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Red Internacional
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Tribuna Abierta. La última monarquía de la Europa Mediterránea

Pelai Pagès i Blanch Historiador y profesor de la Universitat de Barcelona

Jueves 22 de noviembre de 2018

Artículo publicado en pelaipages.blogspot.com

Si miramos el mapa de la Europa mediterránea desde una perspectiva política, definiendo la forma de estado existente en cada país, nos daremos cuenta que por todas partes -a excepción del Estado español- existen repúblicas democráticas. Y el hecho es –si se quiere, el más sorprendente- que al inicio de la Segunda Guerra Mundial, salvo en Francia, en todas partes existían monarquías, que, en la gran mayoría de los casos, una vez acabada la guerra, fueron abolidas. Y a menudo a través de un referéndum.

Fue lo que aconteció, por ejemplo, en el caso de Italia. El monarca reinante, Humberto II de Italia, que había sucedido a su padre Victor Manuel III en mayo de 1946, sólo pudo gobernar 33 días, hasta el 12 de junio del mismo año, porque el día 2 de junio se celebró un plebiscito en el cual la mayoría de italianos se declararon a favor de la República.

En cuanto a la Península de los Balcanes, donde la mayoría de países, a excepción de Grecia, quedaron bajo el control del ejército soviético y más tarde o más temprano acontecieron comunistas, las monarquías tampoco tuvieron una duración demasiado larga. Las primeras que desaparecieron fueron las de Albania y Yugoslavia. En el primer caso, el rey Zog I, que tuvo que exiliarse al inicio de la guerra, cuando Albania fue anexada a Italia, vio como los comunistas de Enver Hoxha se amparaban del poder y abolían la monarquía en 1946. Es lo que también hizo Tito en Yugoslavia. Pedro II de Yugoslavia fue cesado en noviembre de 1945, después de que en las primeras elecciones que se celebraban una vez acabada la guerra y con la candidatura de Tito venciendo con el 90% de votos. De manera inmediata proclamaron la República.

En Rumanía y Bulgaria el proceso se retrasó algo más. En el primer caso el rey Miguel I consiguió gobernar en Rumanía entre 1944 y 1947, pero aun y los intentos que hizo para que no se consolidara el régimen comunista, finalmente no lo consiguió y fue obligado a abdicar en agosto de 1947. El caso de Simeón II de Bulgaria fue muy peculiar. Había empezado a gobernar, con 6 años, en 1943. Acabada la guerra, con el ejército soviético ocupando el territorio, se celebró un plebiscito en septiembre de 1946, que comportó la proclamación de una república socialista y la abolición de la monarquía. Simeón tuvo que exiliarse y en los años ’50 consiguió la protección de Franco, llegó a España, se casó con una representante de la nobleza española y después de la caída del régimen comunista, logró el cargo de primer ministro entre los años 2001 y 2005.

El último monarca de la Europa mediterránea que se vio obligado a abandonar el poder fue Constantino II de Grecia. Implicado en la dictadura de los coroneles que se impuso el 1967, fue obligado a abdicar a finales de la dictadura militar, en 1973 y de manera definitiva, cuando cayó la dictadura, a través de un referéndum que tuvo lugar en diciembre de 1974.

La única monarquía que se mantiene en el poder en la Europa mediterránea es -como recordaba más arriba- la española, impuesta por Franco en 1969, cuando nombró como sucesor suyo al príncipe Juan Carlos, a título de rey. Dos días después de la muerte de Franco, el 22 de noviembre de 1975, fue coronado rey y llevó a cabo el siguiente juramento: “Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional” y, al hablar de Franco dijo explícitamente: “Una figura excepcional entra en la Historia. El nombre de Franco será ya un jalón del acontecer español y un hito al que será imposible dejar de referirse para entender la clavo de nuestra vida política contemporánea”.

Iniciada la transición hacia la democracia -y después de que Juan Carlos I aceptara la evolución hacia un sistema parlamentario, seguramente a raíz de la experiencia que acababa de sufrir su cuñado, Constantino de Grecia- en ningún momento se planteó la existencia de un plebiscito sobre si la mayoría de los españoles querían la monarquía o la república. Y el tema, importante, sigue abierto y sin resolver...