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Red Internacional
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Debate En La Izquierda. La “no lucha” del PO contra el golpe en Brasil

El golpe institucional es un hecho. El Partido Obrero no pasó la prueba. Algunas cuestiones sobre la lucha contra el golpismo y los debates de programa y estrategia en Brasil.

Matías Maiello

Matías Maiello @MaielloMatias

Martes 17 de mayo de 2016

“Gracias, no fumo”

Se consumó el golpe institucional en Brasil. Dilma se fue luego de apostar hasta último momento a la Corte Suprema golpista y de que la CUT realizará una “jornada de paro nacional” organizada para que fuese un fiasco. El golpista Michel Temer ya está al frente del gobierno.

En este escenario, el PO se ganó una triste cucarda: sosteniendo que había un “golpe de estado” en curso en el principal país del subcontinente, no movió un dedo contra él.

El planteo del PTS de poner la lucha contra el golpe en Brasil como eje de la convocatoria del Día Internacional de los Trabajadores, fue considerado en su momento por el PO como “arbitrario, y para no perder la costumbre, también como “faccionalista”.

El 30 de abril, miles nos concentramos frente a la embajada brasilera en Buenos Aires y en todas las principales ciudades del país bajo la bandera: “Contra el golpe en Brasil. Basta de ajustes y entrega en Argentina y en toda América Latina”. Una acción de la que no solo tuvieron que tomar nota los medios de comunicación locales, sino los propios medios brasileros (hasta uno de los medios derechistas más importantes, la Folha de São Paulo). El PTS en el Frente de Izquierda, ponía el peso político conquistado en Argentina al servicio de la lucha contra el golpe institucional en Brasil.

Pero el PO prefirió un acto folklórico que, en el Día Internacional de los Trabajadores, ni se pronunciara contra el golpe institucional en Brasil. Poner como eje de un acto en Argentina, un golpe que pasa más allá del Río Iguazú, para el PO parecería ser demasiado internacionalista.

El “argumento” que esgrimía el PO era “que Izquierda Socialista tiene una caracterización distinta sobre los sucesos políticos de Brasil” (PO 1407). Claro que sí, para Izquierda Socialista no hay golpe, al contrario, lo que hay es una derecha que forma parte de un gran movimiento por el “qué se vayan todos”. De su consigna “¡Fuera Dilma, Cunha, Renan y Aécio! Lula y Dilma deben ser investigados y castigados”, se podría considerar que con los métodos del golpismo institucional ya se concretó la primera parte.

Por si quedaban dudas de la posición del PO, Prensa Obrera señalaba claramente que la lucha contra el golpe en Brasil: “ocupa un lugar subordinado frente a la defensa del Frente de Izquierda y su estrategia de independencia de clase” (PO 1407). Algo así como “la independencia de clase en un solo país”.

Ahora bien, supongamos que como dice PO para ellos ocupaba un lugar “subordinado”, y el planteo del PTS era “faccionalista”: ¿por qué no hicieron un acto, o alguna acción contra el golpe en las dos semanas que siguieron al primero de Mayo? No sabe no contesta.

Hay que reconocer, sin embargo, que la inacción del PO fue consecuente, no se limitó al terreno de la lucha “extraparlamentaria” sino también que también se expresó en el silencio de sus diputados en el parlamento. Ni siquiera apoyó la moción que realizara Myriam Bregman en la Cámara de Diputados, para que éste se pronunciara contra el golpe en Brasil.

¿Contra el golpe embelleciendo a la izquierda que va a la rastra del golpismo?

A los lectores de Prensa Obrera les habrá llamado la atención que el golpe en Brasil no haya merecido ni un recuadro en su número 1410, publicado el día mismo de la consumación del golpe. Desde luego entendemos que se trata de un semanario, pero más allá de no dar cuenta de los últimos hechos, será raro para cualquier militante distribuir un periódico toda la semana sin mención alguna a la situación en Brasil.

Pero bueno, el hecho es que en la mañana del jueves 12, PO publica su posición en su página web. La declaración se titula: “Brasil: Abajo el golpe, por un Congreso de trabajadores”, y culmina: “Los sindicatos combativos - empezando por Conlutas- y la izquierda deben ponerse a la cabeza de esta iniciativa.

Pero resulta que el PSTU, dirección de la Central Sindical y Popular Conlutas, logró que esta central alternativa hiciera actos a favor de la corriente pro-golpe. Su consigna es “qué se vayan todos” (cualquier similitud con IS no es pura coincidencia). Al golpe lo consideran una especie de victoria parcial. De ahí que titulen: “Senado aprova o afastamento de Dilma: Fora Temer, Fora Dilma, Fora todos!” (El senado aprueba apartar a Dilma: Fuera Temer, Fuera Dilma, Fuera todos!).

Obviamente de esto el PO, no dice nada. Embelleciendo así, la política del PSTU y de la propia Conlutas, hacia las cuales nunca se le ha escapado la más mínima crítica.
¿No merece ninguna crítica para el PO, la izquierda que en Brasil hace de furgón de cola del golpismo institucional? Aún la estamos esperando. ¿Se puede “enfrentar al ajuste y discutir una salida obrera frente a la crisis nacional” como dice PO, yendo a la retranca de la derecha golpista y el Supremo Tribunal Federal y la Folha de Sao Pablo? Evidentemente, no.

En el caso del Movimento Revolucionário de Trabalhadores (MRT), organización hermana del PTS en Brasil, viene dando en la práctica la pelea por una perspectiva independiente en las organizaciones del movimiento obrero, y al interior de Conlutas contra la política de su dirección (PSTU). El Sindicato de Trabajadores de la Universidad de San Pablo, uno de los más combativos del país, del que forma parte de la dirección el MRT, votó en su asamblea el planteo de plan de lucha contra el impeachment y los ajustes del PT. Lo llevó a la movilización de Conlutas enfrentando la política de “fora todos!”, impuesta por el PSTU y funcional al golpismo.

Esto fue y es parte de una política más de conjunto del MRT. Al tiempo que viene desarrollando duras polémicas con el PSTU y la izquierda que bajo el planteo “fuera todos” y “elecciones generales” es funcional a la política golpista de la derecha, dio en la práctica la pelea en las organizaciones del movimiento estudiantil y el movimiento obrero contra el golpe institucional y los ajustes del PT de Dilma y Lula (además de difundirla y propagarla por Esquerda Diário).

El carro por delante del caballo

Hablar es gratis, suele decirse. Escribir parece que también. El 10 de marzo, Prensa Obrera decía: “La podredumbre del régimen político brasileño plantea la consigna ‘que se vayan todos’ y el debate de una asamblea constituyente que reorganice el país sobre nuevas bases sociales” (PO 1402). Un mes después, el 20 de abril decía: “la ‘necesidad de una Asamblea Constituyente libre y soberana’, […] en los hechos significa la remoción del gobierno actual -o sea, un golpe” (PO 1407). La conclusión lógica sería que, según la propia Prensa Obrera, el PO era golpista en marzo y principista en abril. Poco serio.

Esta última crítica a quienes planteaban la necesidad de una Constituyente estaba dirigida al MRT. Lo cierto es que como señalábamos antes, la intervención del MRT tuvo como primeros ejes la lucha contra el golpe y los ajustes, tanto en las mociones en las asambleas estudiantiles y obreras, en la agitación desde Esquerda Diário, como en la intervención en las calles. La consigna de Constituyente cumplió un papel subordinado en relación a aquellos. Sin embargo, no por ello menos fundamental. Se trata de un planteo contra el régimen del Lava Jato de conjunto (articulado con la lucha contra el golpe y los ajustes) que responde a la necesidad de terminar con los “superpoderes” del poder judicial y el parlamento golpistas, reaccionarios y corruptos; de la elección popular de los jueces, la revocabilidad de los mandatos, el fin de sus privilegios para todos los funcionarios políticos; de romper con el imperialismo y la entrega, y de que la crisis la paguen los capitalistas.

El PO, no contento con desconocer la política del MRT, ensaya una especie de “tesis” para fundamentar su rechazo a la consigna de Constituyente para Brasil. En lo que parece ser una fundamentación “teórica” (de su posición de abril), el PO sostiene sobre el planteo de Asamblea Constituyente que: “Solamente cuando la clase obrera haya reunido las condiciones mínimas de movilización para poder pelear por su propia salida a la crisis, esa reivindicación podría ser una herramienta de lucha” (PO, 14/3/2016).

Es decir, para el PO se trata de levantar la consigna de Asamblea Constituyente solamente luego de que la clase obrera esté suficientemente movilizada.

Es interesante comparar esta perspectiva, con la de alguien que hilaba un poco más fino en cuestiones de estrategia y programa. En otro contexto, los trotskistas chinos en 1930 le planteaban a Trotsky, justamente, si era posible o no sostener la consigna de Asamblea Constituyente (a la que se negaba la dirección del PCCh) cuando la clase obrera no contaba con las condiciones de movilización para pelear por su propia salida, de hecho en aquel entonces en China venía de ser duramente derrotada y solo subsistían levantamientos aislados en el campo. Trotsky en esa situación respondía categóricamente: “… en China no [hay] un partido comunista fuerte y centralizado; es necesario crearlo. La lucha por la democracia es precisamente la condición necesaria para ello. La consigna de asamblea nacional [Asamblea Constituyente] uniría a los movimientos e insurrecciones regionales dispersos, les daría unidad política y sentaría las bases para la formación del partido comunista como dirigente del proletariado y de todas las masas trabajadoras a escala nacional” (Trotsky, “La consigna de la Asamblea Nacional en China”).

Es decir, para Trotsky al contrario del PO, se trata de levantar decididamente Asamblea Constituyente, justamente, para desarrollar la movilización de la propia clase obrera y sus aliados (en el caso de China el campesinado), y que los trabajadores puedan conquistar la hegemonía en el curso de esta lucha por la Constituyente (y participando de la misma en el caso de qué se concrete) con el objetivo estratégico de imponer un gobierno obrero por vía revolucionaria.

El PO pone como condición lo que en realidad es el objetivo: la movilización independiente de las masas. El carro va delante del caballo, lo cual, como se sabe, no tiene otro efecto que la inmovilidad de ambos. En el caso concreto de Brasil, se trata del complemento ideal para la inacción práctica frente al golpe.

Ahora con el gobierno golpista de Michel Temer, ¿qué va a plantear el PO para la agitación? ¿”Abajo Temer, gobierno obrero” coqueteando con una interpretación electoralista de este último? o quizá ¿“Abajo Temer que vuelva Dilma y cía.”? Por el momento, es un misterio. Solo nos dicen que les gustaría un congreso obrero con la izquierda “golpe friendly” para “enfrentar al ajuste y discutir un salida obrera frente a la crisis nacional”; esto último no se sabe aún qué significa.

En el sentido inverso a la neo-“teoría” del PO, en la situación actual de Brasil pos-golpe, la consigna de Asamblea Constituyente cobra primera importancia, incluso en la agitación. El MRT ha dado cuenta de esto, y viene levantando la consigna de “Abajo el gobierno golpista de Temer, por una Asamblea Constituyente” basada en la lucha y la movilización de los trabajadores y el pueblo contra el régimen del Lava Jato de conjunto.

Una vez más sobre estrategia y programa, y van…

No se trata de la primera vez que tenemos discusiones de este tipo con PO, sobre la articulación entre programa y estrategia. Más bien ya podrían conformar un libro. El PO se caracteriza por articular el programa en forma escolástica por fuera de la estrategia.

El desprecio a las consignas democrático-radicales, o como en Brasil, el dejar la Asamblea Constituyente para las calendas griegas, e incluso el planteo que hicieron en su momento, de que Syriza conforme un “gobierno de izquierda”, son todos planteos pensados por fuera del objetivo de la movilización revolucionaria de las masas. Y por ende, por fuera de una estrategia insurreccional para la toma del poder. De ahí que el PO carezca de una elaboración teórica sistemática (o de algún tipo) sobre la cuestión.

La pregunta del PO –al contrario de Trotsky- no es ¿cómo la consigna de Constituyente puede permitir la movilización independiente de las masas y el avance hacia la hegemonía obrera?, sino ¿qué sumatoria de grupos se puede lograr dando por sentada la baja movilización independiente de la clase obrera? En el caso de la táctica de “gobierno obrero” en Grecia, no se preguntaba, si ésta estaba planteada desde el punto de vista de desarrollar la insurrección proletaria (pregunta que motoriza a la III Internacional cuando la formula) sino a través de qué algebra electoral (Syriza + PC griego) se puede avanzar hacia un “gobierno obrero” en condiciones no-revolucionarias.

La consecuencia siempre es la misma: la tendencia a orbitar dentro de los marcos del régimen instituido en torno a alguno de los “campos” burgueses en pugna. En el caso particular de Brasil, sacar del medio el planteo de Asamblea Constituyente tiene este efecto, ya que se trata de una consigna que puede ser utilizada para cuestionar al régimen de conjunto.

Como señala Trotsky, en las discusiones sobre China que mencionábamos: “Las consignas de la democracia formal conquistan o son capaces de conquistar no solamente a las masas pequeño-burguesas, sino también a las grandes masas obreras, precisamente porque éstas ofrecen la posibilidad –al menos aparente- de oponer su voluntad a la de los generales, los terratenientes y de los capitalistas. La vanguardia proletaria educa a las masas utilizando esta experiencia y las conduce hacia adelante.” (Trotsky, “Stalin, el gran organizador de derrotas”).

El desprecio a las consignas democráticas por parte del PO, viene como anillo al dedo para la unidad con la izquierda “golpe friendly” (PSTU) que plantea como salida “elecciones generales”. Al mismo tiempo desligar la lucha contra los ajustes de un planteo político capaz de impulsar la movilización de masas contra el régimen de conjunto, culmina en una especie de etapismo (primero luchamos contra los ajustes, después levantamos una política anti-régimen). Al mismo tiempo, es funcional tanto al sindicalismo del PSTU, como a la burocracia sindical de la CUT. Por último, en términos políticos de mediano plazo, la ausencia de un planteo político como el de Constituyente, sirve para que las luchas que se desarrollen terminen llevando agua al molino del PT para que vuelva al gobierno en las próximas elecciones, o de personajes como Marina Silva.

El golpe institucional fue en serio, la política del PO no

Resumiendo la actitud del PO tenemos: la inacción total en Argentina frente al golpe; la falta absoluta de crítica a la izquierda brasilera (y argentina) “golpe friendly”; la “propuesta” de enfrentar el golpe con esta misma izquierda (PSTU) que es furgón de cola de los golpistas; el planteo (etapista) de lucha contra los ajustes separado de un planteo político que ligue estos combates, y en este sentido, el desprecio por la consigna de Asamblea Constituyente para movilizar el enfrentamiento contra el régimen del Lava Jato de conjunto.

Tal vez por haber abandonado hace mucho tiempo la preocupación por la construcción de un partido revolucionario en Brasil, el PO permanece inmutable frente a estos combates, y las luchas planteadas que fuimos reseñando a lo largo del artículo.

Lo cierto es que la política del PO frente al golpe institucional (inacción absoluta, embellecimiento de la izquierda del “que se vayan todos”, etc.) representa una claudicación, agravada por el peso que tiene la izquierda trotskista argentina, como se pudo ver, por ejemplo, en las repercusiones del acto del 30 de abril frente a la embajada o en las declaraciones de Del Caño el mismo jueves (12/5) contra el golpe y el beneplácito macrista. A la par de su inacción, el PO sigue sosteniendo en su prensa que hay un “golpe de estado”, lo cual pone de manifiesto la poca seriedad con la que aborda la situación en Brasil.

Visto todo esto, cabe preguntarse: ¿el Partido Obrero está verdaderamente contra el golpe en Brasil o se arrepintió? El recién asumido gabinete de Temer muestra que el golpe institucional fue en serio. Sin embargo, hasta el momento la política del PO no lo fue. Ya es hora de tomar nota de esto.


Matías Maiello

Buenos Aires, 1979. Sociólogo y docente (UBA). Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Coautor con Emilio Albamonte del libro Estrategia Socialista y Arte Militar (2017) y autor de De la movilización a la revolución (2022).

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