El Gobierno y la CONAF anuncian que se acerca el fin de esta ola de incendios. En las dos últimas semanas, se activaron dos solidaridades de signos opuestos: la empresarial y la de trabajadores, estudiantes y el pueblo, mientras el Gobierno difundía sus acciones ante la mirada indiferente de todos.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Lunes 6 de febrero de 2017
Hacia el fin de esta ola de incendios
La baja de temperaturas y algunas lluvias hacia el fin de la semana, trajo un alivio que apuró el fin de esta ola de incendios. El Director de la Conaf declaró que "estamos acercándonos al cierre de esta mega emergencia". Bachelet planteó que “hemos logrado controlar los incendios”, aclarando que “no significa que estemos bajando la guardia”, puesto que “sabemos que estamos en la temporada de incendios hasta abril”.
Días antes, el ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, en un informe ante el Congreso, estimó en 333 millones de dólares los costos que dejan estos incendios, similar a la estimación de las empresas forestales (que lo cifraron en 350 millones de dólares).
Los resultados, hasta el momento, son 11 fallecidos, 3.782 damnificados (1.108 en albergues) y 1.047 viviendas destruidas.
La catástrofe arrasó con más de 360 mil hectáreas, en esta ocasión (y casi 600 mil desde junio), en seis Regiones, destruyendo un 57,1% de suelo forestal y 18,4% de bosque nativo.
El Gobierno se esforzó por difundir sus acciones para enfrentar los incendios, informando, entre otros datos, que se utilizaron más de 1.800.000 litros de agua, 44 aeronaves, 19.974 efectivos (brigadistas, efectivos uniformados, etc.), que entregaron 31.040 litros de agua mineral para la población, que contó con la ayuda de más de 600 brigadistas extranjeros, así como de ayuda económica y en equipamiento de los Gobiernos de otros países. Además, el Ministro Eyzaguirre anunció el envío de un proyecto de ley que crea el Servicio Nacional Forestal.
Informaciones que dejaban a todos indiferentes, organizándose por su cuenta.
Las dos solidaridades y la crisis de las instituciones
Es que si observamos bien, el protagonismo en la discusión pública no lo tuvo el Gobierno, sino que las ayudas que se organizaron por fuera.
La semana antepasada la prensa empresarial difundía que se activó la “ayuda” empresarial, que continuó los días siguientes. Los empresarios, desprestigiados, y directamente cuestionados en esta ola de incendios, debían reaccionar para intentar revertir los cuestionamientos.
Pero, hay algo más que esto: la debilidad y desprestigio del Gobierno y todas las instituciones del régimen. Y la emergencia de una grieta de clase, de un lado los empresarios, y del otro los trabajadores, los estudiantes y el pueblo.
La semana que termina, mostró este segundo lado; se activó la ayuda del pueblo trabajador que, esta vez, la prensa empresarial casi no difundió. Fueron varias las acciones que se sumaban a las caravanas de autos y camiones de vecinos de distintas ciudades de Chile llevando los acopios y donaciones que habían recolectado:
*Distintos sindicatos realizaron acopios, entre ellos, Sintrac, UCT, CGT.
*Los mineros de Codelco anunciaron la donación de un día de sueldo para los afectados.
*Los portuarios de San Antonio y Ventanas de la Unión Portuaria Centro llevaron ayuda a Santa Olga y Empedrado (aunque agradecieron a sus empleadores).
*Hubo ayuda de comunidades mapuche, como la Pillán Mapu, que donó toneladas de fardos de forraje.
*Aunque facilitado por instituciones del Gobierno, se organizó la campaña “Campesinos solidarizan con campesinos”, que donó más de 13.000 fardos y bolos de forraje para alimentación animal.
*Los artistas también se sumaron con un recital con acopio “El pueblo Ayuda” que se realizó en la Casa FECH (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile).
* Más de 100 organizaciones sociales se organizaron con una declaración en la que responsabilizan a empresarios por incendios, pidiendo el fin del modelo forestal, y convocando a marchas que se realizaron en algunas ciudades del país.
*Aunque también impulsado por instituciones gubernamentales, con la campaña "Jóvenes por el Sur", más de 7.000 jóvenes se inscribieron para ayudar a zonas afectadas por incendios.
No fue solo esto. La crisis y debilidad de las instituciones del régimen, se expresó de otros modos también.
Mientras el Gobierno y la prensa empresarial intentaban desviar la atención de la responsabilidad de las empresas forestales hacia los iniciadores individuales (que se debió admitir que no eran “terroristas”), vecinos, como los de Villa Mercedes realizaron protestan contra empresas forestales pidiendo ampliar los cortafuegos, y otros, como los de Penco, Chiguayante y Dichato, presentaron un recurso contra las forestales por la cercanía de sus bosques a las viviendas.
Y hay más. Vecinos de las zonas más críticas realizaron rondas armados ante los robos e incendios intencionales. Fue así por ejemplo en la villa Los Naranjos, cercana a Constitución; en su vecina Las Corrientes; en otra cercana, Cajón de los González. Con un carácter contradictorio, pero reflejando también esta crisis de las instituciones. Tan es así que el ministro de Defensa José Antonio Gómez tuvo que llamar a confiar en el Ejército y a no armarse. Hubo también pequeñas y medianas empresas forestales con su propia vigilancia.
La otra solidaridad que era silenciada por la prensa empresarial, pero además, que se diluía en las muchas iniciativas dispersas. La CUT que realizó su Congreso el fin de semana pasado, viernes 27 y sábado 28 de enero, apenas hizo una declaración al inicio de sus sesiones y nada más. Además, ¿inexplicablemente?, el diputado Boric del Movimiento Autonomista e impulsor del Frente Amplio, realizó un apoyo al Gobierno por twitter, diciendo que “no soy parte del gobierno pero estos momentos no son para hacer política chica. Todo mi apoyo a la presidenta en conducción de esfuerzos por catástrofe”.
Es que las instituciones del régimen estaban en otra.
Los partidos del régimen indiferentes a las calamidades
Es que estaban en otra. La preocupación del PPD, y con él de todos los partidos de la Nueva Mayoría y de la Derecha, era mientras tanto que no alcanzan a refichar a sus militantes. Es una condición para recibir fondos estatales ante las elecciones de los próximos meses. Por eso el PPD presionó para que el Servel flexibilizara las exigencias de refichaje. Debiendo llegar a los 18.000 afiliados, ninguno se acerca a estos números. El Servel accedió, permitiendo que basta para hacerlo enviar un correo electrónico con la cédula de identidad escaneada. En contraste, los partidos nuevos y en formación mantienen exigencias mayores (como la firma ante notario, entre otras).
Parecen Nerón tocando la lira mientras Roma se incendiaba. No extraña entonces que la última encuesta Adimark, mantenga una baja aprobación para Bachelet (27%), y una aún más baja para los partidos de la Nueva Mayoría y la derecha (17 y 24%). Fue novedoso sí que Guillier superara por primera vez con 28% a Piñera con 27%.
Todas las instituciones están en crisis. Tras el Congreso de la CUT, en que con maniobras deciden mantener el cuestionado sistema de votación que sacó a la luz su crisis en las elecciones de fines del 2016, el Colegio de profesores anunció que congelaba (no que rompía) su participación en esta Central.
La activación de las dos solidaridades contrapuestas, la interesada de los empresarios, y la genuina de los trabajadores, los estudiantes y el pueblo, muestran una dinámica de choques, con sus vaivenes; un potencial de organización; y una pugna por encontrar, construir, nuevas expresiones políticas y sindicales.