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Red Internacional
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Salud Pública. La realidad de la salud pública en Antofagasta

Ante el actual modelo de salud, heredado de la dictadura, y que empuja a los sectores más precarizados a condiciones miserables de salud, ¿qué sistema se hace necesario?

Rebeca Rodríguez Osorio Médica. Agrupación de trabajadores de la salud "Abran Paso"

Martes 14 de febrero de 2017

Para nadie es una sorpresa hoy en día que el sistema de salud de nuestro país se encuentra altamente precarizado. Con sus orígenes en la dictadura, la privatización de la salud, ha asegurado por años, una brecha progresiva entre los sectores más acomodados y precarizados del país. El modelo actual, que han sostenido por más de veinte años, tanto la Concertación como la derecha, estructuralmente permite el crecimiento incesante del sector privado, donde la salud no es más que un negocio, y a su vez, un constante descenso en las condiciones del sector público, tanto en cuanto a prestación de salud, como en cuanto a las condiciones de trabajo de los funcionarios de esta área.

Desde la nefasta infraestructura en la que se encuentra hoy el Hospital Regional de Antofagasta, hasta la gran falta de especialistas, podemos dar un recorrido por las miserias en que se desarrolla y entrega la salud en nuestra ciudad, condición similar a la que se vive en otras regiones del país. A esto se suma que, el emblema de solución al que acceden políticos ante las críticas al sistema y condiciones actuales, el nuevo hospital de Antofagasta (que debiera entregarse en junio del presente año), se levanta sobre una proyección en base a datos de la población de hace más de diez años, por lo que las condiciones tanto en infraestructura y personal con las que cuenta, son insuficientes para las necesidades actuales de la población, e incluso muy inferiores a las que presta hoy en día el Hospital Regional de Antofagasta, por ejemplo, en cuanto al número de policlínicos de pediatría con los que contará el servicio, siendo éste menor en relación a los que tiene hoy el HRA.

Además de una falta de presupuesto destinado a Salud Publica en el país, el actual sistema permite un constante flujo de recursos desde el sector públicos al privado, por ejemplo mediante la compra de servicios con los que no cuenta.

Todo esto refleja el abandono en que se encuentra desde hace ya muchos años la salud en nuestro país, carente de innovación en términos de administración, destinación de recursos , y una falta concreta de voluntad política y económica de hacer crecer al sistema público de salud, demostrando lo cómodo que resulta para el gobierno y sus políticos empresarios, dejar que se siga hundiendo en una precariedad ya insostenible, mientras sus bolsillos siguen creciendo debido a las ganancias que tienen por medio de las acciones que poseen en las clínicas y laboratorios privados. Las destinaciones de recursos siguen sin incluir como prioridad los derechos básicos como salud y educación, y aumentan sustantivamente en cuanto a enriquecer sus capitales económicos, y en destinar recursos estatales a sectores, como las FFAA, donde por supuesto suponen una inversión en la defensa de sus propiedades y poder.

¿Qué sistema de salud se hace necesario?

Frente a este escenario, es necesaria una alternativa política que se haga cargo de la salud de la clase trabajadora, impulsando un Sistema Nacional de Salud que asegure acceso universal y una atención de calidad, permitiendo que quienes administren los diferentes servicios de salud sean los mismos funcionarios de la salud. Un plan nacional de salud que contemple además, la salud laboral con control de los mismos trabajadores, y la creación de laboratorios estatales para el acceso público a fármacos, entre otros. Una alternativa política que del lado de los trabajadores, tenga como prioridad asegurar y defender la salud de toda la población, eliminando el financiamiento estatal a privados, destinando de esta forma todos los recursos a mejorar la calidad de vida de la población en general. Es necesaria una alternativa que ponga la salud al servicio de la clase trabajadora.