El sector más de ultra derecha de Chile Vamos, con Kast a la cabeza, está realizando una gran inversión de recursos para lograr el triunfo de Piñera en segunda vuelta.
Domingo 10 de diciembre de 2017

Inmediatamente terminadas las votaciones de la primera vuelta, José Antonio Kast, el fenómeno político de la ultra derecha que cobró vida durante las elecciones pasadas, decidió volcar todo su aparato de campaña a la de Sebastián Piñera.
Tal como él lo describe, ha hecho realidad esta posición viajando por todo el país llamando a votar por el candidato de Chile Vamos, pretendiendo por medio de esto que los 500 mil votos recibidos en primera vuelta, sumen a los resultados de Piñera en esta segunda vuelta, junto con desplegar la mayor cantidad de apoderados de mesa a lo largo del país, en sintonía con la denuncia delirante a que tuvo que recurrir Piñera dentro de esta desesperada carrera por los votos sobre votos marcados.
¿Qué interés tiene Kast en el triunfo de Piñera?
Kast ve en Piñera la posibilidad de un gobierno que "permita" la posibilidad de "expresar sus ideas", cosa que no cree posible con un gobierno de continuidad de la Nueva Mayoría. De la misma manera interpreta el nuevo escenario parlamentario, con un pronóstico sombrío hacia la bancada del Frente Amplio, basada en la desaprobación frente a los cambios de postura y posteriores llamados al voto libre de los dirigentes del conglomerado.
¿A quién le habla Kast con el apoyo a Piñera?
Con respecto a su resultado en primera vuelta el ex candidato de la extrema derecha conservadora señaló a El Líbero que "Valió mucho la pena, porque hay medio millón de personas que se atrevieron a sacar la voz. Hay gente que no era interpretada y lo que espero es que haya más liderazgos de derecha que se atrevan a decir las cosas y que nadie se acompleje de defender principios y las ideas basadas en el sentido común. Puedo ir contra corriente pero no contra el sentido común".
Esta última interpretación, de mínima curiosa, está más cercana a una realidad inventada donde pretende ubicar al sector más conservador y ligado a las iglesias como una "mayoría numérica silenciada". Sin embargo, en la realidad concreta son las ideas de estos sectores las que rigen el modelo de sociedad político-económico bajo el que vivimos. Así vemos con todos los derechos negados, por ejemplo, con respecto al derecho a la salud, vivienda, educación, aborto, matrimonio igualitario, educación sexual, entre otros.
Sin lugar a dudas el empresario Piñera, amparado bajo el blindaje electoral de Kast, pretende abarcar y capitalizar los votos de la centro y extrema derecha, de la misma forma en que oscila hacia sectores más de centro tomando como parte de su programa demandas de las que había pregonado no estar de acuerdo. La unidad Piñera-Kast va en búsqueda de sectores más acomodados y/o quienes sostienen como ideal de sociedad y "libertad" una dentro de la cancha rayada por la moral de las Iglesias y un sistema de explotación y opresión, que no hace más que profundizar la desigualdad social y económica en que se encuentran miles de familias de trabajadores.
Entonces, si la derecha y los empresarios, están organizados en sus partidos políticos, y son capaces de unirse y desplegar todas sus fuerzas políticas y materiales en levantar y sostener una campaña presidencial, ¿por qué no podrían trabajadores, mujeres y juventud, siendo la gran mayoría de la población, y por tanto una fuerza mucho mayor, dar paso a canalizar esa fuerza y descontento con este sistema, en la construcción de nuestra propia herramienta política que se proponga cambiar la sociedad de conjunto? ¿Debemos dejar que se siga discutiendo sobre nuestros derechos casi como elementos de una estrategia de marketing, entre diferentes partidos tradicionales en crisis, en lugar de tomar en nuestras manos la posibilidad de la construcción de una sociedad diferente?