El pasado miércoles fue un día que Piñera buscó poner sobre la mesa su agenda represiva, que ya no sólo busca perseguir a quiénes nos hemos manifestado estas semanas, sino que también a los posibles peligros que pueden venir para él y su gobierno, por medio de sacar las FF.AA a la calle sin necesidad de Estado de Excepción. ¿A qué le tienen miedo?

Elizabeth Fernández Profesora
Jueves 28 de noviembre de 2019
La política del gobierno ha estado enmarcada a lo largo de los últimos días en enfrentar el "vandalismo” en el país, por un lado, y maniobrar sobre el acuerdo de "paz", por el otro. Esto se refleja en los sectores de la derecha más conservadora, como el senador de Renovación Nacional Andrés Allamand, que la semana pasada salió con todo a cuestionar el acuerdo por la paz y nueva constitución, el cual se realizó con los sectores de la ex Concertación y el Frente Amplio que salió a respaldarlo por medio de Revolución Democrática, Comunes y Gabriel Boric.
En otro frente, los empresarios comienzan a movilizar sus fuerzas de choque junto al histórico gremio patronal de los transportistas, quienes hicieron un llamando a deponer las movilizaciones y amenazaron con una paralización que busca presionar por derecha a Piñera y de esa manera fortalecer a los empresarios.
Lo económico como factor de terror
El dólar volvió a dispararse sobre los $820, y ya empresas como Movistar dicen que sacarán sus capitales, mientras el gobierno anuncia más de 300 mil despidos de aquí a fin de año, hablando de que la cesantía subiría de 7 a 10%. Con este discurso y sumado a lo de los "violentistas", buscan dividir entre los sectores que siguen luchando en las calles y los sectores que apoyan las demandas, pero a la vez ven necesario una vuelta a la "estabilidad" para ser parte de los procesos constituyentes y que comienzan a ver que sus puestos de trabajo pueden estar en peligro.
La cocina del Congreso sigue actuando, lo que reclamamos en la calle es mucho más que eso
La gran movilización que hemos logrado estos casi 40 días a nivel nacional, en donde decimos fuerte y claro que Chile Despertó, abrió enormes expectativas y esperanzas de cambio. Es por eso que ya nadie está dispuesto a aceptar las condiciones de vida que nos han impuesto, tanto las condiciones de miseria para nuestros abuelos, como nuestra vida eternamente endeudada, marcada por una de las desigualdades más grandes del mundo en donde unos pocos tienen mucho y la mayoría, ciertamente, tenemos muy poco.
Ante este sentimiento de justicia y dignidad social, hoy por medio de la cocina parlamentaria buscan hacernos creer, los mismos de siempre, que con “grandes esfuerzos” le están haciendo un favor al conjunto de la población, sin embargo, el tan aclamado aumento de la pensión básica solidaria, sería entre 27 mil a 50 mil pesos, dejando las pensiones en 175 mil pesos en el mejor de los casos, algo totalmente insuficiente para nuestros abuelos.
Mientras, al mismo tiempo en la Cámara de Diputados votan la reducción de sus sueldos de 9 a casi 5 millones de pesos, es decir, a pesar de este “gran esfuerzo” en los hechos seguirán ganando 30 veces más que una pensión de un jubilado; esto si es que la cocina que viene, que es la del Senado, está dispuesta a bajarse algunos millones.
Gobierno obligado a hablar de "vulneración de derechos" tras informes de organismos que denuncian violación a Derechos Humanos
Durante los últimos dos días, el gobierno dio un “giro” hacia reconocer "grave vulneración a los derechos de las personas", esto luego de que organismos internacionales como Human Rigths Watch emitiera un informe donde afirman que en Chile existen violaciones a los Derechos Humanos, ocasionados desde que empezó la revuelta popular hasta la actualidad de la movilización.
No obstante, unos días previos a estas declaraciones el gobierno, a través del ministro Blumel, rechazó de manera tajante el informe de Amnistía Internacional, manifestando que en el país no existen violaciones a los Derechos Humanos.
A la par de esto, el gobierno ha intensificado la represión la cual no se ha detenido en ningún momento, de hecho el mismo día que se firmó el "acuerdo por la paz" ocurrió la muerte de Abel Acuña en Plaza Dignidad, producto de que Fuerzas Especiales no permitió que las brigadas de salud atendiera a Abel en medio de la represión de la plaza.
El martes luego de la convocatoria a huelga general, en la noche Fuerzas Especiales atacó a una trabajadora que se dirigía a su turno laboral, quien perdió la totalidad de la visión producto de la represión luego de que una bomba lacrimógena la impactara en su rostro. A su misma vez, en Antofagasta en la población Bonilla sufrían brutales allanamientos en donde se conoce de tres pobladores que sufrieron impactos de bala. A esto se suman niños con perdigones, golpes e incluso detenciones como vimos en Villa Alemana y Antofagasta.
¿Cuál es la respuesta que tenemos que dar frente a estos ataques del gobierno?
La reciente aprobación en general de la Ley Antiencapuchados en el Senado entre gallos y medianoche a petición de Piñera, es la clara señal de que buscan no sólo salvarlo a él, sino que también al conjunto del régimen político heredado de la dictadura.
Otra propuesta de ley con suma urgencia y que busca perpetuar la impunidad hacia las Fuerzas Armadas y su violencia, es la ley que permitirá que estas puedan salir a la calle sin necesidad de Estado de Excepción y para la “protección” de sectores estratégicos como el Metro, puertos, hospitales, entre otros. No es casual la presentación de estos proyectos luego de la paralización del pasado 12 de noviembre, en donde los puertos paralizaron en un 95%, y ante los siguientes llamados a "huelga general" de esta semana.
La fuerza a la cual temen no son los “violentistas” como tanto les gusta poner al centro en los medios de comunicación, sino que a la entrada en su conjunto de la clase trabajadora, desde sus propios lugares de trabajo y sobre todo quienes están en los sectores estratégicos como las comunicaciones, transportes o la minería.
Es una necesidad el hecho de que enfrentemos los planes de este gobierno que se aferra para no caer, por lo que es de suma urgencia levantar un paro escalonado que sea activo y que llame a la organización, coordinación y movilización del conjunto de los sectores estratégicos, para así preparar una huelga general que paralice el país y enfrente a Piñera, su represión y a todos quienes la avalan y sostienen, con el objetivo de conquistar cada una de las demandas que exige el pueblo trabajador, los sectores populares, la juventud y el pueblo mapuche.

Elizabeth Fernández
Profesora