Los ex presos políticos de la dictadura vienen dando una lucha por justicia y reparación, teniendo que enfrentar el silencio de la mayor parte de los medios de comunicación y la impunidad que todavía se mantiene sobre las violaciones a los derechos humanos.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Sábado 30 de mayo de 2015
La huelga de hambre de los ex presos políticos comenzó en Rancagua y San Fernando, en abril pasado, pero se extendió rápidamente a todo el país, alcanzando a organizaciones de ex presos de la dictadura de Iquique, Santiago, Valparaíso, Osorno, Punta Arenas y otras ciudades, con tomas de locales como CODEPU, Colegios de Profesores y otras entidades durando 40 días.
Durante todo el tiempo que se mantuvo la huelga se realizaron numerosas acciones, como marchas, peticiones, cartas, actividades de solidaridad y de apoyo, tanto en Chile como el extranjero.
Las demandas que exigían los huelguistas se enfocaban en políticas de reparación, como el aumento de sus pensiones –extremadamente bajas- y también la indemnización. Pero de fondo, desnudaba también las políticas de los gobiernos de la Concertación y la postdictadura.
En el caso de la Concertación, tenemos que recordar que la transición se basó en un acuerdo entre esa coalición, en conjunto con la derecha y los propios militares, que permitieron la pervivencia de la Constitución del 80, de Pinochet y sus senadores designados, la falta de justicia y los intentos de reconciliación nacional, para “dejar atrás” el pasado. Esto, con el objetivo de buscar la legitimidad y estabilidad económica de los empresarios y la economía capitalista neoliberal.
En relación a la justicia, solo se trató de juzgar los casos emblemáticos, condenando a algunos militares de la DINA o la CNI, pero Pinochet murió libre, al igual que lo están hoy muchos de sus colaboradores civiles y militares.
La huelga de hambre generó la unidad pero también disensos entre las organizaciones de prisioneros. Además, la política de la Nueva Mayoría fue tratar de dividirlos, llegando a acuerdos con algunas organizaciones.
Durante la semana un sector de los ex presos políticos en huelga de hambre aceptó una mesa de trabajo con el gobierno, para discutir los temas que éstos exigían, la que se reunió ayer viernes 29 de mayo, logrando que se levantara la huelga de hambre. Entre quienes participaron estuvo el Obispo Goic, quién fue mediador y estuvieron presentes organizaciones de ex presos de Rancagua, Tomé, Valparaíso y Santiago, entre otras organizaciones de familiares y ex presos políticos e integrantes del Instituto Nacional de Derechos Humanos, como también representantes del Ministerio de Interior, Hacienda, Secretaría General de la Presidencia y Desarrollo Social.
Las organizaciones de ex prisioneros manifestaron que seguirían movilizados y convocan a marchar cada miércoles a las 13 horas alrededor de La Moneda. Las organizaciones de ex presos del MIR y de sectores de Santiago, señalan que hay que continuar la lucha hasta lograr todas las demandas.
De todos modos, otro sector de ex presos aún se mantiene en huelga de hambre, tanto en Valparaíso como en Iquique y otras ciudades. En el caso de Iquique, los huelguistas sacaron una declaración señalando que no están de acuerdo en que la huelga se levante solo por la constitución de la mesa de trabajo, sino que exigen ya un proyecto de indemnización y homologación de pensiones entre quienes aparecen en el informe Valech y Rettig, entre otros temas.