La movilización de las mujeres por el aborto legal tuvo impacto más alla de las fronteras argentinas. El protagonismo de la juventud y su masividad fueron su sello distintivo.
Viernes 7 de agosto de 2020 16:27
El año 2018 comenzó con una acción convocada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto en febrero. Era un pañuelazo, una concentración donde las mujeres se reunían con su pañuelo verde, el símbolo del aborto legal. El resultado fue inesperado,incluso para sus organizadoras.
A ese primer pañuelazo, miles de jóvenes, chicas con sus amigas, sus madres y sus vecinas llegaron a las afueras del Congreso Nacional para exigir que su demanda sea escuchada: aborto legal, seguro y gratuito. Ese día se instalaron los pañuelazos.
Desde ese día, en cada movilización se repetía la misma escena: pañuelos verdes en las plazas y monumentos de las grandes ciudades, en los lugares de trabajo, en las escuelas públicas y privadas (incluso confesionales). Las protagonistas: las jóvenes, las estudiantes, las empleadas, las trabajadoras de la salud, las docentes.
La participación de las adolescentes y la masividad del movimiento serían el sello distintivo.
8M verde
Desde las semanas previas al 8 de marzo de 2018, se preparó el Paro Internacional de Mujeres con asambleas y actividades en todo el país. Miles de mujeres se congregaron en distintos puntos, el reclamo del aborto legal fue la consigna que encabezó las movilizaciones.
Enfermeras del hospital Posadas, obreras de la alimentación, aeronáuticas, trabajadoras de las empresas recuperadas, maestras, empleadas del subterráneo de Buenos Aires, entre otras, se sumaron a las movilizaciones. El debate sobre el derecho al aborto llegó a los lugares de trabajo, se discutió en las escuelas y en las facultades.
Media sanción
El 13J una vigilia masiva esperó toda la noche mientras se debatía y se votaba en la Cámara Baja el proyecto que había redactado el movimiento de mujeres. La noche helada no fue un obstáculo. La sesión duró más de 20 horas, se siguió en vivo desde las casas, desde los lugares de trabajo, y en la calle, donde hubo vigilia de miles de pibas, muchas con sus madres; de organizaciones de mujeres, estudiantiles y de la izquierda.
La marea verde se transformó en tsunami y protagonizó una jornada histórica, en la que arrancó la media sanción a la legalización del aborto.
El día de los dinosaurios
El día que se votó en el Senado, se organizaron marchas y concentraciones en diferentes lugares del mundo en solidaridad con el movimiento de mujeres de Argentina.
Desde la votación del Congreso, se puso en funcionamiento un lobby encabezado por la Iglesia católica y las iglesias evangélicas. Sorprendido por la media sanción que la ley obtuvo en Diputados, el Papa Jorge Bergoglio ordenó un giro para abandonar la pasividad y lanzar una ofensiva contra el derecho al aborto.
El 8A terminó con el rechazo al aborto legal: 38 votos en contra, 31 a favor y 2 abstenciones en un recinto blindado al reclamo del movimiento de mujeres desde hace más de una década. La derrota en el recinto no significó una derrota para el movimiento social y político que impuso en las calles y en la agenda política la pelea por sus derechos.
Una de las conclusiones más importantes de esa votación fue la necesidad urgente de separar las Iglesias del Estado. A dos años de esa noche, el derecho al aborto legal, seguro y gratuito sigue siendo urgente.

Redacción
Redacción central La Izquierda Diario