Sigue celebrándose con éxito la copa de los trabajadores de la educación matanceros. En esta cobertura presentamos una crónica de la fecha con el vibrante relato de uno de los partidos destacados.
Jueves 11 de junio de 2015
¡Atento, ambulancia!
Cancha 1, 11:15hs. Lugar y horario donde todos quisieron estar. El partidazo de la fecha lo protagonizaron “Normales” y “Tsunami” disputando la fecha número 7 del Torneo Carlos Fuentealba. Estos equipos juntaron una multitud de compañeros-colegas que se acercaron al perímetro de la cancha para ser testigos del extraordinario desenlace que tuvo este cotejo.
Algunos decían que estaba preparado el desfibrilador, fue un partido para el infarto.
Dos equipos que proponen juego, con garra y corazón, luchan cada pelota hasta el final y no regalan nada sea cual sea su rival. Podemos imaginar lo aguerrido que fue este partido.
El partido empezó tranquilo, con respeto mutuo y prometiendo buen fútbol. El primer gol lo marcó, de cabeza luego de un córner, el goleador del torneo Gabriel Perrota que usa “la 10” de Normales, pero la alegría no duró demasiado ya que el empate de Tsunami no se hizo esperar (Ver foto). No se sacaban ventajas y estaba trabado en el medio con el desgaste de los mediocampistas por recuperar el balón y asistir a sus delanteros. De pelota parada, otra vez, el equipo que abrió el marcador consiguió nuevamente la ventaja y con una excelente jugada colectiva luego de 6 pases precisos, terminó con un centro para poner el 3-1 y así se fueron al descanso.
En el segundo tiempo, todos imaginaron a un Tsunami con la moral por el suelo y con un partido definido: no señores, jamás den por muerto a Tsunami, un equipo que tiene la fama de ser rudo y no rendirse nunca. Tal es así, que a puro empuje, logró ir acercando a los Normales cada vez más a su arco, más aún, luego de convertir el descuento -también luego de un córner- aprovechando la ventaja en altura que poseía. Dominando el juego, haciéndose dueño de la posesión, el equipo que vestía la camiseta del AC Milan, tomó la lanza con un objetivo claro: el empate y demostrar que se podía revertir el marcador.
Cuando faltaban 10 minutos para el final, un rechazo en el área de Normales, la defensa tardó en salir y pelotazo enviado nuevamente al área encontró habilitado y sólo contra el arquero, al delantero de Tsunami que no perdonó y logró el empate en 3. A esta altura, era un partido de película.
“Último minutos para los cambios” anunció el juez. Cambio en Normales. Quedaban 5 minutos en ese momento. En la cancha, parecía una eternidad. Ambos equipos querían el triunfo. Toma la pelota el recién ingresado, gambetea al primero, al segundo… “Ehhhhh” se escuchó a coro: tiro libre en el borde del área. Faltaba nada, hacía un minuto nada más el árbitro había adicionado 4 minutos. El mediocampista central de Normales, que ya tenía antecedentes de goles de tiro libre, acomodó la pelota, esperó la orden del juez y con un disparo que rozó en la barrera el arquero tocó pero no pudo detener, logró desatar el grito eufórico de todos los jugadores de Normales que habían quedado sentido por la increíble remontada de Tsunami. Fue 4-3, en uno de esos partidos inolvidables, en los que cabe, de manera perfecta, la frase del conocido relator “aguanta, corazón…”