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#SOCIALISMO. Las clases medias y el socialismo

En el capitalismo hay millones de personas que tienen un nivel de vida que les permite consumir con cierto margen, ¿que está detrás de este estrato social?, estas personas ¿tendrían que temer al socialismo?

Martes 25 de julio de 2017

La idea de pertenecer a la “clase media” es una forma de dividir y confrontar a la clase trabajadora, el ideal de ser parte de este estrato social genera una ilusión en amplios sectores populares que creen que siendo parte de la clase media su vida va a mejorar.

En la realidad, los grandes capitalistas dueños de los bancos, las empresas petroleras, farmacéuticas, televisoras o automotrices, entre otras, son quienes deciden en esta sociedad el rumbo de la política económica y para ellos trabajan claramente los políticos empresariales. Y, al final de cuentas son ellos quienes deciden el rumbo de esta clase media que en tiempos de crisis vierte sus flancos más débiles a las filas de los trabajadores empobrecidos.

Un poco de teoría

En el pensamiento marxista, la clase media es definida como “pequeño burguesía” y hace referencia a pequeños propietarios de medios de producción (pequeños negocios o empresas) que no tienen la necesidad de emplearse por un salario. El término utilizado de forma más amplia, hace referencia también a sectores medios, es decir a trabajadores de puestos de control, profesionales los cuales en ocasiones son catalogados como “aristocracia obrera”, en países de habla inglesa se conocen como “white collar workers”.

Cuando se habla de la pequeño burguesía se hace referencia, muchas veces (si bien de forma imprecisa pero que permite dar cuenta de un estrato), a un amplio sector que va desde trabajadores con salarios elevados (pertenecientes a puestos de control o administrativos) hasta dueños de empresas pequeñas o medianas.

Este término se ocupa también para hacer referencia a los hijos de estos trabajadores mejor remunerados o a los hijos de estos pequeños propietarios, muchos de los cuales alcanzan a estudiar el nivel superior. Culturalmente comparten gustos y patrones de consumo. Muy por arriba del alcance de los trabajadores ordinarios, tanto por sus altos costos como por la escasez de tiempo para disfrutarlos.

¿Las clases medias existen realmente?

Si bien en el capitalismo encontramos sectores “medios” que tienen un nivel de ingreso que les permite acceder a comprar determinadas mercancías o servicios, la verdad es que un trabajador para ganar un salario medianamente elevado tiene que sacrificar la mayor parte de su tiempo y dejar de lado su vida social o familiar en el trabajo, incluso sacrifican su salud personal.

Veamos un ejemplo: un ejecutivo de una sucursal de un banco gana alrededor de 15 mil pesos mensuales, para ganar más tiene que cumplir con metas diarias y semanales, de lo contrario no solo no podrá ser acreedor a un bono económico, sino que su empleo está en peligro. Por tanto, trabaja jornadas de hasta 12 horas diarias dejando de ver a su familia, con una enorme presión que le lleva en muchas ocasiones a tener problemas de salud desde gastritis hasta infartos.

Esta “clase media”, por ejemplo, un trabajador administrativo de una empresa de los que comúnmente se conocen como “godinez”, vive permanentemente endeudada con tarjetas de crédito, préstamos personales, hipotecas, colegiatura de sus hijos, etc. Vive en la ilusión de que su capacidad de consumo le brinde felicidad, pero en realidad es a través del consumo que busca evadir su realidad. Puede tener un automóvil “caro” pero lo ocupa para ir en el tráfico todos los días de ida y de regreso al trabajo durante horas en la mayoría de los casos. Si es joven puede tener algún videojuego reciente, pero no tiene ni siquiera tiempo de jugarlo. Vive en una tensión permanente resolviendo problemas para los patrones.

Ahora bien, es claro que con el avance de las medidas neoliberales, de ajuste y ataque a las masas trabajadoras, las clases medias tienen a achicarse o a “descender”, los trabajos estables y bien remunerados se reducen drásticamente y solamente el endeudamiento permite mantener niveles de vida “medios”.

El socialismo, ¿ataca a las clases medias?

Entre un trabajador que gana 20 mil pesos y uno que gana 6 mil la diferencia es mínima si se compara con los burgueses que tienen en su cuentas miles de millones de dólares. Estos sectores no tienen nada que perder con el socialismo, sin embargo lamentablemente producto de la ideología que se bombardea permanentemente desde los medios de comunicación por ejemplo, en muchas ocasiones creen que son “superiores” gracias a su “esfuerzo” y pueden llegar a menospreciar u oponerse a luchas obreras y populares.

Históricamente cuando se desarrollan conflictos sociales esta clase media suele “partirse” habiendo sectores que puede girar a izquierda y aliarse con los trabajadores y sectores populares en lucha y mientras otros sectores que pueden volverse conservadores y apoyar regímenes abiertamente reaccionarios.

La pequeñoburguesía es una clase que por lo regular se desenvuelve con muchas dificultades económicas al filo de descender y la que en momentos de crisis o estancamiento económico, tiende a sufrir directamente los efectos de las contradicciones capitalistas, como decíamos se encuentra mucho más cerca de la clase obrera que de la burguesía, para la que muchas veces trabaja directa o indirectamente, pero ideológicamente puede estar mucho más alineada con la ideología y la clase empresarial.

El socialismo implica la planificación democrática de la producción y la vida social y cultural. En una sociedad de esta naturaleza las jornadas de trabajo se reducirían de forma importante incorporando los adelantos tecnológicos al servicio de la humanidad. El producto de la riqueza social (que es producida por la inmensa mayoría y apropiada por un puñado de parásitos capitalistas) sería puesto a disposición de quienes trabajan, así las condiciones de vida serían dignas para todos.

No solamente se podrían cubrir las necesidades básicas como salud, vestido, educación, vivienda o alimentación, sino que las personas podrían viajar y dedicar su tiempo a la recreación o al ocio creativo de la ciencia, el arte o la cultura.

En una sociedad superior al capitalismo, construida sobre las ruinas de esta sociedad de explotación y miseria, los seres humanos vivirían mucho mejor que un pequeño burgués promedio.