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Red Internacional
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EXCLUSIVA INCENDIOS FORESTALES. La verdadera realidad tras los siniestros que afectan al Parque Conguillío, China Muerta, Koyán y Quinquén

El sábado 14 de marzo comenzó un incendio forestal en el sector de Conguillío, que fue avisado a las autoridades, por comunidades mapuche, sin embargo, recién dos días después llegó ayuda por parte de CONAF y el Estado, lo que derivó en una rápida y brutal propagación del fuego. Hoy, son más de 8 mil las hectáreas de Araucarias y otras especies que están totalmente quemadas en Parque Conguillío, China Muerta, Koyán y Quinquén.

Miércoles 1ro de abril de 2015

¿Incendios controlados? Es la frase que el Gobierno y medios de comunicación tradicionales quieren instalar en la opinión pública para hacer creer que está todo bien en el sur del país y que los incendios forestales están bajo una adecuada inspección por parte del Estado y de la CONAF. Una realidad que está totalmente lejana de lo que está pasando en la región de La Araucanía.

LID Chile se hizo presente en la región para poder conversar frente a frente con personas que hoy en día están combatiendo el fuego y ayudando a que este no se propague de manera tan rápida. Felipe, Katty, Génesis, Pedro e integrantes de la comunidad mapuche de Quinquén son los protagonistas de esta nota que pretende aportar a la difusión de lo que realmente está pasando tras los feroces incendios forestales de los que las autoridades, CONAF y medios informativos tradicionales no quieren hablar. Las responsabilidades de esta tragedia social y ambiental son claras. Aquí no existe la mala suerte y el azar.

“Fueron dos días donde no hubo movimiento de ningún tipo y el incendio creció simplemente”

Felipe Andrade Gyllen es psicólogo y sociólogo, practica montañismo y asegura tener un compromiso social y moral en lo que compete a la naturaleza y los recursos naturales del país. Llegó al sector de Conguillío el domingo 22 de marzo y se comunicó con voluntarios que impulsan la campaña S.O.S Salvemos Conguillío- que bordean las 70 personas- con el motivo de integrar la iniciativa y colaborar en todo lo necesario para el sector. La campaña mencionada, en palabras de Felipe, pretende “transformarse en un movimiento ciudadano (…), trabajar con instituciones del Estado, pero con el fin de poder coordinar la mejor manera para poder atacar y controlar este siniestro que en estos momentos está fuera de control”.

En cuanto al comienzo del incendio, su propagación y supuesto control, Felipe comenta que “desde nuestra óptica aquí hubo una negligencia grande. El siniestro comenzó el día sábado 14 de marzo, yo me encontraba haciendo montañismo en el sector de Nevados Sollipulli que es aquí al frente (de Conguillío), vi cuando comenzó el fuego como también lo vieron muchas más personas de la zona. Era muy pequeño el fuego, y a la hora y media personas de comunidades mapuche les comunicaron la situación a las instituciones que correspondía, sin embargo, ya el día domingo el fuego era el triple y el día lunes ya era seis o siete veces más grande. No pasó ningún helicóptero, no se vio ningún carro bomba, o sea, fueron dos días donde no hubo movimiento de ningún tipo y el incendio creció simplemente”.

Rápidamente, Felipe junto a otros jóvenes voluntarios comenzaron a llegar al sector de Conguillío con el propósito de combatir el fuego y evitar su propagación. Iniciativa que fue tomando vida gracias a la donación de personas de Temuco, de extranjeros, bajo el apoyo de 60 brigadistas argentinos y también profesionales uruguayos. Las comunidades mapuche de la zona también fueron- y siguen siendo- un aporte esencial en combatir el incendio, mediante sus propios recursos. “El desarrollo de todo este siniestro ha sido complejo porque hay dimensiones dentro de esto, tenemos dimensiones sociales, otras que tienen que ver con negligencia estatal, dimensiones humanitarias también, otra dimensión de identidad local, o sea, gente que en estos momentos está expuesta a perder su territorio y su identidad”, enfatiza Felipe.

Cuando Felipe se refiere al incendio asegura que este representa una catástrofe muy grande, que ya está afectando a cerca de 8 mil hectáreas, un hecho alarmante que no está siendo abordado adecuadamente por la mayoría de los medios de comunicación. “Los medios más formales y conocidos mencionan que el incendio está controlado, lo cual sabemos que no es así, ya que el fuego en estos momentos no es predecible, es muy rápido, los focos son distintos, por ende, no creemos que eso sea control. Por eso necesitamos a medios como ustedes que puedan mostrar lo que pasa realmente y que eso salga a la luz pública”.

Andrade es enfático en señalar que la realidad actual que se vive en el sur tiene responsables directos y no es al azar. “Aquí hubo una negligencia, no se actuó cuando se debía, al parecer no hay protocolos establecidos para actuar frente a estos casos, las brigadas de CONAF son muy bajas, tienen sueldos que son bastante bajos, por ende, también la especialización la ponemos en cuestión porque hay gente muy preparada por los años y otras que no lo están tanto”.

En estos momentos hay alrededor de 47 focos de incendios en la región de La Araucanía, los cuales están siendo trabajados, pero en durísimas condiciones debido a la falta de recurso humano, material y tecnológico. ¿A qué se debe esta negligencia? Para Felipe, “primero, no hay una cultura organizacional en cuanto a desastres en nuestro país, segundo también existe una falta de recursos, ya que estos están muy centralizados, por ende, cuando hay un problema no hay un protocolo de acción. Tercero, considero que hay una tremenda falta de voluntad política por entender cómo son las zonas, entender la realidad de Chile que es un lugar donde se pueden dar catástrofes naturales, tenemos los casos del sur y ahora del norte, y por último, estamos botados en cuanto a cómo gestionamos conocimiento de distintos tipos humanos, y este sentido, aquí hubo una negligencia notoria por parte del mundo político, el que no ha respondido ante la magnitud de la catástrofe, lo que se traduce en una catástrofe natural, humana y también en relación a la flora y fauna que están teniendo un daño tremendo”.

En relación a los recursos materiales que están siendo utilizados en la zona, existen cerca de cinco helicópteros Cisternas pequeños, que tienen una capacidad de tan sólo mil litros lo que claramente no es suficiente para apagar los focos de incendios. Felipe considera que Chile podría utilizar aviones Cisternas con el fin de apagar los incendios, pero las autoridades y CONAF argumentan que no están los recursos necesarios. “No puede ser que en una zona de catástrofe con 8 mil hectáreas quemadas no haya aunque sea un avión operando, y hayan cinco helicópteros que no pueden dominar la contingencia, los que además no pueden operar todos los días debido a que no están preparados para resistir las turbulencias que hay en esta zona”.

¿Las perspectivas según nuestro entrevistado? “Con el avance que tiene el fuego, si no hay lluvias pronto, fuertes e intensas, hay dos opciones: el fuego continúa a una velocidad estrepitosa o tendríamos que esperar a que el invierno lo frene”.

“Es un chiste, actuar después de días encuentro que es demasiado erróneo”

Katty Meyer es de Santiago, estudia Turismo Aventura, y llegó hace algunos días a unirse a la campaña S.O.S Salvemos Conguillío, principalmente por el amor que le tiene a la naturaleza. Estuvo haciendo su práctica profesional dentro del Parque Conguillío, al término de esta regresó a Santiago, pero al enterarse de la situación que afecta a la zona decidió regresar, tal como lo han hecho jóvenes provenientes de Valparaíso, Temuco, Santiago y de otros lugares. “Nosotros nos hemos tenido que movilizar para que así pueda haber un llamado de atención masivo hacia las autoridades. Es un chiste, no entiendo qué les pasa, pero actuar después de días encuentro que es demasiado erróneo”.

Al preguntarle a nuestra entrevistada respecto a la situación específica de la reserva natural China Muerta, la que tiene más de 7 mil hectáreas quemadas, nos menciona que “China Muerta no cuenta ni siquiera con guarda parques en estos momentos, lo que es un poco paradójico porque pese a ser un área silvestre protegida no contaba con ningún equipo de funcionarios que estuviesen pendientes de sus bosques. Creo que la protección de estas zonas debiese partir por parte del Estado, también por nosotros y por la gente local de aquí”.

Katty realiza diferentes labores. Estuvo realizando trabajos en la zona de Loncotriuque, principalmente haciendo corta fuegos de manera preventiva para ayudar a las 24 familias que viven cerca de la zona afectada, como también ejerciendo tareas más administrativas que ayudan a organizar el trabajo general, labores de cocina, en terreno, haciendo inventarios, y todo tipo de funciones que sean un aporte para la crítica situación del sur. “Todos estamos con el mismo fin aquí, da lo mismo de qué zonas se provenga”.

“Las personas que viven por aquí no pueden dormir bien, ni alimentarse bien, lo que es una carga emocional bastante grande”

Génesis Bobadilla es ingeniera ambiental, estudió en Santiago, también hizo su práctica profesional en Parque Conguillío y trabaja en CONAF como guarda parques transitoria e intérprete, laboral que tiene como objetivo poder interpretar a la naturaleza y sus procesos naturales con el fin de poder preservarla. La familia de Génesis vive en Loncotriuque y otra parte en Melipeuco, ella desde muy pequeña vivió en Santiago, pero se siente parte de este sector, “tengo la sangre de este lugar”.

Nuestra tercera entrevistada estaba trabajando en Parque Conguillío cuando la hicieron evacuar producto del incendio, “por lo que de inmediato me puse a trabajar con S.O.S Salvemos Conguillío, para poder ser un aporte y no quedarme en la casa viendo cómo se quema todo este lugar que es maravilloso”. En relación a lo dañado que quedó el parque mencionado, Génesis nos cuenta que se quemaron tanto hectáreas de la zona privada de este como también parte pública, principalmente araucarias y matorrales.

La ayuda material que han obtenido los voluntarios proviene de ciertas instituciones y también de las personas que viven en la región, trabajan con cerca de 70 voluntarios, los cuales se coordinan en labores de logística, alimentación y también en tareas que tengan por objetivo apagar el incendio. “Las personas que viven por aquí también nos ayudan bastante, están muy preocupadas por el avance del fuego porque tienen sus casas, por lo tanto no pueden dormir bien, ni alimentarse bien, lo que es una carga emocional bastante grande”.

“Las araucarias sienten el dolor de estar siendo quemadas y lamentablemente en el minuto que se pudo hacer algo no se hizo”

Pedro Zapata Carrasco es presidente de la Junta de Vecinos de la comunidad Melivilu Melirrayén, y está hospedando a los voluntarios en EcoCamping, lugar del que está a cargo. “Acá, cuando empezó el incendio se empezó a pedir ayuda, a buscar voluntarios a través de las redes sociales, para que no siguiera avanzando este incendio. Entonces, los chicos de S.O.S Salvemos Conguillío llegaron a mi casa a pedir alojamiento y ayuda. Con mi esposa Patricia y mi hijo Luis Felipe decidimos facilitar este espacio para que los jóvenes estuviesen bien y cómodos”.

Para Pedro las consecuencias del incendio forestal son variadas, partiendo por el dolor de haber perdido algo tan vital como son las araucarias y su reserva, lo que hace recordar su infancia cuando con su padre iban a recolectar piñones. “Nosotros íbamos a buscar yerbas medicinales, aquí no es sólo el incendio, sino que también se dañó la parte cultural, económica, de muchos, no sólo la parte nuestra, también para puros pehuenches y personas que vivimos alrededor de las araucarias”, agregando que “es muy doloroso ver cómo los árboles nativos se han quemado, no es como plantar pasto, van a pasar años. El dolor que tengo es que Lucas y Felipe no van a tener la oportunidad de ver lo que nosotros pudimos ver. Las araucarias sienten el dolor de estar siendo quemadas y lamentablemente en el minuto que se pudo hacer algo no se hizo y esperamos que con las nuevas autoridades que llegaron a CONAF se tome consciencia, se trabaje con las comunidades, se escuche al campesino y al lugareño porque nosotros somos los que estamos todos los días aquí. Se debe tomar consciencia a nivel país sobre esta situación”.

Integrantes de la comunidad mapuche de Quinquén combaten el fuego

Durante el viaje realizado por LID Chile, se dio la oportunidad de conocer a integrantes de una comunidad mapuche-pewenche de Quinquén, sector que se encuentra a unos 35 kilómetros al sur-este de la localidad de Lonquimay, camino a Icalma. Miembros de dicha comunidad, ante la falta de ayuda oportuna por parte del Gobierno y debido al amor que le tienen a las tierras y naturaleza, decidieron ponerse a la cabeza de organizar el combate contra el fuego que afecta a los sectores aledaños con la ayuda de pocos bomberos que hay en Icalma.

La comunidad de Quinquén ha facilitado lentes, guantes, mascarillas y alimentación a las personas que intentan apagar el fuego mediante sus fuerzas. Según nos contaron, también han recibido ayuda de anónimos, ya que por parte del Estado el apoyo es insuficiente, teniendo que poner dinero de sus bolsillos para apaciguar el violento siniestro que afecta a cientos de personas y que ha golpeado duramente al medio ambiente.

Al cierre de esta nota, integrantes de S.O.S Salvemos Conguillío nos hacen llegar más fotografías del incendio que afecta a China Muerta y Koyán, justo al límite con Parque Conguillío. La tragedia social y medio ambiental continúa, mientras el Gobierno no se hace responsable de una nueva catástrofe natural perfectamente evitable, y que termina golpeando a los mismos sectores de siempre.