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Red Internacional
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EDITORIAL. Las calles son nuestras: contra los crímenes de odio por ser trans

Hoy se realiza la 3° marcha nacional contra los travesticidios y transfemicidios en varias ciudades a nivel nacional. El PTS y Pan y Rosas del Frente de Izquierda se hará presente contra la violencia hacia las personas trans y por la separación de la Iglesia del Estado.

Pablo Herón

Pablo Herón @PhabloHeron

Jueves 28 de junio de 2018

“Si volviera a nacer, elegiría ser travesti”, decía Lohana Berkins. Asumir una identidad contra los mandatos sociales expone a la discriminación, estigmatización y odio, algo que el movimiento LGBTI supo transformar en orgullo, pelea y organización.

Por una igualdad ante la vida

El reciente fallo judicial por el travesticidio de Diana Sacayán, que calificó el caso como un homicidio agravado por violencia de género y odio a la identidad de género, logró a partir de la lucha durante todo el juicio que el Estado reconozca la realidad que atraviesan las travestis y personas trans.

Al asesinato de Diana, militante por los derechos humanos y de las y los LGBTI, se le suman muchos otros más, donde la regla general es que la justicia garantiza la impunidad. Así sucedió con Higui que pasó ochos meses en la cárcel por defenderse de un ataque lesbofobico y que resultó absuelta tras una campaña nacional. También le pasó a Joe Lemonge que fue condenado a 5 años de prisión por defenderse ante un ataque transfóbico.

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Mientras las personas trans son asediadadas por la policía gracias a los códigos contravencionales, marginadas sin acceso a la salud, la educación y trabajo, y poseen una expectativa de vida de 35 años, el Estado ni siquiera lleva adelantes estadísticas oficiales para determinar las condiciones en que sobrevive el colectivo. En Argentina se lograron grandes conquistas como la ley de identidad de género, de educación sexual y el cupo laboral trans en algunas provincias y ciudades. Sin embargo seguimos peleando por su aplicación efectiva, porque la igualdad ante la ley no implicó la igualdad ante la vida.

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La pelea de ayer, la pelea de hoy

La fecha de convocatoria no es casual, coincide con el aniversario de Stonewall. Medio siglo atrás travestis, lesbianas, bisexuales y gays ponían en pie barricadas en pleno Nueva York enfrentándose a la policía contra las razzias, el acoso y la represión, dando visibilidad en las calles al movimiento LGBTI. Estaban cansados, hartos de la persecución del Estado, enojados con un sistema que les imponía como vivir su deseo e identidad, a tono con la época donde grandes sectores de jóvenes a nivel internacional cuestionaban el capitalismo de raíz y se organizaban para pelear por una sociedad socialista.

Al día de hoy el Estado e instituciones como la Iglesia continúan metiéndose en nuestras vidas. Así lo evidenció el papa Francisco con su llamado a una guerra de Dios durante la discusión del matrimonio igualitario, cuando trató de bombas nucleares a las personas trans o cuando comparó a las miles de mujeres y secundarios que reclaman por el aborto con los nazis. Por eso detrás el grito por el aborto legal, seguro y gratuito, también se escucha el de la separación de la iglesia del Estado. Porque las y los pibes ven que son el principal obstáculo para la implementación real de la educación sexual, que son los que hicieron lobby en diputados y ahora en el senado para que no salga el aborto. Por eso salieron masivamente el 13 de junio a conquistarlo con sus propias fuerzas en las calles.

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Todos los bloques en diputados, salvo el Frente de Izquierda, sostienen relaciones fluidas con la Iglesia, así lo evidenció la votación donde votaron divididos, por eso hay que preparar con todo la jornada del 8 de agosto en la votación el senado, donde tenemos que volver a ser miles. Nada podemos esperar de todos los partidos que bancaron a la Iglesia durante los gobiernos desde la dictadura a esta parte, pagándole el sueldo a los curas que se oponen a las demandas de las mujeres y la diversidad sexual.

Por una salida de fondo

El gobierno de Cambiemos está atravesando su principal crisis desde que asumió, el acuerdo con el FMI que consistió en tomar una inmensa deuda, es tan solo el preanuncio de un gran ajuste para las y los trabajadores, la educación y salud públicas. Si hay algo cierto, es que en este panorama las travestis y personas trans serán las más afectadas. Por eso se vuelve necesario un plan de conjunto para todos los explotados y oprimidos, no solo para garantizar la aplicación de las leyes ya conquistadas, sino por una salida realista a la crisis que atraviesa el país.

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“Somos mujeres trabajadoras, hoy vinimos a gritar paro general y todas juntas hacer que tiemble el gobierno nacional”, cantaban al unísono trabajadoras de distintos sectores en pleno puente Pueyrredón en el paro general del lunes junto al sindicalismo combativo y la izquierda. No solo para mostrarle a la CGT encabezada por el peronismo como pelear en las calles por una salida alternativa a la crisis, sino también con sus pañuelos verdes llevando la demanda que viene exigiendo el movimiento de mujeres movilizado.

Para una salida de fondo, es necesaria una alianza de las y los trabajadores junto a todos los oprimidos que pelee por medidas realistas como el no pago de la deuda externa, para que esos montos millonarios que van a parar a los grandes especuladores y organismos como el FMI, vayan para salud, educación, trabajo y vivienda, medidas que permitan trazar un camino para pelear por una verdadera igualdad ante la vida.

Por eso retomamos la gesta anticapitalista que fueron las barricadas de Stonewall, que no sólo cuestionaba la moral patriarcal y las buenas costumbres sino que buscaba poner en jaque al sistema capitalista para cambiar la sociedad de raíz.


Pablo Herón

Columnista de la sección Género y Sexualidades de La Izquierda Diario.

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