La “ola feminista” que se ha venido pronunciando durante estos últimos dos meses, a través de asambleas de mujeres, tomas de recintos universitarios y movilizaciones estudiantiles que ponen énfasis en la demanda de “educación no sexista”, ha sumando a nivel nacional un cuestionamiento sobre las lógicas de acoso, abuso y encubrimiento existentes dentro las instituciones universitarias a nivel nacional. En este contexto universidades como la de Playa Ancha (UPLA), no quedan exentas de esta “ola feminista”, sin embargo, a un mes y dos semanas de movilización, ¿qué consecuencias trae para el desarrollo de una orgánica triestamental la adopción de la lucha separatista? ¿Cuáles son los límites propios de la organización que ha adoptado la UPLA? ¿Qué rol juega el frente amplio y sus propuestas parlamentarias?
Francesca Arancibia Estudiante de Historia y Geografía, UPLA
Miércoles 20 de junio de 2018
Si bien actualmente el escenario de movilización al interior de la universidad de Playa Ancha viene manifestando algunos elementos diferentes que nos parecen progresivos, como la construcción de un protocolo triestamental contra el acoso, con total independencia de las autoridades y la creación de encuentros triestamentales que buscan unificar a los tres estamentos contra la educación de mercado, el autoritarismo universitario y el sexismo. El periodo de movilización por el que se encuentra pasando la UPLA, no está exento de contradicciones.
¿Lucha solo de mujeres? ¿A que le llamamos separatismo?
Un primer problema que hemos tenido que enfrentar en el marco de esta movilización es el cuestionamiento que se viene abriendo a nivel nacional, sobre el rol y la participación de los hombres en esta lucha. Debate abierto por el separatismo, tendencia feminista que busca solucionar problemas como el machismo, a través de la separación de los sexos, donde todas las mujeres (desde mujeres doble explotadas, hasta empresarias que explotan) se unen por la lucha de la igualdad de género, excluyendo a los hombres de la misma, ya que son, desde su perspectiva, los generadores del problema.
Si bien en la UPLA esta política no ha tomado tanta fuerza como en otras universidades, resulta sumamente dificultoso y contraproducente por varias razones adoptar esta concepción de la lucha feminista. En primer lugar porque esta política llevada hasta el final significaría excluir a nuestros compañeros de estudio y trabajo de espacios concretos de transformación, como lo son por ejemplo las asambleas triestamentales, para que las decisiones las tome un grupo de personas en razón de su sexo y no la totalidad de las bases en función de todas y cada una de sus necesidades.
En segundo lugar, la exclusión o delegación de una actitud pasiva asignada a los hombres, debilita en términos muy concretos la movilización, ya que termina negociando un grupo reducido de estudiantes demandas que podrían ser peleadas por el conjunto de la universidad.
Finalmente y en tercer lugar, la visión separatista de la movilización nos asigna a nosotras las mujeres un rol de lucha activo contra el acoso y el sexismo, pero olvida que como estudiantes y trabajadoras pobres nuestra lucha es concreta, en contra el subcontrato, la precariedad laboral y la educación de mercado.
Mucho nos dice que este no es un movimiento estudiantil, sino que es una “revolución feminista”. Desde una perspectiva feminista de clase, para nosotras la lucha contra el patriarcado es una lucha contra el capitalismo, en donde la educación de mercado que genera mano de obra barata al servicio de una división sexual del trabajo le es funcional. La lucha de las mujeres es tambien una lucha estudiantl, contra los pilare de la opresión patriarcal, la lucha de las mujeres es la lucha de toda la clase trabajadora.
El sueño de una radicalidad inexistente
Un segundo conflicto que ha tenido que enfrentar nuestro espacio universitario, es la división del estamento estudiantil a través de diversas disputas que se fueron acrecentando y que culminaron en la toma de Casa Central, efectuada por un grupo reducido de estudiantes que sin consultar a las bases de las carreras que componen dicha sede y tampoco a la asamblea de mujeres de la misma, se toman la casa de estudios, bajo la consigna de “toma de bases, apartidista” a modo de “radicalizar la movilización”.
Si bien estamos concientes del descontento generalizado que existía a nivel del estamento estudiantil y del cual nos hacemos parte producto del freno constante que la FEUPLA (federación de estudiantes de la upla encabezada por la JJ.CC) venía generando para contener la movilización. Cuestionamos profundamente qué tan radical puede ser una toma, sin delimitar objetivos, vetando a la izquierda (practica insoluta en nuestra universidad), exponiendo a las mujeres militantes al mismo nivel que los vetados por acoso, al mismo tiempo que se coarta el debate político y no respetando siquiera las bases de las carreras que componen dicha sede, dícese ser una acción “ radicalizada”. Se fetichiza un método, se relega el contenido de nuestras demandas y la fuerza que necesitamos para alcanzarlas ¿Trajo consecuencias positivas?
A nuestro juicio, la radicalidad de la movilización se prueba en la capacidad y fuerza que puedan generar la unidad; docentes, funcionario y funcionarias junto a estudiantes en una experiencia común, que nos permita desarrollar espacios de organización, con el objetivo de cuestionar los pilares de universidad de mercado , neoliberal que reproduce una ideología conservadora machista y patriarcal. Fuerza y unidad para interpelar a los verdaderos responsable de la violencia sistemática a las mujeres, el gobierno y las diferentes instituciones del estado capitalista.
Buscando que seamos nosotros y no las autoridades que sostienen la universidad sexista y neoliberal quienes entreguemos las soluciones a los problemas que nos aquejan. Pues sabemos, como lo demostró el reciente comunicado del rector Patricio Sanhueza, de las autoridades no tenemos nada que esperar.
La toma de un espacio, bajo nuestra visión, si no tiene un objetivo común claro y solo es de un grupo reducido de personas que bajo la consigna de radicalidad, puede terminar cimentando la desorganización, el desgaste y el debilitamiento del movimiento.
El frente amplio y el inicio del desvío
Por otra parte no nos es indiferente que dentro de esta "ola feminista" pasa sin mucho debate el crecimiento del frente amplio ¿Que implica esto? Que en la UPLA siendo una universidad pobre se instalan las ideas de un feminismo que busca cambios cosméticos a las instituciones del Estado. Como si la educación no sexita fuese un mero problema cultural o la lucha contra el patriarcado pudiese cambiarse con reformas parlamentarias.
Pero además es el Frente Amplio, que con todo y su parafernalia junto al feminismo radical, en varias universidades vienen entregando en bandeja la movilización por la concesión de demandas mínimas como protocolos contra el acoso punitivos, más ramos de género. ¿Pero es posible contentarse con eso?, ¿dónde quedan las trabajadoras que por igual trabajo siguen recibiendo un salario inferior solo por ser mujeres?, ¿dónde quedan las subcontratadas?, ¿dónde quedan las miles de mujeres que aún no pueden ingresar a la educación superior porque la educación siguen en manos del empresariado y solo para unos pocos corre la gratuidad?
No hay que olvidar que rol jugaron estas organizaciones el 2011 y no dar nuestro brazo a torcer a quienes buscan descomprimir nuestras demandas. Con este accionar ¿Cómo respondemos las feministas socialistas y revolucionarias ante los problemas que se presentan en nuestro espacio universitario?
La UPLA y el feminismo de clase
Dentro del periodo de movilización surgió la asamblea triestamental la cual se dedicó durante un mes a generar un petitorio de género triestamental con la participación de estudiantes, funcionarios/as y académicas/os,donde uno de los puntos centrales es la lucha contra el autoritarismo universitario, la elección universal del rector y el fin del consejo académico, además de ramos de género, el paso a planta de las/os funcionarias/os, validación del protocolo contra el acoso triestamental con independencia de las autoridades, entre otros temas. Este espacio consideramos que es fundamental fortalecer.
Entendemos que la lucha por una educación no sexista, es una lucha contra la educación de mercado y no es solo por ramos de género o protocolos sino que también queda expresado la precarización laboral que sufren los/as funcionarios/as a traves del subcontrato o los/as académicos/as con la mercantilización de la educación con profesores taxis que deben impartir ramos en más de una universidad, es por esto que esta lucha la debemos dar en conjunto estudiantes,académicos/as y funcionarios/as para que el sexismo y la mercantilización de la educación caiga ¿Pero y esta lucha como la damos a nivel nacional?
Con facilidad en las tomas se escucha que buscamos un "gobierno feminista", paradójicamente el slogan de Beatriz Sanches del frente amplio. Escuchamos a la diputada Maite Orzini de Revolución democrática llamando a "radicalizar la movilización" ¿Pero de que estamos hablando?
Para nosotras un gobierno feminista, es un gobierno de los trabajadores y trabajadoras en donde se termine con la propiedad privada, responsable de que seamos las mujeres pobres, las trabajadoras quienes paguen los costos del "progreso" empresarial del que tanto habla Piñera.
Las demandas estructurales al centro
Ya se hizo entrega del petitorio de género triestamental a las autoridades de la UPLA por lo que se han empezado a discutir cuáles serán las demandas centrales por las que queremos luchar dentro de la movilización. En este momento necesitamo la máxima unidad para defender nuestras demandas; con asambleas generales masivas, hombres y mujeres, de los tres estamentos en una lucha en común.
Creemos que de esta movilización deben salir nuestras demandas más sentidas y concretas, esas que son transformadoras para el conjunto de la UPLA: por el paso a planta de todos los funcionarios/as ¡Basta de precarización laboral! Por un co- gobierno
Triestamental ¡Elección del rector triestamentalmente! Exigimos que las demandas de acoso y educacionales sean cumplidas sin cambios ¡No permitiremos cambios con letra chica!
Vamos por la unidad de clase contra el capitalismo y el patriarcado. Seamos un actor político activo, hace unos días en Argentina se plantaba en las calles un tsunami verde, queremos que traspase la cordillera. Hoy las estudiantes Chilenas podemos ser un aporte levantando un plan de lucha por el aborto legal en las calles. Porque somos las pobres quienes morimos por abortos clandestinos, en la UPLA no somos la excepción.
Desde Pan y Rosas-Teresa Flores buscamos contribuir a una perspectiva revolucionario y de clase dentro del movimiento de mujeres. Sabemos que no hay un solo tipo de feminismo, y si no tiene carácter de clase no es parte de nuestra vereda. Aunque no sea la moda del momento, no lo olvidamos.