En lo profundo de las marismas Dismal (Carolina del Norte y Virginia, EEUU) los arqueólogos están encontrando restos de pueblos independientes de esclavos fugados.
Aníbal Maza Zaragoza
Lunes 12 de septiembre de 2016
Imagen: Museo Smithsonian
Este entorno pantanoso y hostil donde los haya, fue uno de principales “refugios” para miles de esclavos negros fugados. Hasta la fecha no se conocía mucho acerca de estas marismas, pero gracias al trabajo de los arqueólogos estamos recibiendo nueva información.
A comienzos del s. XVII, las marismas Dismal se convirtieron en un refugio para comunidades de indígenas que huían de la frontera colonial, ya que la vegetación era muy dura para los caballos y medios de transporte de los colonizadores. Pronto se unieron a ellos los esclavos fugitivos y probablemente algunos blancos indetured (no asalariados). Desde finales del s. XVII hasta la Guerra Civil Americana (1861-65), las comunidades de las marismas tenían una población mayoritaria de africanos o afroamericanos.
Nuevos trabajos arqueológicos han encontrado varias islas habitadas en las zonas pantanosas de las marismas. En estas poblaciones se conservan huellas, fragmentos de herramientas y armas. Las entrevistas realizadas a supervivientes, nos permiten conocer que todo el trabajo era comunal. Con lo que, a diferencia de los esclavos de la antigüedad, estas comunidades plantearon en la práctica una crítica más consciente al sistema de producción de su momento, el capitalismo.
Estos fundadores de comunidades libres, fueron denominados maroons por los norteamericanos blancos (un término derivado del español cimarrón, que llegó a ser sinónimo de desafiante o rebelde). Su papel en la resistencia contra el esclavismo fue clave en los EEUU, aunque suele ser ignorado por la mayor parte de la historiografía tradicional puesto que en lo relativo a estas comunidades (y a los esclavos en general) conocemos pocos restos documentales propios.
En los documentos de comienzos del s. XVIII se caracteriza a las marismas como una tierra de nadie, de la que surgían los maroons para atacar y saquear las explotaciones esclavistas cercanas.
La fama de estas comunidades entre los esclavos de la región llegó a ser muy importante. Durante la insurrección de Nat Turner en 1831, éste planeaba dirigirse con los insurrectos a las marismas, reclutar a los maroons y armar un ejército con el que acabar con el dominio blanco en la región. No obstante, la insurrección fracasó y Turner fue ahorcado dos meses después.
Los trabajos arqueológicos corren al cargo del antropólogo de orientación marxista Daniel O. Sayers, quien recientemente ha publicado su trabajo "Un lugar desolado para gente desafiante: La arqueología de los cimarrones, indígenas americanos y trabajadores esclavizados en la gran marisma Dismal."
Actualmente, sólo se ha excavado el 1% de las poblaciones de las marismas, con lo que aún pueden aportar mucha información sobre este importante capítulo de la lucha de los esclavos y los oprimidos contra los amos capitalistas en los EEUU.
Hoy igual que ayer, y a lo largo de un largo historial de lucha contra el racismo, la población afroamericana sigue enfrentando la opresión racial y la persecución de la policía, originaria en los EE.UU. de las patrullas para vigilar a los esclavos.
En esta larga tradición, el movimiento Black Lives Matter pelea contra el gatillo fácil a la población afroamericana, en forma de asesinatos y violencia policial al servicio de los descendientes de los amos de sus ancestros.