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Red Internacional
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8M. Las estudiantes de la universidad quieren ir a la huelga este 8M

Contra el pin parental, por educación sexual, para desterrar la precariedad, por una educación pública y gratuita libre de machismo y LGTBIfobia. Porque los cambios no vienen de arriba, sino que se conquistan, porque los gestos del gobierno no bastan, contra la violencia de género… Las estudiantes tienen motivos de sobra para ir a la huelga este 8M.

Lucía Nistal

Lucía Nistal @Lucia_Nistal

Jueves 23 de enero de 2020

Se acerca el 8 de marzo y la discusión sobre la huelga está abierta. En muchos territorios las asambleas feministas han decidido retomar la huelga de cuidados, de consumo, estudiantil y laboral. Es el caso de Catalunya , por ejemplo, que decidió que este año convocan huelga no un día sino dos: 8 y 9 de marzo, ya que el 8 es domingo, abriendo la posibilidad de llevar la huelga a centros de trabajo y estudios el lunes 9. Por otra parte, el sindicato de estudiantes ha convocado huelga el 6 de marzo contra el pin parental

Desde Izquierda diario hemos hablado con estudiantes de universidades de Madrid para preguntarles su opinión sobre la necesidad de la huelga en todos sus ejes este 8M.

Irene es estudiante de la UAM de Educación Infantil y representante en la Junta de la facultad de Educación. Milita en una agrupación de mujeres, Pan y Rosas, y dice que encuentra motivos de sobra en la situación del sector educativo para ir a la huelga: “La educación, y en concreto la Educación Infantil, está ampliamente feminizada y cada vez más precarizada debido a los múltiples recortes en educación y en el sector privado por las reformas laborales del PP y PSOE. Este 8M tenemos que movilizarnos para acabar con las reformas laborales por completo, no solo algunos aspectos, para revertir los recortes y avanzar en conquistar una mejor educación pública”.

Como futura maestra de Educación Infantil, lo tiene claro: “Este año debemos salir a las calles para luchar también por una educación libre de machismo y de discriminación implantando planes de educación afectivo-sexual en los centros escolares y de trabajo. Lo que necesitan las nuevas generaciones no es un pin parental, es educación sexual, contra la violencia machista y la LGTBIfobia, es un aula con calefacción en invierno, es no estar masificados, medios para atender la diversidad, un profesorado que no esté desbordado… Para ello es necesario romper con los acuerdos de la Iglesia y el Estado, acabar con el financiamiento a la escuela privada y concertada e invertir en una educación pública, laica, gratuita en todos los niveles y de calidad”.

Ana es estudiante de tercer curso del grado de Estudios Internacionales y representante del Claustro. Ella también ve a su alrededor una feminización de la precariedad: “Los trabajos de limpieza y cuidados están altamente feminizados y son de los más precarios, sobre todo por el poco valor que se les da a nivel social. Todo ello mientras persiste la doble carga de trabajo en casa, claro. El trabajo reproductivo y muchos de los trabajos más precarios que hacemos las mujeres no paran el domingo. Este es otro buen motivo para hacer huelga este año, aunque el 8M sea un domingo”.

Como universitaria, considera que hay muchos motivos para salir a luchar: “Para pagar las tasas, nada baratas, los trabajos que encontramos son cuanto menos precarios y la universidad poco ayuda en la conciliación de estudios y trabajo. Las becas son insuficientes y por ello pedimos una universidad pública de verdad: gratuita para todas, con calidad laboral para sus trabajadoras, docentes e investigadores, sin externalizaciones y que no se subordine a los intereses de grandes empresas”.

“Por eso este 6M tenemos que parar cada instituto y cada universidad, contra el pin parental, como dice la convocatoria del sindicato de estudiantes, sí, pero también para eliminar las tasas y que no dependamos de trabajos precarios para estudiar, contra la privatización de los servicios de nuestros centros que precarizan aún más los trabajos más feminizados como los de limpieza. Este 6M no vale con lanzar una convocatoria, tenemos que organizar asambleas en cada centro, para que juntas, estudiantes, trabajadoras y docentes aseguremos una huelga que deje claro que las mujeres peleamos por una educación pública de calidad y sin precariedad", agrega.

María, estudiante de Bellas Artes de la Universidad Complutense explica por qué debería llamarse a la huelga este 8 de marzo: “Desde la UCM consideramos importante realizar la huelga del 8m por múltiples razones. En la universidad pública, que debería ser un espacio para el debate y organización del movimiento feminista estudiantil, la casta universitaria se atrinchera en el poder y se cubre las espaldas impidiendo por varias vías que tengamos poder de decisión dentro de sus instituciones. Resulta cada vez más complicado disponer de lugares y de tiempo para la autoorganización, desde arriba se hace lo posible por evitar que hablemos, que cuestionemos y que luchemos. Sin embargo, esto no detendrá nuestro empeño por conseguir una universidad sin empresas, igualitaria y libre de violencias”.

Y añade: “Queremos ir a la huelga el domingo 8 de marzo, y reivindicar que existan organismos independientes de los gobiernos de las facultades”.

“La realidad es que las unidades de igualdad de estas sirven de poco más que de fachada, pero están vacías de contenido. Nosotras queremos comisiones de mujeres formadas por trabajadoras, estudiantes y profesoras que se hagan cargo de las cuestiones de género dentro de las facultades. Con estas comisiones y gracias a la autoorganización lucharemos contra la violencia de género y las distintas opresiones para hacer nuestra una universidad pública que cuestione profundamente el sistema heteropatriarcal del que se alimenta el capitalismo, una universidad pública donde podamos decidir”, sostiene María.

Andrea está estudiando el máster en Formación de Profesorado en la UAM y también fue electa como representante en la Junta de la facultad de Educación por las listas de “Revoluciona tu universidad”, impulsadas por Pan y Rosas y la agrupación Contracorriente. Ella relaciona los motivos para ir a la huelga con su desconfianza en el nuevo gobierno PSOE-Podemos: “Este 8M es el momento de demostrar que no tenemos ninguna confianza en este llamado ‘gobierno progresista’, ya que las mujeres trabajadoras y los sectores más oprimidos y explotados no vamos a ver ninguna mejora sustancial en nuestras vidas si no se toman medidas como derogar totalmente las reformas laborales que parecen totalmente fuera de agenda. No basta con ‘presionar en las calles’ con una manifestación —a la que por supuesto no faltaré—, el movimiento de mujeres no tiene nada que esperar de un gobierno que promete mantener los planes neoliberales de la Unión Europea. Tenemos que desarrollar nuestros propios métodos de lucha”.

Explica además la necesidad de enfrentar a la extrema derecha desde la autoorganización: “Es probable que Irene Montero como ministra de igualdad ofrezca gestos simbólicos a favor de la lucha feminista, e incluso algunas medidas legislativas que se vienen reclamando, pero, cuando se trata de plantar cara a la extrema derecha, dar la batalla cultural no es suficiente”, dice.

Andrea lo deja claro: “Por ejemplo, tenemos que enfrentar el pin parental, sí. Pero también tenemos que exigir la separación de la Iglesia del Estado, esa institución reaccionaria y homófoba que se financia con dinero público”.

Por eso, es “fundamental fomentar la autoorganización en cada centro de estudio y de trabajo —sostiene la estudiante—. Las políticas de moderación y continuismo que se anuncian con el nuevo gobierno sólo harán crecer posiciones como las de VOX y el PP. A la extrema derecha vamos a pararla con organización y lucha. Por eso, este 8M tenemos que ir a la huelga”.


Lucía Nistal

Madrileña, nacida en 1989. Teórica literaria y comparatista, profesora en la Universidad Autónoma de Madrid. Milita en Pan y Rosas y en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT).

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