La situación ocurrida en el Hospital Barros Luco Trudeau volvió a colocar en el tapete la crisis de la salud pública ¿Es posible que los trabajadores puedan resolverla? Te invitamos a conocer la respuesta en el siguiente debate.

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico
Viernes 7 de febrero de 2020
El reciente corte de luz del hospital Barros Luco Trudeau volvió a colocar en el tapete el estado de la salud pública en Chile.
Hoy muy pocos se atreverían a señalar que el desperfecto responde a un hecho aislado, considerando otros cortes de luz del mencionado establecimiento y las denuncias en otros centros asistenciales sobre la falta de insumos, mobiliario y mantenimiento de las infraestructuras, lo que nos habla de un problema estructural del sistema de salud pública en Chile.
Y no es para menos, considerando la enorme brecha existente entre la salud pública y privada, que incluye a las clínicas privadas y las isapres, donde esta última no solo es financiada por los pacientes, sino que además recibe aportes estatales vía Fonasa, disminuyendo con ello las recursos que llegan efectivamente al sistema público.
Está claro que las soluciones parches, como la inyección de recursos a determinados establecimientos, no solucionarán el problema de fondo, así como el tratar los síntomas no eliminan la enfermedad tampoco, sino que se hace necesaria una transformación completa y profunda que apunte al fin de la subvención de los privados y al financiamiento integral del sistema público.
¿Cómo lograr un cambio profundo que mejore nuestro sistema de salud?
La experiencia nos indica que ya no podemos dejar estas decisiones en manos del congreso y la casta política existente, pues una y otra vez han votado leyes y reformas que mantienen el modelo o lo profundizan e incluso ponen a la cabeza del ministerio a empresarios como Jaime Mañalich, gerente de la clínica Las Condes, para gestionar el desmoronamiento de la salud pública.
Por ello queda en manos de los propios trabajadores, levantar esta alternativa, pero esta no puede ser a base de movilizaciones parciales en cada establecimiento. De la misma manera que el problema es estructural, la solución pasa por una respuesta contundente y unificada de todos los trabajadores de la salud del servicio e incluso a nivel nacional.
Un ejemplo de esto. ha sido la Fenats Barros Luco, quienes en medio del agudo proceso de rebelión social paralizaron por mas de 60 días desde las primeras jornadas, buscando unificarse con trabajadoras y trabajadores de otros servicios de salud, como lo son los hospitales San Borja, Sótero del Río y Gustavo Fricke, llamando a movilizarse en conjunto para decir fuerte y claro ¡Fuera Piñera! ¡Huelga General! ¡Asamblea Constituyente Libre y Soberana para una nueva constitución!
De la misma forma, para superar la crisis que hoy vive el Barros Luco se necesita de la misma fuerza, sumando además a gremios como la Fenpruss o el Colegio Médico.
Pero, ¿cuáles son las dificultades para la concreción de esa unidad? En primer lugar el sistema de salud se ha encargado de implementar un modelo organizacional basado en las jerarquías, con enormes brechas salariales entre profesionales y técnicos y dando atribuciones de jefatura a enfermeras, médicos y matronas. Es decir, los profesionales que también sufren las extensas y extenuantes jornadas laborales y las precarias condiciones laborales de atención, son los mismos que tiene la potestad punitiva de imponer descuentos tras movilizaciones, cartas de amonestación o impulsar sumarios.
Sin ir más lejos hoy la dirección del hospital impulsa sumarios para encontrar responsables del corte de luz siguiendo la hipótesis de intencionalidad y sabotaje del gobierno. Los sumarios internos sólo buscan amedrentar y castigar a los trabajadores, que son quienes mueven el servicio, mientras le lavan la cara a los verdaderos culpables: la gestión empresarial de Gisella Castiglione y de ministros como Jaime Mañalich, que mantienen y profundizan el modelo de enriquecimiento privado a costa de los recursos públicos de Fonasa. Ese es el camino del gobierno, el mismo que sigue intentando acallar las movilizaciones y las justas demandas surgidas de miles en las calles con más persecución, criminalización, represión y asesinatos, como el de Jorge Mora a la salida de un partido de Fútbol.
Hoy el llamado a la unidad debe ser en torno a salidas que realmente apunten al fondo del problema. Es necesaria la unidad de los trabajadores alrededor de un plan de lucha para poner fin a la crisis del Barros Luco. Es necesario poner en pie una asamblea unitaria de todos los trabajadores del Barros Luco Trudeau, de todas las federaciones existentes, para debatir juntos esta perspectiva que permita darle una solución a la actual crisis del Hospital. Allí, quienes formamos parte del Partido de Trabajadores Revolucionarios pelearnos por levantar un plan de emergencia que ponga fin a los subsidios estatales a la salud privada y para lograr el financiamiento integral del sistema público para una salud gratuita y de calidad a la que todos puedan tener acceso sin excepción.
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