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Red Internacional
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JUVENTUD Y TRABAJO. La “nueva” educación al servicio de las empresas

Se implementó recientemente en el CONALEP Guanajuato, una nueva carrera técnica para la capacitación de estudiantes que facilitará su inserción a las actividades del clúster de la misma entidad.

Jesús Pegueros

Jesús Pegueros Estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM | @DemoPegueros

Sábado 27 de febrero de 2016

Mediante la implementación de un programa curricular general, las empresas Mazda, Honda y Nissan pretenden formar nuevos “ingenieros” y obreros calificados que se integren de manera más rápida a la industria automotriz de esta zona.

Por los números de inyección de Inversión Extranjera Directa (IED) parece ser la fabricación de automóviles una de las ramas industriales que no sólo dejan ganancias fabulosas sino que se apuesta a ser un sector que despunte en los próximos años si esta tendencia se mantiene.

Esto muestra que la política gubernamental en cuanto a la educación, no se desarrolla con el objetivo de “permitir abrir camino para que los jóvenes tengan un mejor futuro y de mayor esperanza” como recientemente declaró el Presidente Peña Nieto en un encuentro con estudiantes del Instituto Tecnológico Superior de Poza Rica. Este derecho elemental está limitado y se implementa en función de los intereses de las grandes trasnacionales.

De esta manera la carrera técnica de Industria Automotriz se impartirá en los municipios de Celaya e Irapuato que se encuentran a las afueras de las armadoras de Mazda, Honda y Toyota, mientras que en el caso de Aguascalientes cerca de Nissan. Mientras, existen también planes para que se imparta de igual manera en el plantel de Silao también en Guanajuato, donde se encuentra la planta de General Motors.

La primera generación terminaría sus estudios alrededor de 2019, lo cual implica que esta actividad de distribución económico-académica en varias partes de la república estará pensada en un proyecto de inversión y capacitación de la industria a mediano y largo plazo.

La educación de la empresa a cambio de salarios de miseria

Desde hace alrededor de un mes se hablaba de la implantación de una nueva armadora por parte de la Ford en el estado de San Luis Potosí. Esto sin duda marca una tendencia a la industrialización acelerada de esta rama en diferentes estados del norte. Sin embargo, este salto que se ha venido consolidando no se ha traducido en mejoras para los trabajadores de los estados que se ven arrastrados a vender su fuerza de trabajo por los bajísimos salarios que ofertan las automotrices.

Esto luego de la comparación en cuanto a los salarios que perciben los trabajadores de este lado del Río Bravo, ya que aunque los salarios varían tanto por empresa como por tipo de producción, en general el conjunto de remuneraciones a cambio de la explotación se encuentran muy por debajo con respecto a sus homólogos estadounidenses.

Es que mientras un trabajador promedio, allá en la “tierra de las oportunidades” recibe alrededor de 25 dólares por hora, esto según el Departamento de Trabajo, para un trabajador mexicano la paga más elevada es de apenas 2.7 dólares la hora. Esto para los obreros dedicados al ensamble de vehículos, y sin mencionar que en el caso de la producción de equipo eléctrico y electrónico el salario es de 1.2 dólares.

Paradójicamente el personal administrativo que no produce valor en la parte “dura” de la producción tiene salarios más altos, aunque tampoco alcanza, recibiendo un promedio de 4.8 dólares. Mientras tanto, los trabajadores de fabricación de vehículos pueden llegar a un máximo de 7.5 dólares. Si promediáramos la industria automotriz en su conjunto en el país el resultado sería de apenas de 2.9 dólares. Esto nos muestra cómo al trasladar la inversión a países como México en donde se garantizan bajos salarios, las empresas automotrices se ahorran en salarios un 70% en el peor de los casos, y un 94% en el mejor de ellos.

Declaraciones cínicas

Debido a todo esto y a la referencia también con China, declaraciones de autoridades hablan de una nueva “misión cumplida” con referencia a que México pese a su enorme capacidad productiva tiene los salarios de la industria automotriz más bajos del mundo, incluso que en China donde los salarios hoy se encuentran 40% por encima de los mexicanos.

La juventud es hoy uno de los sectores que más sufre esta reorganización planificada de la explotación de la mano de obra mexicana. Recibiendo educación tecnificada y pensada en función de los intereses de las empresas, la juventud hoy precarizada en sus trabajos cumple el rol de garante de las inmensas fortunas de los grandes empresarios nacionales e internacionales.

Se vuelve una necesidad cada vez más urgente la organización de las y los trabajadores en contra de la precarización, por aumentos de emergencia al salario que se correspondan con los costos de la canasta básica y que garanticen la reproducción de las familias trabajadoras. Será la lucha de la clase obrera la que podrá poner en jaque a aquellos patrones y miembros de la clase política que hoy redoblan la ofensiva en contra de las conquistas históricas de los trabajadores. Será la clase trabajadora, la que produce la riqueza, la que pueda frenar y enfrentar a los agentes que sólo velan por sus propios intereses.


Jesús Pegueros

Estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM

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