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Red Internacional
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Crisis Climática. La juventud precaria y la huelga del clima

La huelga y movilizaciones por el clima que arrancan la próxima semana movilizarán a un gran número de trabajadores. Publicamos la visión de un joven trabajador del Grupo Vips, un gigante de la restauración en el Estado español, sobre el papel de los sectores más precarizados ante esta cuestión.

Jueves 12 de septiembre de 2019

El próximo 27 de septiembre tendrá lugar la huelga por el clima en multitud de ciudades de todo el mundo. Se trata de una movilización protagonizada sobre todo por jóvenes que se plantean plantar cara a la catástrofe ecológica que amenaza peligrosamente a la vida en el planeta Tierra.

Sin duda se trata de uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos en los próximos años. No es extraño que sean precisamente las nuevas generaciones las que de forma mayoritaria se están movilizando por esta cuestión, ya que serán ellos los que tendrán que pagar las consecuencias más catastróficas si no conseguimos frenar el deterioro creciente del medio ambiente. Este aumento de la conciencia ecológica no es ajeno a la clase trabajadora y a sus sectores más precarizados.

Para los que trabajamos en el sector de la hostelería, especialmente en las grandes cadenas, podemos observar como el régimen interno en estas empresas está pensado por encima de todo para obtener los máximos beneficios. Esto trae como consecuencia ritmos y condiciones de trabajo infernales pero también prácticas absolutamente insensibles con el cuidado al medio ambiente. De esta manera podemos ver como día tras día se desperdicia y se tira impunemente grandes cantidades de comida que serian perfectamente consumibles.

Esto es aun más escandaloso cuando según informes de la ONU el desperdicio de alimentos es responsable del 10 por ciento de la emisión de gases de efecto invernadero. Se trata de la lógica depredadora de los grandes capitalistas que mientras condenan a la miseria y al hambre crónica a cientos de millones de personas contaminan el medio ambiente y desperdician recursos que podrían solucionar la crisis alimentaria en el mundo y paliar la degradación del medio ambiente.

Pero no se trata solo de como las grandes cadenas de restauración desaprovechan grandes cantidades de comida, sino de la gestión en general de todos sus recursos. Ante una competencia cada vez más cruda y el afán de obtener beneficios, la planificación racional y sostenible ecológicamente no es desde luego una prioridad.

La impotencia de muchos trabajadores que tienen que convivir con estas prácticas contaminantes que imponen las grandes empresas, es la que seguramente va a provocar que un gran numero participe en la movilizaciones que convocan Fridays For Future. Sin embargo aunque los grandes aparatos sindicales se posicionan formalmente a favor de la protesta, no han hecho ningún esfuerzo por convocar una huelga laboral para el 27. Esto no solo limita la participación de los trabajadores, sino que desaprovecha la capacidad de impacto de una movilización que si entrase en escena la clase trabajadora podría suponer un importante desarrollo para el movimiento.

Es debido a esto que desde las distintas asambleas y organizaciones que empiezan a surgir se tiene que pensar como tener una política para intentar sumar a la clase trabajadora y a su vez exigir a los dirigentes de las grandes organizaciones sindicales que participen del movimiento y pongan todos sus esfuerzo en intentar convocar una huelga laboral en las próximas movilizaciones. La rica experiencia en estos años del gigantesco movimiento de mujeres demuestra que las burocracias sindicales no están dispuestas a convocar movilizaciones y mucho menos huelgas si no existe una presión efectiva desde las calles.

Los jóvenes que trabajamos en sectores hiper precarizados somos conscientes que la lucha para frenar el desastre ecológico está unida a la pelea contra el sistema capitalista de conjunto. Porque son precisamente las grandes empresas y los Estados los que imponen un sistema de producción y consumo que provocan el cambio climático y la pobreza y miseria de la inmensa mayoría de la población. Todo ello para beneficiar a una ínfima minoría, que está dispuesta a sacrificar la vida en el planeta para seguir manteniendo sus privilegios.

La reorganización profunda de la sociedad y la economía que es necesaria ante el problema ecológico es imposible de conseguir sin salirse de los márgenes del capitalismo. Es debido a esto que los trabajadores y el conjunto de oprimidos y explotados por este sistema estamos llamados a jugar un papel protagónico a la hora de construir una nueva sociedad en donde impere una forma racional y sostenible de relacionarnos con la naturaleza y el medio ambiente.