En una entrevista aseguró que busca bajar el peso del gasto dentro del PBI sin una crisis, disminuir subsidios y aprobar una reforma tributaria. Beneficios para pocos y ajuste para todos.

Mónica Arancibia @monidi12
Martes 20 de junio de 2017
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne confesó en una entrevista realizada por Liliana Franco para Ámbito Financiero que trabaja para "reducir el peso del gasto dentro del PBI sin una crisis, porque hasta ahora siempre que en la Argentina se bajó el gasto se lo hizo en medio de licuaciones y crisis".
La ausencia de crisis catastrófica, como por ejemplo con la hiperinflación al final del mandato de Raúl Alfonsín o el derrumbe económico con el fin de ciclo de la Convertibilidad, es lo que impidió a Cambiemos realizar el ajuste de shock que le solicitaron las patronales y que actualmente piden a gritos.
El “gradualismo” que emprendieron es también cuestionado por los economistas afines, quienes advierten que el combo “gradual” más endeudamiento no es sostenible en el tiempo.
No está de más recordar que el ajuste no es para nada gradual para el pueblo trabajador que ve caer cada día su poder de compra y sufre la desocupación, que alcanzó a 9,2 % según los últimos datos del Indec.
La incógnita es hasta cuándo durará el ajuste lento ¿será hasta octubre a la espera del resultado electoral? Pasada las elecciones de medio término ¿Cambiemos apretará el acelerador? La respuesta puede ser parcial aún al desconocer cómo quedará el Gobierno después de octubre, pero es posible analizar las contradicciones del gasto y los planes para recortar.
Subsidios: millones a los empresarios
Dujovne aseguró que los tarifazos surgen del cronograma fijado, aprobado en las audiencias públicas, pero no respondió a la periodista si habrá más incrementos. En cuanto al aumento del transporte explicó que postergaron el ajuste, y no tienen establecido cuándo se hará. La presión de las elecciones y la alta inflación habrán sido los motivos de la demora.
El ministro estimó que la suba de tarifas impactó positivamente en el PBI un 1,3 %. En tanto, proyecta que Argentina va a asumir un 2,5 % de subsidios económicos y que esperan que en los próximos años esté entre el 0,5 % y un 1 % del PBI.
En el mismo sentido, se difundió que Macri quiere un presupuesto para 2018 con menor peso en los subsidios. Esto implica, disminuir las transferencias a las empresas, pero esta “pérdida” es compensada con subas de tarifas que pagan los usuarios. Los tarifazos implican un deterioro del poder adquisitivo de los salarios.
En los primeros cuatro meses de este año, según datos de Asap, el Gobierno destinó $ 25.951 millones en subsidios al sector energético, un 10 % menos que en el mismo período de 2016. En el sector transporte los subsidios aumentaron a $ 21.052 millones en el primer cuatrimestre del año, un 12 % más que en el mismo lapso del 2016. Por este motivo, el Gobierno pretende volver a subir la tarifa del transporte, aunque por ahora esté congelada por oportunismo electoral.
La obsesión del Gobierno: ajustar el gasto
Fusionar ministerios, reforma tributaria, disminución de subsidios, entre otras, son las recetas para achicar el gasto que desde el Gobierno adelantaron a través de entrevistas o declaraciones a los medios.
La meta oficial de déficit fiscal para 2017 es de 4,2 %. En el primer trimestre el rojo fue de 0,4 % del PBI, un porcentaje, que según datos del Ministerio de Hacienda, es menor a lo proyectado de 0,6 %.
El dato que fue celebrado por Dujovne fue opacado por especialistas que explicaron que dicho porcentaje se obtuvo por el ingreso de los recursos del blanqueo que benefició a evasores fiscales y fugadores de capitales. Este ingreso adicional no estará en los próximos meses.
Por su parte, en marzo con miras a las elecciones, el Gobierno comenzó con los fuertes desembolsos destinados a la obra pública. Una presión extra sobre los gastos que se verá en el próximo trimestre.
Las estimaciones más optimistas calculan para 2017 un déficit fiscal de 5 %, mientras que los pesimistas llegan al 7 %. Ambas mediciones son superiores a la esperada por Cambiemos.
Lo que nadie cuestiona: deuda y eliminación de retenciones
Tomar deuda fue uno de los instrumentos que utilizó el Gobierno para cubrir el rojo fiscal. Según el Indec, a diciembre de 2016 la deuda externa total trepó a U$S 192.462 millones, con una suba de U$S 22.048 millones, 13 % respecto de diciembre de 2015. Ayer se conoció un salto en la emisión, un bono a 100 años. ¡Deuda por un siglo!
Por su parte, según un informe de Asap, los intereses de la deuda pública en los primeros cuatro meses del año ascendieron a $ 78.850 millones, una suba del 92,5 % con respecto al mismo período de 2016, que representa un porcentaje mayor al destinado en los mismos meses a las universidades.
El problema es que el endeudamiento fue utilizado para compensar el rojo fiscal, pero se vuelve una pesada carga para los próximos años.
El Gobierno además insiste con recortar el gasto, pero la eliminación y reducción de retenciones a las exportaciones generó una merma de recursos. En 2016 el déficit fiscal alcanzó el 4,6 % sobre el PBI, con lo que se dejó de recaudar por retenciones se podría haber reducido el déficit a 3,70 %, según datos de Cepa. En los primeros cuatro meses de 2017 la recaudación por Derechos de Exportación siguieron en baja, promediando una caída del 19,4 %.
El recorte del gasto no es para todos por igual, los empresarios exigen un mayor ajuste, pero no sobre sus bolsillos, sino un recorte sobre los trabajadores y sectores populares que engrosen las ganancias patronales.

Mónica Arancibia
Nacida en Bs. As. en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.