Decenas de hechos noticiosos sobre DD.HH. en Chile, han surgido este último tiempo. Por los medios, reaparecen los rostros de represores del pasado que nos recuerdan las odiosas impunidades del presente. Por ejemplo Contreras, brazo derecho de Pinochet, se encontraría grave en el hospital. ¿Pagará alguno de sus 500 años de condena degradado y en cárcel común o seguirá con pensión millonaria de militar y en cárcel cinco estrellas?
Cristian Vilches Antofagasta, Chile
Jueves 30 de julio de 2015
Huelga de hambre de presos políticos, inauguración de la Ruta de la Memoria en el Estadio Nacional, homenaje a los 119, libertad condicional a uno de los asesinos del Caso Degollados, agentes DINA prófugos fotografiados en la calle, por solo mencionar algunos hechos que han marcado la pauta noticiosa.
En todos y cada uno de ellos, se re-devela lo que muchos ya sabemos, pero que siempre es bueno recordar: la dictadura cívico militar chilena, no solo desarticuló los avances y conquistas de los 70s, sino que en la década siguiente, se encargó de perseguir, apresar y torturar de una manera brutal a quienes ya en las calles desafiaban los toques de queda y la normalidad impuesta a punta de fusil por el régimen.
Pero esto no acabó ahí. En los 90s, ya de vuelta a la (su) democracia, la denominada “familia militar” y sus cómplices, se aseguraron de quedar impunes. Si bien no zafaron de la prisión, crearon una cárcel especial para ellos con todas las facilidades y comodidades de un hotel cinco estrellas. Se rieron. Dijeron no tener mayor información del paradero de miles de detenidos desaparecidos, y cuando los presionaron más, entregaron un mínimo porcentaje de datos y que gran parte de estos, resultaron ser falsos. Nos mintieron.
El inicio del nuevo siglo no fue muy distinto, inaugurado con la muerte del dictador -impune y en una de sus múltiples casas- con un multitudinario funeral y honores militares. Se salieron con la suya.
Pero la bota militar, además de dejar una larga estela de muerte y represión, a su vez creó sus antagonistas. Surgieron miles de luchadores como parte del movimiento anti dictadura. Algunos trabajadores sobrevivientes de la combativa generación anterior quienes junto a los jóvenes estudiantes o que se habían quedado “pateando piedras” en las poblaciones, enfrentaban a diario balas y tanquetas. Muchos de ellos literalmente dieron su vida o quedaron marcados para siempre. Y así, surgieron los rostros de la resistencia.
Nombres como Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas Denegri, quedarían marcados para siempre en la memoria de muchos, luego que ambos fueran cobardemente quemados por una patrulla militar y luego abandonados en un sitio eriazo a su suerte. Hoy la imagen de Carmen Gloria, reaparece con fuerza, con las claras marcas del nefasto pasado, pero también con una voz feroz de denuncia en relación a la impunidad de los gobiernos democráticos.
La misma situación, con el caso de los profesionales Guerrero, Nattino y Parada, conocidos por el Caso Degollados, resultado de un escarmiento de Pinochet contra sus cuasi-verdugos. Hoy, uno de los asesinos del caso, hallado culpable y condenado a cadena perpetua, obtuvo el beneficio de la libertad condicional. Nadie entiende nada. El gobierno y sus partidos, intentan revertir o disculparse. Ya es demasiado tarde.
Los represores están muriendo. La impunidad biológica se impone y el gobierno dice mucho, pero nada hace. Se acaba de dar a conocer que Contreras se encontraría grave, pero con cuidados de primer nivel en el Hospital Militar sumado a una pensión vitalicia, por su rango de militar en retiro, que se heredaría a su viuda y/o hijo. ¿Se reirán de nosotros una vez más?