Compartimos el editorial de Jesica Calcagno en el noticiero del mediodía "Se Tenía que Decir". ¿Quiénes ganan y quiénes pierden en esta crisis social?
La pandemia y la cuarentena nos viene dejando varias conclusiones. O reafirmando lo que sucede en cada nueva crisis capitalistas. Que vivimos en un sistema donde se socializan las pérdidas pero las ganancias son propiedad privada de unos pocos.
¿Hay crisis? Despidos, suspensiones, recortes de salario. ¿El que no va a trabajar gasta menos como dijo el presidente Fernández? Se ve que no le pasaron las novedades de los aumentos de precios en alimentos tan básicos como la papa o la leche
Eso sí, el proyecto oficialista de un impuesto -o mejor dicho aporte por única vez como insiste en aclarar el presidente- a las grandes fortunas ya se parece al segundo semestre macrista, no llega nunca. Tampoco se toca a los bancos, a los grandes propietarios de las tierras de la sociedad rural que no solo siguen ganando en absoluta normalidad sino que presionan para más devaluación, como siempre.
Sigue la misma historia: las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas.
Ese es el esquema que sostiene la alianza del gobierno, empresarios y dirigencia sindical.
El colmo es en medio de esta crisis social, le ofrecen ganar a los fondos extranjeros con su propuesta de reestructuración de la deuda.
Las consecuencias de esta combinación que se repite no solo en Argentina sino en todos los países es mayores niveles de desocupación que tiene una consecuencia directa sobre los que aún conservan uno. En EE.UU. en 7 semanas ya hay 33 millones de desempleados.
Mas trabajadores desesperados por un empleo permite a los capitalistas bajar más los salarios y flexibilizar. Nos afecta todos, no podemos verlo como un problema de otro. Por eso ya se habla de que se está aplicando una reforma laboral en los hechos.
La contracara es esta: durante la pandemia 8 multimillonarios aumentaron su riqueza por más de 1000 millones de dólares cada uno.
Es el capitalismo.
Reorganizar la sociedad en beneficio de las grandes mayorías es lo único racional. Pero algo tan lógico encuentra muchos detractores, de distinto tipo. Por empezar los dueños de todo. Esos que siempre ganan.
Otros dicen que hablar de comunismo es “vintage” (sic), antiguo, pasado de moda, como leí en un diario muy oficialista. Quienes no se animan a juzgar su contenido social públicamente, lo atacan por “viejo”, como si el capitalismo fuera una novedad desde hace más de dos siglos.
Mientras tanto, no se animan ni a un tibio impuesto a las grandes fortunas, no se animan ni a investigar la ilegal y fraudulenta deuda externa, no se animan a tocarle un pelo a los bancos.
Muchas veces escucho que “las ideas de la izquierda están bárbaras pero son irrealizables, utópicas, idealistas.” El mundo está en crisis, y hay preguntas que merecemos hacernos.
¿Hasta qué punto aprendimos a soportar esta miserabilidad humana a la que condena el capitalismo que gana hasta la resistencia a imaginar que otra sociedad es posible?
Imaginar es una de las actividades más creativas. De eso se trata. De crear una sociedad alternativa.
Para empezar, en esta crisis las vidas tienen que estar por sobre las ganancias de los dueños de todo.
El futuro no fue escrito y la historia la hacemos nosotros. Marx decía que la emancipación será obra de trabajadores y trabajadoras mismos. Porque la historia no toma partido, que sea barbarie o socialismo, eso nos corresponde a nosotros.