“Hoy descontaron los días no trabajados a quienes estamos en huelga legal … a Patricia Maldonado, a Luis Jara, a José Miguel Viñuela no les han descontado ni un solo peso y llevan meses sin trabajar”, señala el twitter del Sindicato Mega el 30 de octubre de este año.

Teresa Melipal Santiago de Chile
Martes 3 de noviembre de 2020
En Vicuña Mackenna #1370 sin sombra alguna, casi un centenar de trabajadores se manifiestan a pleno sol desde el frontis de Megamedia. Las pancartas y lienzos se divisan desde una de las principales arterias del transporte público, incluyendo desde el emblemático recorrido de la 210 del transantiago. En su mayoría son trabajadores de un promedio de edad de 30 y 40 años, técnicos y profesionales que desafían la pandemia para obtener mejores condiciones laborales con “Los prisioneros” tocando de fondo.
Se trata de las demandas de más de 270 trabajadores que experimentan su segunda huelga legal en la historia del canal Megamedia, una huelga que se ha extendido e invisibilizado al igual que la pandemia de covid-19 bajo amenazas de recortes salariales y despidos.
A la fecha, el Sindicato Mega, se encuentra en su día 12 de huelga legal por demandas mínimas: reajuste salarial, un bono de término de conflicto y un bono multiplataforma. Demandas que no son nada fuera de lo común para las y los trabajadores de la comunicación que pertenecen al holding de Grupo Bethia, ligado a la familia Solari.
Distintas personalidades del mundo del espectáculo, como “el Flaco” y Felipe Avello, Esteban Paredes desde el fútbol y dirigentes sociales y sindicales como Luis Mesina, presidente de la Coordinadora No+AFP, han entregado saludos de apoyo para las y los trabajadores de Megamedia, quienes se enfrentan a una de las multimillonarias familias del país.
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Sin embargo, la lucha del Sindicato Mega se ha expresado de forma aislada, sin medidas de apoyo de los grandes organismos sindicales y organizaciones de trabajadores, con el ausente pronunciamiento de la CUT y de la Mesa Unidad Social.
Magnates en la prensa y a favor de los intereses del empresariado: el grupo Solari en Megamedia
Megamedia, es un canal de televisión abierta el cual se ha consolidado como el canal más visto por los chilenos, alcanzando un liderazgo de ratings históricos, como el final de la teleserie más larga de la de la televisión chilena: "Verdades ocultas", la cual obtuvo 16 puntos de rating en su horario el pasado 19 de octubre.
Pero, ¿quiénes están detrás de Megamedia y su línea editorial?
Se trata de la familia Solari, dueña de Falabella, Sodimac S.A, Azul-Azul S.A, Isapre Colmena, la empresa agrícola Ancali y Sotraser, el principal operador de transporte terrestre. Además, los Solari presentan acciones en Aguas Andinas, empresa sanitaria que abarca un 44% de la participación de mercado a nivel nacional, y el 6,1% de las acciones en Latam Airlines Groups desde el 2010.
En cuanto a su participación en los fondos de pensiones, la familia Solari presenta el 6,4% de las inversiones de los fondos de pensiones en grupos económicos de matriz nacional.
Según señala la página del Grupo Bethia, Mega representa un 37% de la gestión empresarial de Bethia con una oferta amplia desde su multiplataforma, donde la cual pertenecen las emisoras Infinita, Carolina, Romántica y Tiempo.
Es decir, se trata de una de las seis familias más ricas del país que se han beneficiado de los ahorros de pensiones de las y los trabajadores, sino también del negocio de las deudas del retail y de los bajos salarios a sus empleados con el salario mínimo o rozando este.
Hoy, en plena crisis sanitaria, las familias millonarias, dueñas de grandes empresas y consorcios suspenden y despiden a más de medio millón de trabajadores a través de la ley "de protección del empleo", arrojando a los trabajadores costear la crisis con los fondos de seguro de cesantía como lo expresa hoy la huelga legal del Sindicato Mega.
En este canal han destacado personalidades pinochetistas como Patricia Maldonado y figuras misógenas como Kike Morandé y Karol Dance. Mega, también ha sido rostro del abuso patronal, donde recientemente la violencia en contra un trabajador de la comunicación que protagonizó el conductor del matinal “Mucho Gusto”, José Miguel Viñuela, en una transmisión en vivo, generó indignación y rechazo desde la opinión pública frente los abusos que los canales de televisión promueven.
Detrás de las cámaras: “Hay plata para los rostros y no para negociar”
Silvia Jara, directora del Sindicato Mega, comenta el largo proceso de negociación colectiva que culminó en la huelga legal. Mientras que la pandemia de coronavirus afectó a cientos de puestos laborales, el confinamiento ha puesto en marcha el consumo de las comunicaciones y junto a ello, la competición de los canales para obtener el rating en el horario prime donde Mega ha obtenido la delantera.
“Sabemos que la pandemia, el daño social ha afectado la actual situación de la televisión, de los medios de comunicación sabemos que nos ha afectado, pero aún así estamos hablando de un holding, estamos hablando de un canal de televisión, donde hay cuatro o cinco años de respaldo de utilidades en donde no se basa la respuesta que no hay plata para poder garantizar los beneficios a los trabajadores.
Ha sido un escenario complejo de parte de la empresa, hay una tozudez, una constante negativa a ceder las peticiones de los trabajadores. Hemos sufrido descuentos producto de la pandemia a esta pseudo ley de protección del empleo.”, señala Silvia Jara.
Además, Silvia denuncia la persecución al interior del canal hacia los trabajadores sindicalizados: “Nosotros éramos más de cuatrocientos socios y actualmente somos doscientos setenta y ocho, de a poco han ido desvinculando a personas y eso nos ha perjudicado como socio de un sindicato obviamente esto ha bajado la cantidad de socios, eso también es un trabajo arduo, porque la misma empresa ve que la base tenemos un sindicato y la empresa tiene otro sindicato, así que no ha sido fácil.”
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Juan Carlos Riquelme, presidente del Sindicato Mega, señala los desacuerdos con la mesa de negociación con el bono término de conflicto: “en diciembre, el Sindicato de prensa negoció a tres años un bono de término de un millón ochocientos líquido. Nosotros, para ser equitativo, nuestro bono tendría que ser de un millón doscientos líquido y lo que la empresa lo último que ofreció fue 450 mil pesos bruto, que son alrededor de 360 mil pesos líquido.”
Según señalan desde la cuenta de twitter del Sindicato Mega, el director ejecutivo del canal, Patricio Hernández, ha generado división entre los propios trabajadores de la comunicación con el arriendo de un hotel para el departamento de prensa: “le solicitaron no estar acá mientras dure la huelga y “así de fácil” se arrienda un hotel en providencia para que camarógrafos, editores y periodistas realicen sus labores desde allá, una vez más, trabajadores A y B”, señalaron desde un tweet del sindicato.
Las y los trabajadores denuncian la gran brecha salarial en los rostros de televisión y los altos mandos, quienes perciben un sueldo millonario mientras que detrás de cámara los sueldos para las y los trabajadores calificados son precarios e insuficientes. "Tienen los mega sueldos, en cambio para los trabajadores tienen miguitas y rasguñando lo justo. Entonces, cuando uno dice que no hay plata para los trabajadores y que la economía está mal, siguen contratando a gente y rostros, pero para nosotros no hay plata. Entonces, el slogan nuestro dice que hay plata para algunos y no para los trabajadores", comenta Juan Carlos Riquelme.
Lo que pone en evidencia la huelga de las y los trabajadores del Sindicato Mega es el negocio de los grandes medios a costa de precarización laboral y bajos salarios, los cuales se sostienen por el modelo laboral que dejó el legado de la dictadura de Pinochet. Las grandes familias amasan su fortuna en base a la división que ellos crean entre trabajadores, diferenciando sueldos y precarizando las condiciones laborales. El caso de Mega con la familia Solari a la cabeza se expresa al igual que con el Canal 13 propiedad del Grupo Luksic: no existe libertad de expresión en los medios de comunicación donde ni los trabajadores del medio pueden ejercer sus derechos bajo un cerco mediático que levantan los mismos empresarios.