70 familias y su futuro dependen de la decisión injustificada, totalmente arbitraria y sujeta a movimientos especulativos que una empresa con beneficios y en un momento álgido de expansión tecnológica pretende llevar a cabo.

Joe Molina Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57
Miércoles 30 de enero de 2019
Hace poco más de un mes denunciábamos desde este mismo medio el propósito de Gallina Blanca, para su planta de Sant Joan Despí, (Barcelona) de llevarse la producción a otra población, concretamente a Vallovar en la provincia de Huesca.
Desde CCOO lamentan no haber podido iniciar negociaciones con la empresa puesto que no hay a día de hoy ningún expediente de regularización presentado, y que según este mismo sindicato carecería de argumentos. La fábrica del Baix Llobregat es rentable asegura Álvaro Muñoz, secretario general de CCOO de Industria en el Baix Llobregat, Alt Penedés, Anoia y Garraf.
Como medida de protesta se ha convocado para el próximo 31 de enero una manifestación que acabará ante las puertas del ayuntamiento, coincidiendo con el pleno municipal y culminará con una huelga de 24 horas con la que la plantilla quiere reafirmar su voluntad de seguir trabajando en su centro.
Parece que la sombra de la especulación sobre los terrenos toma forma, si no hay ningún ERE presentando que motivos lleva a los hermanos Carulla, a la cabeza de este holding empresarial, a tomar la decisión de trasladar el centro de trabajo.
Muchos actores se ven afectados por los movimientos especulativos de la empresa, como por ejemplo el propio ayuntamiento, afectado por un supuesto plan de recalificación de los terrenos, pero son los trabajadores y trabajadoras organizados los que podrán pelear por poner freno.
En la primera quincena de enero se realizó una concentración a la que fueron invitados los partidos políticos de la localidad con la intención de vislumbrar la posición de estos ante el conflicto de Gallina Blanca y según CCOO, el PSC con mayoría en el consistorio afirmó que no daría el visto bueno a la operación urbanística si antes no había un acuerdo entre empresa y trabajadores.
O sea Expediente de Regulación de Empleo (ERE) no hay pero proyecto de recalificación urbanística si, ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?.
La búsqueda de la unidad con otras empresas y trabajadores de la zona y la solidaridad de colectivos políticos y sindicales de izquierda debe ser el inicio de un plan de lucha que ayude a frenar este nuevo ataque, al igual que la organización, desde la base y democrática.
De buen seguro que en el Baix Llobregat, comarca con un historial de lucha obrera reconocido, se ha de decir basta y sabrán cómo.
Desde Izquierda Diario apoyamos y alentamos a los 70 trabajadores y trabajadoras entre personal directo e indirecto de Gallina Blanca a mantenerse firmes en la lucha por sus derechos y exigimos a los sindicatos mayoritarios una movilización general del sector agroalimentario: Panrico, Coca Cola, Nestlé y Cacaolat, por citar las marcas más conocidas, movilización en la que ya llevan algunos años de retraso.