El director de cine italiano, Bernardo Bertolucci confesó que su famosa escena de una violación en “El último tango en París” no estaba consensuada con la actriz María Schneider.
Nadia Celaya Zaragoza
Lunes 5 de diciembre de 2016
“Quería su reacción como niña no como actriz. Que reaccionará al acto de humillación, que sintiera los gritos, ¡no!¡no!” Estas son algunas de las frases que Bertolucci se atrevía a pronunciar hace tres años en una entrevista en la Cinemateca Francesa en París. A dos años de la muerte de María Schneider, co-protagonista junto al también fallecido Marlon Brando de la película “El último tango en París”, el director declaraba el engaño al que la actriz fue sometida durante su rodaje.
“El último tango en París”se estrenaba en el año 1972. Película de corte erótico que contenía una de las escenas de sexo más explicito del cine no pornográfico. La cinta fue muy aclamada y le valió al cineasta italiano la nominación al Oscar de Mejor Director consolidando así su carrera, y supuso la séptima nominación al Mejor Actor para Marlon Brando. Se convirtió en una de las películas más representativas y posteriormente en un clásico de los años 70, consiguiendo una buena sintonía con la bandera de la revolución sexual que se levantaba por buena parte de occidente en aquellos años.
Pero también ha tenido una historia oscura asociada a ella y sobre todo a la mítica secuencia conocida como “la de la mantequilla”. En ella, el personaje que interpretaba Marlon Brando utilizaba una barra de mantequilla como lubricante para sodomizar a Maria Schneider, que contaba con 19 años por aquel entonces. Ella no interpretó su personaje, fue una violación en pantalla, una agresión sexual en el rodaje.
La escena no estaba en el guión original y Bertolucci cuenta que “la idea se nos ocurrió a Brando y a mí mientras estábamos desayunando. En un momento, él comenzó a untar una baguette con manteca, y de pronto nos miramos cómplices”, revelando que “decidimos no decirle nada a María para obtener una reacción más realista, no de actriz sino de mujer joven. En el momento en que llora, grita y se siente herida, en verdad ya estaba dolida por el hecho de que se le había ocultado cómo sería la escena en que su personaje era sodomizado, y lo cierto es que haberse sentido de esa manera fue útil a la película”.
Pero no queda ahí la cosa, el director parece justificar su decisión al afirmar que no se arrepiente de haberla rodado así, que “para hacer películas, a veces para obtener algo, tenemos que ser completamente fríos”. Para Bertolucci, el fin justifica cualquier medio, incluso si se trata de que dos hombres con prestigio y curtidos en el mundo del cine oculten a una joven que se inicia en la industria que van a simular violarla untándole mantequilla en el culo y con un hombre de cincuenta años restregando sus partes encima de ella. No, la creación artística no justifica todo.
María Schneider ya declaró para Daily Mail en el 2007 lo que ahora corrobora Bertolucci, “Aquella escena no estaba prevista en el guión, aunque digan otra cosa. Pero no pude decir que no. Debería haber llamado a mi agente o a mi abogado, porque nadie puede ser obligado como actor a hacer algo que no esté en el guión. Pero en ese entonces yo era muy joven y no lo sabía. Así fui obligada a exponerme a lo que creo fue verdadera violencia. Las lágrimas que derramo en esa película son verdaderas: son lágrimas de humillación”.
En esos momentos las declaraciones pasaron inadvertidas para la mayoría de los medios, pero la semana pasada rescataron en varios medios de comunicación norteamericanos la entrevista a Bernardo Bertolucci y el vídeo fue traducido al castellano por el portal social y feminista “el Mundo de Alycia” coincidiendo con el día Internacional contra la Violencia de Género.
La polémica declaración ha alcanzado a numerosos medios de masas y blogs de muchos países y ha agitado las redes sociales con mensajes repudiando la actuación de este cineasta tanto por periodistas, miembros de la industria cinematográfica y público en general. Actores de Hollywood como Anna Kendrick, que puntualiza el poco caso que se le hizo a Schneider cuando ella lo relataba, Chris Evans, Jessica Chastain, Evan Rachel Wood y la directora Ava DuVernay han dejado claro en sus cuentas de twitter su rechazo, asco e indignación hacía el actor y el director.
Pero también los hay que no ven en ningún momento ningún tipo de violación en el comportamiento de Brando y Bertolucci, unos alegando que no fue una violación real, solo una violación interpretada, estos se olvidan que la mujer no estaba interpretando. Otros comentan que eso se hace mucho en el cine, se ocultan ciertas escenas a los actores para ver reacciones más reales, no sé si quieren igualar al mismo plano algunos sustos reales en ciertas películas de terror con el abuso, la humillación y la objetivización de la que fue víctima María Schneiderm
Otros dicen que ella ya sabía que era una película erótica, argumento que como todo el mundo sabe da derecho a utilizar a una mujer como un mero instrumento de atrezzo. También están los que dicen “no pasó nada” porque no hubo penetración. Como se dice en la petición de Change.org para que la Academia de los Oscars condene la violencia de género en el cine y a Bertolucci: “Si la penetración fue real o no, es casi anecdótico”.
Lo que no es anecdótico es que por ser mujer, María Schneider fue forzada a grabar una escena de carácter sexual sin su consentimiento, sin su permiso. Con mucha pena y rabia no se puede decir que ninguna mujer fue maltratada durante el rodaje de “El último tango en París”.