Mientras aún se mantienen varias personas en huelga de hambre, se está reuniendo la llamada Mesa de Alto Nivel, en la que participan ex prisioneros políticos, representantes del gobierno y de organizaciones como el INDH y la Iglesia.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Viernes 19 de junio de 2015
Durante la dictadura se reprimió masivamente a la sociedad. La tortura, ejecución, desaparición, exilio y relegamiento, fueron algunas de las formas de ejercer el terror en la sociedad y en aquellos que se opusieran a los militares y sus colaboradores.
Miles de personas fueron detenidas en esos 17 años. Estuvieron en campos de exterminio como Villa Grimaldi, Colonia Dignidad o tantos otros; también en campos de prisioneros como fue Chacabuco o Isla Dawson. La mayoría sufrió tortura física y psicológica. Aplicación de corriente, golpes, asfixia, colgamiento, violación y un sinfín de otros métodos brutales. También amenazas de todo tipo, simulacros de fusilamiento, presenciar torturas de otros compañeros, entre otras cosas.
No todos han sido reconocidos como presos políticos incluso. Ni el informe Rettig ni Valech están completos. Muchas personas no denunciaron por miedo, porque sus familiares directos no saben lo que vivieron o porque no fueron reconocidos (por ejemplo según el Informe Valech había que estar al menos 5 días detenido para ser reconocido como prisionero); también había que presentar “pruebas” ante esas comisiones, muchos no tenían ningún papel que acreditara su paso por estos lugares de tortura o detención.
La transición pactada entre la Concertación de Partidos por la Democracia, la derecha y los militares impuso la política de impunidad, reconciliación y reparación. Impunidad para dejar libre a la mayor parte de los responsables de las violaciones a los derechos humanos (de hecho, Pinochet murió libre); reconciliación para mantener la estabilidad y la herencia de la dictadura, haciendo de esta manera que se buscara olvidar o no hablar de estos hechos; reparación para las víctimas, la que fue totalmente paupérrima al lado de los hechos vividos.
La huelga de hambre y sus demandas
En abril de este año, un grupo de ex prisioneros políticos se organizó en Rancagua y San Felipe para iniciar una huelga de hambre, visibilizando las demandas postergadas durante décadas de quiénes vivieron la prisión política y la tortura de los militares. Eran un par de decenas de personas de la tercera edad, que protestaban por las indignas pensiones y políticas de reparación.
Rápidamente, la huelga se extendió y masificó en todo el país. De norte a sur comenzaron a tomarse espacios de derechos humanos y a sumarse personas a la huelga de hambre. Algunos tuvieron que dejar, aquejados por graves problemas de salud. Los días se sumaban 5, 10, 15, 30, más de 40 días en huelga de hambre. Se realizaron mítines y marchas, se tomaron catedrales, se habló con organizaciones a nivel nacional e internacional.
Las exigencias básicas son el aumento de las pensiones, indemnización, mejoras en el sistema de salud, reabrir las comisiones pues muchos no fueron reconocidos. Los huelguistas se mantenían firmes, mientras desde el gobierno y los partidos de la Nueva Mayoría se hacía oídos sordos a sus demandas. Más de 30 días pasaron para los primeros acercamientos y para, posteriormente, formar una mesa de trabajo, que no deja conforme a los ex presos. Mientras algunos sectores se bajan de la huelga y aceptan ser parte de la mesa, otros continúan en huelga de hambre. Se toman la sede del PS, son desalojados, viajan sectores de regiones a Santiago, se suman también otras organizaciones.
En la actualidad, la mesa se está reuniendo sin grandes avances. Al igual que en otras ocasiones, no hay más que promesas vacías y respuestas generales. Un grupo de ex prisioneros se mantiene firme en huelga de hambre, una huelga histórica, ya que según ellos señalan no hay registros de personas de la tercera edad que se mantengan sin comer tantos días.
La lucha por los derechos humanos, contra la impunidad y la reconciliación sigue activa. Como también sigue activa la represión a los que luchan por sus demandas y derechos, como los estudiantes cuando marchan, los trabajadores que son acusados por ley de seguridad interior del Estado por exigir sus derechos, los mapuche por reclamar por sus tierras usurpadas.
Foto: Facebook apoyo a los ex prisioneros políticos