¿Será que se lo inventan? ¿Que no se esfuerzan? ¿Que ya no está la mili? ¿Qué ven Tiktok? ¿O nos dejamos de discursos rancios y abordamos una salida colectiva ante malestares colectivos? Una salida que supere una universidad y un sistema capitalista basado en la explotación y opresión, en el que se naturalizan los padecimientos mentales.
Jueves 21 de septiembre de 2023

Han sido publicado los resultados de las encuestas del Diagnóstico sobre la salud mental del estudiantado universitario en España, del Ministerio de Universidades en colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red - Salud Mental (CIBERSAM) y a la Cooperativa Aplica. Echemos un vistazo a los datos.
Por una parte, hablemos de salud mental.
La encuesta muestra un 49,4% y 46,9% de síntomas depresivos en sus dos fases, un 49,5% y 52,8% de síntomas de ansiedad, un 22,5% y 21,4% de ideación suicida o un 21,9% y 24,1% de insomnio crónico. ¿En qué momento se normaliza esto o se piensa que se puede abordar con 15 minutos de consulta al mes en la sanidad pública y muchas pastillas? Incluso es necesario ir más allá de las salidas individuales, y pensar que es necesario que acabemos con el capitalismo antes de que venga a hundirnos.
En la sanidad pública hay 6 psicólogos y 11 psiquiatras por cada 100.000 habitantes en el Estado español. Estas cifras en la sanidad pública generan una realidad de privatización de la salud mental. Si en la sanidad pública te pueden atender con un tiempo entre sesiones de meses y una duración por consulta de entre 15 o 20 minutos a través de la regulación de medicación, la terapia existe a través de la sanidad privada, con costes difíciles o inasumibles para la clase trabajadora en el momento en que se necesita terapia.
No es normal que cada vez más jóvenes tengan ansiedad, depresión, agotamiento, miedo sobre el futuro o que el suicidio sea la primera causa de muerte en jóvenes. Ni que solo 3 de cada 10 jóvenes pueda vivir independiente a los 30 años. Que en nuestras casas todo el mundo este reventado a trabajar. El último informe del Observatorio de emancipación realizado por el Consejo de la Juventud de España sitúa la media de edad en la que los jóvenes se independizan en los 30,3 años, así como 1 de cada 5 jóvenes trabajadores (el 20,6 %) está en riesgo de pobreza o exclusión social.
Hoy más 6 millones de jóvenes que no pueden independizarse debido al elevado coste de alquileres y viviendas combinado con un paro estructural, salarios de miseria y condiciones precarias. Actualmente hay 4 millones de pisos vacíos que tienen guardados los bancos y fondos buitre con objeto especulativo.
No se trata únicamente de hablar de vivienda, precariedad o salud y de pelear contra los ataques a la sanidad y por una salud mental pública que no esté basada en hacer que no se rompa la clase trabajadora para seguir explotándonos. También es hablar de qué nos está contando la salud mental del mundo en que vivimos. Y en este caso, de la universidad.
1 de 2 estudiantes con síntomas de depresión o ansiedad: organízate y lucha
¿Y una salida colectiva frente a una universidad capitalista?
-Gratuidad y beca salario
-Control de plantilla y estudiantes
-Fuera empresas y Consejo Social
-No a la represión al movimiento estudiantil pic.twitter.com/g2B8VM7A9d— Contracorriente Zaragoza #OrganizarLaRabia (@Contrac_Zgz) September 21, 2023
El machaque de una universidad al servicio del capital
Según los datos de esta encuesta, un 35% depende de una beca para estudiar y sólo entre una cuarta parte y un tercio podían trabajar y estudiar en la universidad a la vez. Los ritmos de los grados y másteres impuestos con el Plan Bolonia y la subida de tasas desde 2012 redujeron considerablemente la posibilidad de seguir estudiando en la universidad para las personas de clase trabajadora.
Las becas subieron la nota necesaria para acceder y especialmente, la posibilidad de perderlas o devolverlas al suspender cada vez menos asignaturas, las cuales además cuestan el doble al volverlas a intentar. Así, una quinta parte del estudiantado fue expulsado de la universidad por motivos económicos, sumado a quienes no han podido ni plantearse entrar por el elevado coste o por la criba clasista y segregadora de la EvAU.
Así, los indicadores más graves de malestar en la encuesta estaban tras las afirmaciones "Los horarios de clases teóricas y prácticas me permiten poder desarrollar otras actividades fuera de la Universidad (deporte, trabajo, ocio, etc)", junto a "Me preocupa tener dificultades económicas para continuar con mis estudios universitarios" y "Mi perspectiva de inserción laboral al terminar mis estudios es optimista". Esto no son problemas individuales
Precisamente, el discurso meritocrático de la educación que busca responsabilizarnos de nuestro fracaso oculta las matrículas superiores a 1.000€ en la universidad, la degradación de la enseñanza pública y las prácticas no remuneradas que nos preparan para ser mano de obra al servicio de las necesidades del mercado. En definitiva, todo un modelo de enseñanza a la medida de los intereses de los capitalistas: desde la regimentación de horarios y la obediencia hasta las universidades dirigidas por la casta universitaria de la mano de las grandes empresas.
Si hay dos cosas que en cualquier etapa las leyes educativas no dejan que se discutan son los contenidos y las notas. Es decir, que aprendemos y como nos clasifican en base a la utilidad que tendremos para el beneficio capitalista. Muchos son los casos en los que se cometen barbaridades al reducir a una persona y sus posibilidades laborales e intelectuales a un número del 1 al 10.
Casi todo lo que se evalúa está relacionado con la clase social de la que vienes: tiempo para estudiar y hacer trabajos, apoyo y estudios previos a ti en tu hogar (o haber tenido un hogar estable), un lugar y tiempo para estudiar, etc. Si hablamos de salud mental y de universidad sin pensar todo esto, ¿de quién estamos hablando?
Pero también hay otro aspecto que muestra la encuesta: la falta de lugares y tiempo para hacer vida. A esto el mismo Ministerio de Universidades respondió con las famosas leyes Castells, profundizando la represión en la universidad como un lugar donde está cada vez perseguida y amenazada cualquier actividad política y social que no guste a una casta universitaria que es una puerta giratoria de consejos de administración de grandes empresas.
Estas leyes, mientras se planteaban como una reforma progresista que venía a sustituir el antiguo código de conducta franquista de 1954 es en algunos aspectos incluso más represiva todavía, limitando la actividad estudiantil bajo el criterio de “no interrumpir la actividad docente”, que viene a ser cualquier cosa. El pan de cada día para quienes nos organizamos en la universidad por una juventud socialista y revolucionaria es desafiar prohibiciones absurdas y que repercuten también a la plantilla de la universidad o directamente la represión policial y académica que vienen a tratar de imponer y naturalizar.
La presencia continua de policía, la dificultad de organizar charlas políticas, realizar actividades de ocio y culturales, o incluso difundir carteles, demuestran que al Rectorado y al Consejo Social no les interesa lo más mínimo una universidad y una educación que busque el desarrollo de los estudiantes y se centre en resolver los grandes problemas de la sociedad. Más bien todo lo contrario, buscan continuamente consolidar una universidad cada vez más represiva, que sirva a los intereses del capital y de las grandes empresas que están metidas hasta el fondo en los órganos de decisión de estas instituciones, para promover la formación de trabajadores callados y obedientes, con menos capacidad de autoorganización y útiles al sistema.
Pero más allá de las aulas, la vivienda, la precariedad, el cambio climático, la salud mental o la formación son hoy parte de las preocupaciones de la juventud. Pero cuando buscamos respuestas nos encontramos con discursos individualistas que nos responsabilizan absolutamente de nuestra situación, escondiendo las causas estructurales y políticas. Queremos romper con ideas derrotistas y pensar los problemas desde una perspectiva colectiva y de clase como punto de partida para organizar una respuesta política anticapitalista, socialista y revolucionaria.
Organicémonos por una universidad pública, 100% gratuita y libre de empresas que esté gestionada por estudiantes, docentes y personal no docente. Porque queremos poner nuestro conocimiento al servicio de dar respuesta a las necesidades de la clase trabajadora y los sectores populares.
¿Entonces que hacemos? ¿Nos hundimos, pasamos de todo, nos vamos a casa? Al contario. Estamos en contra de la distopia inevitable y el individualismo intrínseco al ser humano. Esta es la lógica del capitalismo que únicamente responde en busca de más beneficio, la cual nos lleva a las crisis, la destrucción del planeta y las guerras entre potencias para repartirse el mundo. Contrariamente, la clase trabajadora como productora posee la fuerza de construir una sociedad nueva con otras relaciones sociales libres de explotación y opresión. Y si, también otra universidad.

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.