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CONFLICTO MARÍTIMO. La teleserie xenofóbica: El conflicto marítimo y el nacionalismo

Polémica se ha generado dentro de la “novela xenofóbica”, esta vez por los diálogos entre Evo Morales, Presidente de Bolivia, y Karen Rojo, alcaldesa de la comuna de Antofagasta a raíz del conflicto en la Corte Internacional de Justicia.

Miércoles 21 de marzo de 2018

El abogado de Bolivia

Uno de los personajes que ha cumplido un papel fundamental dentro de este capítulo es Antonio Remiro Brotons, abogado español que defiende a Bolivia en La Haya, quien ha causado revuelo con sus polémicas declaraciones: “Realmente Chile tiene que escoger: la buena o mala vecindad, por los siglos de los siglos (…) ¿Quiere vivir un problema indefinido con un vecino que pide algo tan sencillo como la salida al mar?”.

Agregando que la ley se encuentra del lado de Evo Morales según sus interpretaciones jurídicas: “En este caso, el derecho está en línea con la justicia. Realmente una interpretación de derecho justa le dará la razón a Bolivia”, subrayó.

Además, expresó que “Chile debería tener, como tuvo en el pasado, presidentes como González Videla (el mismo que desarrolló la política de la Ley Maldita, bajo la cual fueron perseguidos, torturados y asesinados militantes comunistas), gente que era auténticmente hombres de estado y que sabían que los intereses del país están más allá de la coyuntura política del día de hoy”.

Evo Morales

Por su lado, Evo Morales no podía quedarse exento de polémicas declaraciones. Y respondió a esto a través de su cuenta en Twitter afirmando que la ciudad de Antofagasta fue, es y será de Bolivia.

Las reacciones en Antofagasta no se hicieron esperar.

Karen Rojo

Karen Rojo. Alcaldesa y figura política de derecha cercana a la UDI, afirmó que: “Seguiré defendiendo el territorio de mi país (…) No permitiré que se siga manoseando el nombre de la ciudad".

Poniendo además en cuestión la salud mental del mandatario boliviano: "El Presidente Morales tiene una incompatibilidad con el cargo, no es posible que pueda llevar un gobierno con esa salud mental que es estar generando una odiosidad con una historia que el único que la cree es él"

De quién es el mar y la utilidad del nacionalismo

Dentro de esta polémica teleserie que en su temporada anterior tuvo como protagonistas a Bachelet y Heraldo Muñoz, hoy se renueva con el gobierno de Sebastián Piñera, trayendo a Karen Rojo al elenco.

La exaltación de una identidad nacional por sobre otra, un discurso xenofóbico e incluso la exaltación de las fuerzas militares de parte de Chile y Bolivia cumple un rol fundamental dentro del argumento. Es decir, que mientras se desarrolla este teleserie, donde el odio y la diplomacia barata son pan de cada día, los comentarios frente a la “victimización” boliviana y, por otro lado, la “dureza” chilena deja la puerta entreabierta para nuevas declaraciones de carácter xenofóbico, ligados estrictamente a la visión de los grandes empresarios y sus políticos que hacen festín llamando a la unidad nacional contra el país vecino y viceversa.

Sin embargo, una de las cuestiones esenciales de las que resalta en el debate es el acceso al mar y de quién es o termina siendo.

En Chile la situación es increíble. Mientras el gobierno, tanto el de Bachelet como el de Piñera y los empresarios buscan inculcar en la población la idea de que el mar pertenece a todos los chilenos, cuando en realidad aproximadamente el 80% de este pertenece a un número reducido de millonarias familias: Angelini, Sarkis, Stengel, Cifuentes, Jiménez, Izquierdo y Cruz.

La exaltación del “sentimiento” nacional no es más que la utilización en masa para la defensa de los grandes intereses y propiedades económicas de los verdaderos dueños de los recursos naturales, dividiendo así a los trabajadores y trabajadores chilenos de los bolivianos, y viceversa.

Mar para quién

Los intereses de Bolivia son prácticamente los mismos que los que mantiene Chile actualmente: la explotación del mar al servicio de los grandes empresarios e inversionistas. Incluso Evo Morales utiliza en conflicto marítimo para aumentar su aprobación y asegurar su reelección en el sillón presidencial.

Frente a esto, es necesario forjar y desarrollar la más profunda solidaridad internacional entre los pueblos chileno-boliviano, para hacer frente a toda la parafernalia nacionalista que llevan adelante el gobierno de ambos países.

Sólo los trabajadores, los indígenas y los pobres del Perú, de Chile y de Bolivia unidos en un espíritu de intransigencia radical contra las burguesías respectivas y el imperialismo, pueden abrir el camino a una genuina solución del problema marítimo boliviano forjando la necesaria unidad económica y política de nuestros países, conquistando la liberación frente al imperialismo. En ese marco no sólo se podrían coordinar el desarrollo económico para la satisfacción de las necesidades populares, sino el disfrutar en común del mar y sus recursos.

Frente al divisionismo de las clases dominantes, ya en los años 20, se lanzó una consigna que apuntaba en esta dirección; una confederación de Repúblicas Obreras del Pacífico. Hoy más que nunca la unidad de los trabajadores, campesinos e indígenas de Bolivia, Chile y Perú sería un poderoso motor para la lucha revolucionaria por la Federación de Repúblicas Socialistas de Latinoamérica.

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