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Red Internacional
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Arrancamos mal. La “nueva” CGT entrega la doble indemnización y recibe a Guzmán para apoyar la rosca con el FMI

Hace mucho tiempo un ministro de Economía no visita el Salón Felipe Vallese. Menos para hablar de temas tan impopulares. Esta semana la flamante conducción tuvo otros dos eventos importantes: su primera reunión y asado con el Presidente.

Lucho Aguilar

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2

Viernes 26 de noviembre de 2021 21:50

Foto: Enfoque Sindical

El “nuevo” consejo directivo de la CGT arrancó “con todo”. ¿Asambleas, alguna medida de fuerza? Ojalá. Pero desde que asumió ya suma varias cenas, comunicados y reuniones de su conducción. Está en “modo Manzur”.

Esta semana esa agenda tuvo tres hechos claves.

Una fue la primera reunión de la nueva conducción. Con la vuelta de Pablo Moyano, el salón Felipe Vallese reunió a las y los 70 integrantes del consejo (ahora con cupo femenino). Además del moyanismo participaron los referentes del sindicalismo kirchnerista que “volvieron” a la CGT y las otras corrientes internas. Una unidad que algunas veces parece atada con alambre y otras parece monolítica.

De la reunión trascendió poco. “La idea general fue ratificar la defensa irrestricta de los convenios colectivos de trabajo y el modelo sindical vigente ante los embates de una oposición”, fue el resumen oficial. Como ya contamos, la reunificación busca encontrar una mística, por un lado, en ser parte de la difícil empresa de mantener unido al peronismo. Pero también en “polarizar”, al menos verbalmente, con los proyectos más derechistas de la oposición, como la reforma laboral o el fin de las indemnizaciones.

Ese discurso se choca con otras escenas, más reales, que no encajarían mucho con la “defensa irrestricta de los convenios colectivos”. Como la foto que se sacaron el Presidente de la Nación, el CEO de Toyota y el Secretario General del SMATA para festejar la “reforma laboral en cuotas” en la planta automotriz.

"La defensa irrestricta" que faltó en Azopardo fue la de los bolsillos populares, golpeados tras las elecciones. Entre ellos por el precio de la carne. Quizás fue porque todos sabían que en el otro hecho importante de la semana el asado no iba a faltar.

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Ellos a la parrilla, nosotros al horno

Hablamos de la cena que compartió el triunvirato cegetista con el Presidente en la Quinta de OIivos. Se dieron el lujo de comer un asadito y hablar de política. Daer, Moyano y Acuña fueron con una delegación donde no había ninguna de las compañeras que se sumó al consejo. Parece que el cupo femenino no incluye reuniones de “alto nivel”.

¿Y qué se discutió? De todo, pero destaquemos dos cosas.

La CGT le adelantó a Fernández que apoyará un acuerdo con el FMI. Según confiaron a distintos medios voceros sindicales, “Argentina no puede quedar aislada del mundo. La idea es tratar de que haya una sincronización y un criterio detrás de la negociación que lleva adelante el ministro de Economía”.

La otra noticia destacada es que aceptaron la decisión de Guzmán y Moroni de terminar con la doble indemnización y la prohibición de despidos. Según la reflexión de uno de los dirigentes presentes, “somos conscientes de que esta medidas dispuestas en la pandemia en algún momento se iban a tener que desactivar” (Clarín).

La medida es reclamada hace tiempos por voceros empresarios. Para la “economía pospandemia” no les alcanza con los subsidios estatales y más flexibilidad laboral. También quieren despidos más baratos. El problema es que el aumento de casos de covid en las últimas semanas vuelve a poner en duda la mentada reactivación. Pero también reaviva las amenazas sobre los puestos de trabajo. Eliminar esas medidas elementales en este momento es una concesión a las grandes empresas a la que la “nueva” CGT ya dio el visto bueno. Mal ahí.

Todos unidos pagaremos

Así llegamos al tercer hecho que resume la semana sindical. Entre reuniones y parrilladas, se confirmó la invitación al ministro Martín Guzmán a un encuentro en el mismísimo salón Felipe Vallese. Quienes conocen esos pasillos aseguran que hace décadas que un ministro de Economía no pisa el histórico lugar.

Será este miércoles 1 de diciembre. Según Ámbito Financiero, “Guzmán visitará la CGT para dar cuenta del estado de la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y hacerse del apoyo de la cúpula sindical a la gestión económica”.

El acuerdo con el Fondo implicará, todos lo saben, cumplir con sus exigencias fiscales y monetarias. Hasta sectores del oficialismo han advertido, de palabra, que la plata que irá al pago de la deuda es la que faltará para trabajo, salud, educación, vivienda.

Por eso, consciente de los efectos que traerá ese plan para el pueblo trabajador, el Gobierno busca el guiño de la CGT para la negociación. Se sabe que dentro del sindicalismo oficialista hay quienes hicieron la vista gorda ante el endeudamiento de Macri y quienes convocaron movilizaciones con la consigna “la patria está en peligro, no a la deuda con el FMI”. Aunque la verdad es que en dos años de gobierno peronista ninguna corriente del sindicalismo oficialista cuestionó los 4 mil millones de dólares que ya se pagaron al FMI.

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El 11 a Plaza de Mayo

Mientras la CGT se une para apoyar al Gobierno que ataca el bolsillo, levanta la prohibición de despidos y negocia a un pacto con el FMI con el visto bueno de la oposición de derecha, hay otra política.

Es la que pusieron en marcha estos días desde el Frente de Izquierda Unidad, con sectores del sindicalismo combativo, las organizaciones piqueteras independientes y otros movimientos.

La semana terminó con un buen paso en ese camino. Una reunión abierta con decenas de organizaciones acordó organizar una gran marcha a Plaza de Mayo el 11 de diciembre, con una bandera: “La deuda siempre se paga con el hambre del pueblo. Ningún acuerdo: ¡Fuera el FMI!”. Pero también para recuperar los salarios y jubilaciones, acabar con la desocupación y el trabajo precario.

Del encuentro quedó el compromiso de aprovechar estas dos semanas para que la convocatoria se conozca en cada lugar de trabajo, estudio, en las barriadas y movimientos progresistas. Como dijo Jorge Medina, trabajador de MadyGraf, hay que poner en movimiento el activismo combativo pero también dar pelea en los grandes sindicatos. "Tenemos que seguir construyendo la fuerza necesaria, haciendo asambleas en todos lados, empezando donde hay comisiones internas y sindicatos recuperados. Pero también en los grandes sindicatos, que hay que recuperar”. El clasismo viene denunciando la actitud de la CGT y la CTA ante el ajuste y les exige que rompan con el Gobierno y sus planes, empezando por los sindicatos que dijeron rechazar un acuerdo con el Fondo y más ajuste.

Se vienen momentos intensos. La izquierda y el sindicalismo combativo salen a las calles a sumar fuerzas para imponer otra salida a la crisis. Al calor de esa lucha hay que poner en pie una alternativa a la burocracia sindical.


Lucho Aguilar

Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.

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