Las cientos de acciones en solidaridad con el pueblo Mapuche y la exigencia del fin a la militarización en la Araucanía, toma fuerza en la UNAP de Iquique y la respuesta del Gobierno se ha traducido en un incremento represivo a través del aparato policial.

Camilo Jofré Profesor, militante del PTR e integrante de la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase.
Viernes 23 de noviembre de 2018
El asesinato de Camilo Catrillanca a manos del Comando Jungla ha abierto una profunda crisis en el Gobierno. Cada día va quedando más en evidencia el montaje por parte de carabineros, quienes han estado completamente respaldados por el vocero de Gobierno, Andrés Chadwick.
La mentira del Gobierno parte cuando afirman que Catrillanca tenía delitos penales y luego se suma la mentira de carabineros diciendo que no había grabaciones, para luego retractarse, afirmando que la memoria que rompieron era por grabaciones personales del policía, dejando entrever que para dicha institución primero está su bienestar personal que el esclarecer la situación.
Tras la reciente autopsia se confirmó que las balas eran de carabineros, las cuales fueron directamente disparadas contra el tractor donde se encontraba el comunero, quien se encontraba totalmente desarmado.
Si bien el Gobierno intenta cerrar la crisis dando de baja a 6 carabineros o sacando de sus funciones al Intendente Mayol, la baja en los 11 puntos de aprobación, el desaceleramiento económico, los índices de desempleo más altos desde hace 7 años y los miles de despidos, vienen echando abajo la demagogia de los "tiempos mejores".
Una ola represiva para frenar el repudio nacional
La respuesta del Gobierno ante el asesinato de Camilo Catrillanca ha sido más represión policial a nivel nacional y una continuación práctica que se afirma en la “agenda de seguridad” pública que se hizo notar con la aprobación del proyecto de Aula Segura votado en conjunto con parlamentarios de la ex Nueva Mayoría las pasadas semanas y donde las modificaciones del Frente Amplio no cambiaron la esencia de dicho proyecto que criminaliza a estudiantes secundarios, docentes y comunidad educativa.
En Iquique la entrada de 40 carabineros a la Universidad Arturo Prat, en donde reprimieron brutalmente a estudiantes a la vista y en coordinación con los guardias del establecimiento, muestran claramente la política represiva con la cual el Gobierno de Piñera intenta contener la debilidad que se le abre. La coordinación de la policía con los guardias, quienes pasaban por el lado de estudiantes que estaban siendo golpeados por carabineros sin hacer ni decir nada, muestra que están lejos de ser los “cuidadores de los representantes de la comunidad universitaria” y son en realidad la policía y los ojos del rector en la Universidad.
Hay 3 sumarios corriendo por parte de la UNAP que buscan precisamente amedrentar a los estudiantes que se movilizan en sintonia a la política del Gobierno de constante criminalización a la juventud.
La necesidad de organizar y coordinar la lucha
Hay muchos llamados a manifestarse contra el actuar de carabineros, repudiando los últimos episodios que muestran la crueldad brutal con la cual actúan, y la indecencia de levantar montajes para respaldarse, pero estos llamados vienen quedando aislados. La necesidad de organizar y coordinar la lucha a nivel nacional contra la militarización en la Araucanía que crea un clima insostenible para las comunidades Mapuche, el retiro del Comando Jungla y la respuesta a las legítimas demandas del pueblo Mapuche como la devolución de sus tierras, y el derecho a la autodeterminación como pueblo nación Mapuche, están completamente vigentes. Es por eso que necesitamos que desde los organismos estudiantiles como centros de estudiantes y las federaciones desde la CONFECh impulsen a un gran paro nacional para conquistar todas estas demandas.