La reciente votación al proyecto Aula Segura por parte de los partidos de la ex NM deja en claro que trabajadores, mujeres y estudiantes no deben confiar en quienes tranzan sus derechos mínimos.
Viernes 26 de octubre de 2018
Una practica constante en el parlamento
Los acuerdos por arriba no son algo nuevo en el escenario político, de hecho han sido estos los que luego de mas de 28 años del retorno a la democracia –pactada- han mantenido la obra gruesa de la dictadura, lo vimos el 2006 donde por arriba se acordó entre oposición y gobierno la LGE, en remplazo de la LOCE, y con leyes represivas, todo en función de frenar a un incipiente movimiento estudiantil.
Sin ir más lejos, el primer gobierno de Piñera se buscó construir una imagen de criminales en torno a quienes se organizaban y peleaban por el derecho a una educación gratuita, y de esto mismo se encargó la Nueva Mayoría, la cual no tuvo problemas al momento de reprimir al movimiento estudiantil.
Y es que si hay algo que interesa y une a los partidos tradicionales de la oposición y la derecha en materia educativa es acallar y criminalizar a los estudiantes.
El Proyecto Aula Segura
El actual proyecto viene en la misma línea, ya que consolida que sean los directores, los mismos que cometen abusos en contra de estudiantes y profesores, quienes tengan la última palabra en torno a llevar adelante procesos para enjuiciar a quienes se organicen.
Sobre la aprobación que tuvo el proyecto en el Senado la senadora DC Yasna Provoste (ex Ministra de Educación) declaró que “lo que se ha presentado, lo construimos escuchando a quienes participaron de este debate”, apelando a los cambios llevados adelante dentro del proyecto, entre ellos el cambio del nombre del proyecto a “Aula Democratica”. Un proyecto que no fue discutido por la comunidad educativa, si no por unos cuantos investigadores, con un rechazo total al interior del estudiantado secundario.
El voto del Frente Amplio ¿Una solución viable a los acuerdos entre la derecha y los partidos de la hoy ex NM?
La votación en el senado también dejo vislumbrar otro elemento importante, que se expreso en la votación del senador por Valparaiso, Juan Ignacio Latorre, militante de Revolución Democrática, parte del Frente Amplio. Fue el único que voto en contra de la idea de legislar el proyecto, sin embargo esta sólo le permite desmarcarse de la votación de los partidos tradicionales que apoyaron la discusión del proyecto. Pero ¿basta con ser oposición en el parlamento para doblegar los esfuerzos de la derecha y a quienes le aprueban sus leyes? Claro esta que la posición en contra desde el parlamento en si misma no es suficiente para enfrentar las reformas de Piñera.
Sin embargo hoy el FA cuenta con una fuerza parlamentaria que no lo traduce en las calles, esto explica por que teniendo en sus manos gran parte de las federaciones universitarias adheridas al Confech aún no se haga un llamado a movilizarse contra este proyecto.
La situación política no solo a nivel nacional, con una derecha envalentonada luego del fallo de la Haya, si no también a nivel internacional con un muy posible gobierno del ultraderechista Bolsonaro en Brasil, muestran que solo votando en contra de las medidas represivas y precarizantes, sea en las urnas o desde los sillones del parlamento, no basta.
Hay que organizar las fuerzas que las mujeres, la juventud y los trabajadores han venido mostrando estos últimos tiempos y pelear por nuestros derechos en las calles, enfrentando los planes de la derecha y la ex NM para precarizar mas el trabajo y el estudio y para criminalizar y persiguir a quienes se organizan para combatir contra el sistema capitalista en el que nos mantienen los empresarios y sus políticos.