Los despidos comenzaron hace semanas, son miles las familias que los empresarios han dejado en la calle producto de la crisis de la minería que ellos mismos ocasionaron. Hasta el momento se presume que son cerca de 18.000 los despedidos en el rubro minero a nivel nacional y Antofagasta figura como la región con la mayor cantidad de desvinculaciones, llegando a las 10 mil entre la minería e industria. Los dirigentes sindicales no responden a las necesidades del momento, ¿qué harán los trabajadores?

Martín López Trabajador del Litio
Sábado 17 de octubre de 2015
Antofagasta se viene configurando como la región epicentro de los masivos despidos que vienen ejecutando los empresarios de la minería y la industria en las últimas semanas. Esto se refleja en las cifras arrojadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), donde la región minera se posiciona entre las tres con mayor desempleo, que alcanza un 6,4%. El motivo principal son los diversos planes de reestructuración de las compañías mineras, el excedido ajuste de cinturón y el cierre de faenas, a partir de la desaceleración por la que atraviesa la minería debido a la caída del precio del cobre en un nebuloso escenario del mercado de los commodities a nivel mundial.
Según los mismos datos del INE se calcula que los despidos dentro de la región han llegado a 10.000 trabajadores, lo que no es un número menor cuando dentro de la minería las desvinculaciones suman un total de 18.000, y aún se esperan 7.000 despidos más si recordamos que para este año estaba proyectado la disminución de un 10% de la mano de obra minera, lo que equivale aproximadamente a 24.000 familias en la calle. Dentro del recorte de trabajos se encuentran en su mayoría los trabajadores contratistas, donde se calcula hasta el momento que por cada 1 trabajador despedido de planta son 3 los contratistas desvinculados.
Por otro lado, los golpes que vienen dando los empresarios contra los trabajadores superan los marcos de la minería, ya que los despidos y reestructuraciones también vienen perjudicando a los trabajadores de la industria, la cual está estrechamente ligada al sector minero, tomando en cuenta que en regiones como Antofagasta la industria se encarga principalmente de la fabricación, reparación y distribución de las piezas y partes para el uso en faenas mineras. En esto se explica también el giro que dio la región en materia de empleabilidad donde la minería fue desplazada por el comercio, ubicándose este último en el primer lugar de empleos.
Dentro de este amargo escenario para los trabajadores, lo peor es que la situación en torno a los despidos se proyecta en aumento por lo menos hasta el año 2019. Según la información entregada por la Corporación de Bienes de Capital (CBC), los despidos sólo de la minería en Antofagasta deberían llegar a 18.731(-9,38%) si contar las bajas de la demanda de mano de obra en materia energética que debería llegar a los 12.124 despidos.
Por lo tanto, los ataques por parte de los empresarios contra miles de familias seguirán dándose durante este período, peor aún este escenario puede mejorar o empeorar para los trabajadores dependiendo de los ritmos del mercado y la crisis económica internacional, algo del que los trabajadores no tienen por qué hacerse responsable cuando quienes han desatado la incertidumbre económica, la desaceleración y la crisis son los mismos patrones.
Del desempleo, al comercio, los arriendos y el aeropuerto
Durante los últimos meses la caída de los precios del cobre y el alza del dólar ha tenido impacto no sólo en la minería dentro de la segunda región. Y es que los niveles de impacto-ya sean negativos o positivos-se dan desde el sector comercio hasta en los mismo aeropuertos de la región. En el caso de las importadoras que venden productos especialmente de China han visto cómo la cantidad de personas que comúnmente compran al por mayor o al menor ha disminuido bastante, tanto así que los propios comerciantes han tendido a bajar los precios de los productos como también han buscado la forma de generar cupones de ofertas para atraer nuevamente al público.
El comercio automotor como señalamos en otra nota deLa Izquierda Diario, también ha disminuido desde el momento en que ya no se ven como antes los bonos mineros de las negociaciones colectivas-como lo fueron en los años del súper ciclo del cobre- que algunos trabajadores podían utilizar para comprar vehículos; y por otro lado, lo que viene golpeando es la disminución de compras de camiones de traslado para la minería como causa de los planes de ajustes.
Otro sector impactado por la situación en la minería son las inmobiliarias, principalmente en la parte de los arriendos, ya que la demanda ha disminuido al haber menos trabajadores que vienen desde otras regiones a trabajar. Al mismo tiempo la gente no puede pagar los grandes cobros a los que se están acostumbrados en Antofagasta por arriendos, ya que hoy muchos se están tomando más en serio este momento en que el desempleo aumenta. La situación ha llevado a las propias corredoras a tener que disminuir en algunos casos hasta el 30% del valor de algunos arriendos, y flexibilizar la forma del pago de mes de garantía o comisiones de los corredores mediante cuotas, algo que no se veía en la región comúnmente.
A esto se le suma la disminución de pasajeros en los aeropuertos de la ciudad de Antofagasta y Calama. Esta caída de flujo de personas en ambos terminales llegan a 10.000 pasajeros menos durante los últimos tres meses, y también se debe al complejo escenario de la minería.
Lamentablemente, lo que se esconde detrás de todos los datos anteriores y los diversos impactos de la caída del cobre y el ataque de los empresarios contra los trabajadores-exceptuando la disminución en el aeropuerto- es el sector que viene siendo golpeado más brutalmente como el de los contratistas. Porque cuando se habla de que hay menos movimiento en la ciudad respecto al comercio y que hay menos personas que arrienden, es porque la población flotante de trabajadores en Antofagasta viene disminuyendo, por lo tanto, lo relevante más allá de que bajen las compras en el comercio o que no se puedan pagar exuberantes cantidades de dineros por una pieza, es que el impacto más grande dentro de la segunda región son los descarnados reajustes que dejan en la calle a trabajadores contratistas y subcontratistas que son los que mayormente componen la población flotante de la región.
Antofagasta Minerals y el despotismo patronal
La semana pasada la empresa de los ’Luksic’ arremetía nuevamente contra los trabajadores anunciando 320 despidos de las mineras Centinela y Los Pelambres. Esto con el mismo argumento que han dado todos los patrones esto últimos meses respecto a los precios del cobre. Los empresarios buscan acomodarse a los nuevos ritmos del mercado de la economía internacional, la baja en los precios del metal rojo y la incertidumbre en torno a las debilidades que se vienen desnudando en la economía china. Pero esta no es la primera medida que tocan los dueños de Antofagasta Minerals, recordemos que desde principios de años se anunció el cierre de Michilla con el mismo fin de reducir los costos, plan que hasta el momento ha concretado aproximadamente 1.800 despidos.
Lo contradictorio es que mientras Luksic plantea la reducción de costos mediante despidos de cientos de familias para poder abaratar costos en un momento de la llamada "economía de guerra" en la minería, estos mismos se dan el lujo de gastar millones de dólares en su nueva adquisición después de que la Comisión Europea aprobara la venta del 50% de mina Zaldívar desembolsando la cantidad de dinero exigida por Barrick de US$1.005 millones, pagando US$980 millones en efectivo y el resto en US$25 millones en cinco años.
Sin dudas lo que expresa Antofagasta Minerals es el desprecio y despotismo que tienen los empresarios contra los trabajadores, lo que se suma a las reestructuraciones que viene aplicando varias compañías a nivel nacional como Minera Escondida -que prepara nuevos reajustes- Codelco, Collahuasi (de AngloAmerican y Glencore que está vendiendo Lomas Bayas ahora), El Abra y Minera Candelaria.
La necesidad de una campaña para frenar los despidos
Los patrones ya se envalentonaron, y los despidos con los cuales atacan son noticia todas las semanas. Y es que están dispuestos a denigrar la vida de los trabajadores a costa de salvaguardar sus intereses y con ello sus ganancias. Prefieren despedir miles de trabajadores que disminuir el sueldo de cientos de gerentes que ganan millones. La llamada "economía de guerra" es la excusa perfecta para despedir. Si no lo fuera, ¿por qué millonarios como Luksic gastan miles de dólares en comprar parte de Zaldívar, al mismo tiempo que despide trabajadores para reducir sus gastos?
Ante esta situación brutal contra los trabajadores, los dirigentes sindicales no vienen actuando a la altura de la circunstancia. Mientras dejan en la calle a cientos de familias por semana, la dirigencia sindical se dedica sólo a publicar declaraciones llamando a estados de alerta permanente que no pasan más allá de eso. Otros como los del sindicato de Escondida y Codelco apelan a la humanidad del gobierno de la Nueva Mayoría para que intervenga en contra de los despidos masivos, cuando ha sido el mismo gobierno el que con su giro a derecha le ha dado el pase a los patrones para que hagan lo que quieran contra los trabajadores, y la muestra más clara es que el gobierno dueño de Coldelco y de la mitad de El Abra ha sido el cómplice de miles de despidos de estas mismas compañías.
Por lo tanto, lo que le queda a los trabajadores es poder unirse como un sólo puño, poniendo en pie una campaña nacional para frenar los despidos y luchar por la reincorporación de todos los que hoy se encuentran en la calle. Una campaña que sirva para buscar las formas y los métodos para organizarse en un momento en que los patrones tienen la ofensiva. Levantar esta campaña es la instancia para unificar la fuerza de los trabajadores de la minería privada y estatal para que la crisis la paguen los empresarios que son los verdaderos responsables de este escenario débil de la economía que cobra puestos de trabajo.