Una nueva fábrica se ocupa y se pone a producir bajo control de sus trabajadores, sin patrones. Es en el cordón industrial más importante de la Argentina, la Zona Norte, más precisamente en el Parque Industrial de Pilar. Más de 20 mil trabajadores rodean la planta día a día yendo y viniendo de sus puestos de trabajo y son testigos de este enorme hecho, los trabajadores de WorldColor están haciendo historia. La Izquierda Diario presenta a sus protagonistas.
Martes 14 de julio de 2015
¿Cómo viviste estos últimos dos meses de luchas? ¿Qué significa para vos producir sin patrones?
Maxi, delegado de la comisión interna: Los últimos dos meses los viví de manera muy intensa, fueron difíciles. Por un lado fue lo personal, de alguna manera romper con algunos obstáculos mentales, que son impuestos por la sociedad en que vivimos. Lo que me ayudó mucho fueron mis compañeros, que en cada lucha acompañaron codo a codo, por ejemplo en esta pelea tan importante por mantener la fuente de trabajo para cada una de nuestras familias. No solo fueron las luchas, sino también el día a día cuando compartíamos nuestras cosas, cada uno con sus problemas y su fuerza para superarlos, me parece que la clave fue la unión cada vez más fuerte que conseguimos.
Lo más marcado de trabajar sin patrones es que lo que uno está produciendo es para cada uno, para cada trabajador y trabajadora y no para un patrón que se lleve todo nuestro esfuerzo para que él sólo tenga un nivel de vida muy superior al nuestro. Es muy reconfortante y llena mucho de orgullo saber que hay una salida y que los obreros somos capaces de llevarla adelante. Terminas de darte cuenta de que somos una parte fundamental para esta sociedad y que si pusiéramos todos los medios de producción al servicio de la humanidad no le faltaría nada a nadie y nadie pasaría hambre en el mundo.
Cecilia, trabajadora de WorldColor: Para mi fueron muy duros; ir y no hacer nada y ver todo tan vacío, pero nunca abandoné, estuve ahí firme todos los días, con mis compañeros y compañeras, que caían cada día, yo les daba fuerza y levantaba el ánimo. Después de dos meses también caí yo. Pero fue fuerte y emocionante volver a arrancar nosotros solos a trabajar, les vamos a demostrar a muchos que se puede, que no necesitamos a la patronal para salir adelante.
Karina, trabajadora de WorldColor: Fue duro porque nos agarró de sorpresa, tener la opción de luchar por lo nuestro o irnos y dejar todos los años que les diste a la empresa. Tuvimos que aguantar todas las presiones, de todos lados: de la empresa, de nuestras casas y económicas. La mayoría alguna vez nos hemos caído, pero entre nosotros nos levantamos y conocimos a gente que nos re apoya, eso es positivo y ahora que estamos empezando a producir sin patrones nos re levanta la moral. Eso quiere decir que se puede, aunque sea complicado, sé que vamos a salir adelante, con la voluntad de todos.
Sandra, trabajadora de WorldColor: Estos dos meses de lucha fueron complicados, se cruzaron muchas dudas, incertidumbres, son muchas sensaciones.
En estos años de organización conseguimos muchas cosas, conquistas importantes y todos por medios de la lucha, pero esto es diferente, de todas, esta es la lucha más dura, pero la más importante. En estos meses pase por cambios, y ¡muchos!
En algunos momentos tuve ganas de tirar todo, es complicado porque está la familia y los hijos. En mi caso tengo la suerte de contar con el apoyo de todos. Pero el apoyo más importante, que me mantuvo en pie, fue el de mi hijo que, a su manera, me alentó a seguir. En fin. Dos meses duros pero que no nos quebraron.
Producir sin patrones es algo inexplicable, mucho orgullo, es difícil, pero tenemos todas las ganas de sacar esto adelante y seguir mostrando, como ya lo hicieron otros compañeros, que los obreros podemos defender nuestros puestos y poner una planta a producir. Lo que más orgullo me da es que WC está haciendo historia en el Parque.
Mayra, trabajadora de WorldColor: Personalmente había días que estaba muy angustiada porque estábamos haciendo las cosas paso a paso, legalmente bien y no había ninguna respuesta por parte de la Justicia. Muchas cuentas que pagar y, a veces, cuando iba a la fábrica, me daban ganas de dejar la lucha. Pero salir a las calles me ayudó mucho. Salir a difundir, pedir solidaridad a la gente me daba más fuerzas. Adentro de la fábrica era otra realidad, la de ir y estar sin trabajar y sin tener laburos, pero eso hacía que me den muchas ganas de seguir peleando.
Producir sin patrones para mí es algo muy groso. Es decir que estamos haciendo historia en el movimiento obrero de Pilar, saber que una de las tantas fabricas que hay en el Parque Industrial está siendo gestionada por sus trabajadores y saber que estamos siendo un ejemplo para los demás trabajadores de Pilar.