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Red Internacional
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POBREZA ENERGÉTICA. La pobreza energética y las propuestas de Barcelona en Comú

Ada Colau se cansó de pagar las facturas de la luz a las empresas del sector y amenazó con dejar de hacerlo al tiempo que se mantiene la prohibición de cortar el suministro en Barcelona ciudad.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Martes 6 de diciembre de 2016

El Ayuntamiento de Barcelona ha reclamado a las empresas del sector energético que se hagan cargo de la mitad del coste que genera “la pobreza energética”. Hasta ahora el Ayuntamiento viene pagando íntegramente las facturas de aquellas familias que no pueden pagarla. De ésta forma, el Ayuntamiento evita los cortes y las compañías del sector siguen llenándose los bolsillos con el dinero de las arcas públicas.

Barcelona en Comú destina tres millones de euros al año para aliviar la pobreza energética. De ésta cantidad, 800.000€ se usan para pagar las facturas impagadas de los sectores más pobres de la ciudad. Recientemente, la teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortíz, advirtió a las empresas del sector que deben pagar la mitad de esos 3 millones.

La situación social es dura. El caso de la señora de Reus está entre los más graves y nada impide que se de otro similar. Los sectores más golpeados por la crisis y los despidos están expuestos a los cortes de suministros. Según el Idescat -Instituto de Estadísticas de Catalunya-, entre 2008 y 2015, los sectores sociales en situación de pobreza extrema han pasado del 2,3% al 6,7%, ¡casi se triplican! Según las mismas compañías, los cortes de suministros en la ciudad condal llegan a 1500 mensuales.

Al mismo tiempo, estamos bajo la dictadura de las compañías energéticas. Son éstas las que dictan el precio del metro cúbico de gas y el de la luz. El Gobierno central no las controla, incluso podríamos decir que las protege. En otro artículo resumíamos algunas estadísticas brutales que demuestran cómo las compañías hacen lo que quieren ensañándose con el sector más desprotegido.

Si examinamos los números de las eléctricas no es posible dejar de asombrarse. Desde 2008 hasta el tercer trimestre de 2015, las tres grandes, Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa, llevan ganados más de 56.000 millones de euros. Durante el mismo período de tiempo, el recibo de la luz aumentó un 52%.

Con toda ésta ganancia acumulada, ¿por qué los ayuntamientos pagan las facturas de los sectores más pobres? ¿Por qué hay que dar dinero público para engordar los balances multimillonarios de estas empresas dictaduras? Las eléctricas ganan 20 millones de euros al día. En Barcelona solo se le pide 1,5 millones de euros al año.

Los proyectos de Colau

Hay que parar de manera urgente ésta sangría. Ada Colau organizó un Congreso contra la pobreza energética con otros ayuntamientos hace un mes. En el mismo sacaron una declaración para que el Gobierno central y la Generalitat legislen urgentemente sobre la prohibición de los cortes de suministros.

Además, está barajando desde hace más de un año en que el Ayuntamiento de Barcelona cree una comercializadora de electricidad. Esta empresa se basaría en la producción particular de electricidad a través de las placas solares que cada vecino tendría que instalar en su domicilio. La idea es buscar la autosuficiencia, aunque ésta necesita una inversión previa sumamente costosa.

Sin embargo, estos proyectos en sí mismos son parciales y no sirven para solucionar el problema de los cortes en los barrios más pobres. Por más ayudas que den, las familias de los barrios golpeados por la crisis no pueden hacer inversiones tan grandes de dinero. Son familias que cuentan las monedas para comprar la comida de cada día.

Para evitar los cortes hay que comenzar con la prohibición inmediata y efectiva de los cortes. Hay que imponer que las compañías se hagan cargo de todos los impagos y del mantenimiento de los servicios. Mucho más en ésta época del año en que comienzan a bajar las temperaturas. Pero aun así las compañías del sector no querrán, como ya se ve, perder una pequeña parte de sus ganancias.

Por ello, no solo hay que plantear la expropiación de las ganancias o el control de las compañías (que son incontrolables). Estas salidas solo son temporales, hay que quitarles la paella. Hay que expropiar las compañías energéticas para acabar con su dictadura y para que estén al servicio de los sectores empobrecidos. Para ello es necesario que el control de la compañía esté bajo control de los mismos trabajadores y comités de usuarios. No hay otro término medio.