupación Magisterial Nuestra Clase, se dieron todo el tiempo para escucharnos, de escuchar a normalistas, maestras y profesores, quienes con entusiasmo vemos esta oportunidad para hacer llegar nuestra voz a esa Asamblea que intenta imponernos sus condiciones, sus leyes y su visión antiobrera y antipopular, un poder constituido por los partidos de siempre.
Y lo distintivo fue que mientras los políticos de siempre nos hablan por TV o arman actos con miles de personas pagadas para dar sus mentirosos discursos mientras esconden sus manos manchadas de sangre, estos sencillos maestros, como nosotros, nos reúnen para hablar de nuestros problemas y contarnos sus propuestas, con los mismos intereses que los de abajo.
Los empresarios ya cuentan con sus representantes, ellos no tienen que preocuparse por hacer oír su voz en ese espacio, pues lo tienen comprado. Y por eso los trabajadores tendremos que construir nuestra alternativa política, y la candidatura de estos maestros que hoy se presentan como trabajadores independientes, que no le deben nada a esos políticos que nos han saqueado y menospreciado nuestra labor docente, es una buena oportunidad para comenzar a hacerlo.
Como profesor de educación básica considero que es necesario llamar a todos mis compañeros y compañeras del sector educativo, no sólo a votar este 5 de junio la fórmula compuesta por el profesor Sergio Abraham Méndez Moissen y la maestra Sulem Estrada como Anticapitalistas a la Constituyente; también a usar esta candidatura para que los capitalinos escuchen nuestra voz, y poder mostrarles la preocupación que tenemos por el riesgo de muerte en que se encuentra la educación pública que nació para ser una garantía de la formación de nuestros hijos e hijas.
Votemos este 5 de junio por la fórmula 5, por el profesor Sergio Abraham Méndez Moissen, al mismo tiempo que nos organizamos como maestros ante el ataque que sufre la educación pública y nuestra labor como educadores obreros. La Historia Es Nuestra, sólo debemos tomarla en nuestras manos.