Si las condiciones de los trabajadores nacidos en Chile ya son precarias y de sobre explotación, para nuestros compañeros migrantes son aun peores. Grandes, medianas y pequeñas empresas aprovechan la casi nula existencia de derechos con los que cuentan los trabajadores extranjeros para pagarles menos y además tensionar hacia la baja los sueldos de los trabajadores locales.
Jueves 4 de mayo de 2017
Durante la jornada del último censo y los días posteriores pudimos ver, en diferentes medios de prensa oficiales, el “descubrimiento” de las precarias condiciones habitacionales de los migrantes en chile. Para ellos se trata de una realidad a la que basta tener en cuenta uno o dos días para poder tener algo que cubrir en noticieros y matinales.
Para la mayor parte de los trabajadores, esta es una realidad que vemos todos los días y conocemos hace ya mucho tiempo y es mas somos consientes también, de cómo se los discrimina y posterga a la hora de analizar sus condiciones laborales. No solo sus sueldos son mucho más bajos q los trabajadores nativos y sus contratos más precarios, sino que además sus capacidades y calificaciones son despreciadas e ignoradas por los capitalistas y gerentes de las empresas en Chile. Así técnicos y maestros de algún oficio son discriminados y obligados a desempeñarse en funciones que nada tienen que ver con sus intereses o capacidades laborales.
Si las condiciones de los trabajadores nacidos en Chile ya son precarias y de sobre explotación, para nuestros compañeros migrantes son aun peores. Grandes, medianas y pequeñas empresas aprovechan la casi nula existencia de derechos con los que cuentan los trabajadores extranjeros para pagarles menos y además tensionar hacia la baja los sueldos de los trabajadores locales. Recurriendo al histórico y odioso sentimiento de patriotismo buscan inculcar una cultura de división y competencia entre las filas de la clase trabajadora, con discursos como: “nos vienen a quitar la pega”, “son todos flojos y quieren todo gratis”, “por cada uno de ustedes (los trabajadores nativos) tengo a tres Haitianos esperando para hacer lo mismo por la mitad de la plata”, etc. Buscan dividirnos y que compitamos para poder mantener sus altas ganancias a costa de la precarización progresiva de las condiciones laborales.
Para la CUT se trata, hasta ahora, de firmar acuerdos con la Dirección del trabajo como publica en su página web oficial: “En las dependencias de la DT, y bajo el apoyo de la OIT, la CUT en conjunto con las otras centrales,- CAT y UNT- suscribieron acuerdo con la Dirección del Trabajo el trabajo conjunto para mejorar las condiciones de trabajo de las y los migrantes, quienes sufren mayor precarización laboral que el trabajador nacional, y que hoy representan a un importante número de trabajadores informales”.
Pero que no representa una salida que los propios trabajadores podamos tomar en nuestras manos, si no que esperar y “confiar” en que otros lo hagan por nosotros, como lo vuelven a afirmar en el su página web: “La firma del convenio contó con la presencia además de representantes del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, con dirigentes de las secretarias migrantes como lo es Patricia Coñoman de la CUT, y de la OIT, quien tendrá un rol preponderante en iniciativas y coordinaciones de este espacio entre las Centrales y la DT.”
Además agregan: “Desde la OIT destacan el trabajo que han desarrollado con las Centrales, y que esta semana tiene su primer hito en la ciudad de Arica, y que se desplegará en cinco ciudades del país, donde, en jornadas de diálogo, se profundizará sobre la importancia de la fiscalización y la sociabilización necesaria de las normas laborales en las y los trabajadores migrantes, así como las condiciones laborales”.
Las direcciones de la CUT apuestan a levantar un “programa de acción” a favor de los trabajadores migrantes. Pero, ¿cuál será el contenido de ese programa? ¿responderá efectivamente a nuestras necesidades si es discutido con quienes no responden a nuestros intereses como el gobierno o la OIT?
¡La clase obrera es una y sin fronteras!
Para nosotros los trabajadores que militamos en el PTR, se trata de tomar como propia la lucha por mejores condiciones laborales para el conjunto de los trabajadores, acogiendo a los migrantes en nuestros sindicatos y organizaciones y levantando demandas y luchas contra la odiosa división que nos intentan imponer al interior de nuestros lugares de trabajo, en asambleas e instancias donde seamos nosotros quienes decidamos.
Para esto es necesario levantar organismos sindicales como herramientas de lucha, no como administración de los pocos derechos laborales que hay en este país y mediante organizaciones clasistas e independientes políticamente de los gobiernos y sus partidos para imponer demandas como a igual trabajo igual salario para que migrantes y mujeres no puedan ganar menos que los demás trabajadores por el mismo trabajo, un sueldo mínimo igual a la canasta familiar mínima para asegurar condiciones básicas de vida sin hacinamientos ni hambre, la repartición de las horas de trabajo sin reducir los sueldos para que todos podamos trabajar y para que todos podamos vivir sin dejar toda la vida dentro de las fabricas, empresas y lugares de trabajo. 6 horas diarias, 5 días a la semana es la proclama que como corriente internacional levantamos los trotskistas.
¿Cómo hacerlo?, La pregunta viene de inmediato. ¿De dónde se saca para poner recursos a una idea como ésta?
Se debe sacar de la renacionalización del cobre y los recursos naturales y de impuestos a las grandes fortunas. En chile esta sola idea causa urticaria tanto a la Nueva Mayoría como a la derecha. ¡Pero sí! Se trata de afectar las exorbitantes ganancias de unos pocos para poder garantizar condiciones de vida más favorable a la gran mayoría de la población que deja salud y aspiraciones en los bolsillos de los empresarios para recibir a cambio una vida de esclavitud asalariada. Pero esta solución no vendrá de un congreso de corruptos y millonarios al servicio de los grandes empresarios, ¡No! Se hace urgente reorganizar las fuerzas de los trabajadores y superar las divisiones sindicales, arrebatando los sindicatos y centrales sindicales de las manos de la burocracia sindical, tanto de los partidos de gobierno como por fuera de ellos y conformar una Nueva Central Única de Trabajadores que tenga como principios la independencia política de los trabajadores, la lucha por la abolición de la explotación y el internacionalismo obrero.
D.Lobos