Un pequeño exabrupto sobre el cansancio y los almĂbares de la vida cotidiana.
Tina Quintero Corresponsal de La Izquierda Diario - Zona norte GBA
Viernes 31 de julio de 2020 12:14
4:22 silba el celular a la madrugada todos los dĂas, entonces salgo de la cama, me visto, barbijo y arranco, como siempre, como tantos a los que nos encajaron como esenciales y nos hacen exponer todos los dĂas. Cuando bajo del colectivo navego en una calle meta tinglados y altares hasta que llego a la fábrica.
De ahà son nueve horas de etiquetar productos a diestra y siniestra hasta que salgo, y ahà es cuando me doy cuenta de que lo anterior no sé hasta qué punto es lo más denso: después de la jornada laboral el cansancio me deja doblada. En eso quiero ponerme a escribir algo, algo que me guste, que me salga de las tripas, y que tenga una musicalidad que seduzca. Pero cada vez estoy más goma, más ornamentada... Y en realidad quiero todo lo contrario.
A mi me gustarĂa dedicarle páginas de ocio al brillo del almĂbar de las medialunas que se vĂ© a travĂ©s de la vidriera de la panaderĂa, a las fachadas art decĂł de algunas casas de la capital o a las pelĂculas que me gustan, pero despuĂ©s de mulear más de un tercio del dĂa cuesta. AsĂ y todo sigue gustándome mucho escribir, es un aliciente, pero de mecha corta: es como el vasito de vino de ciento cincuenta pesos, un cigarrillo, o el polvo aprobado con 4. Me regocija, pero no me alcanza.
Hará cosa de doce años de casualidad escuchĂ© en la tele a un actor recitar "Elogio al estudio", el poema de Brecht. En ese momento me pareciĂł que estaba escrito con pĂłlvora. DecĂa "estudia lo elemental, para aquellos cuya hora llegĂł. Estás llamado a ser un dirigente." Creo que estudiar todo lo que nos precede y conocer las herramientas que nos dejaron quienes se arriesgaron a querer cambiar el futuro es necesario. Pero pĂłlvora no es. Es la cartuchera, y las balas somos nosotros, quienes nos arrojamos a la tarea de escribir las nuevas páginas de la historia, a la conquista del vino, del habano, del orgasmo extenso para la humanidad pero sobre todo de recuperar tiempo para poder escribir sobre el almĂbar de las facturas que quema con su brillo... Ese tiempo que nos fue arrebatado.