Aunque el gobierno refuerza la presión para cerrar un acuerdo, en el sector plantean dudas y advierten sobre los límites que puede tener su aplicación. La banca, uno de los sectores con mayor rentabilidad de la economía, busca preservar sus altos márgenes.
Emiliano Trodler Economista
Martes 9 de septiembre de 2014
Las financieras anticipan límites a la vuelta de las 12 cuotas sin interés
Copete Aunque el gobierno refuerza la presión para cerrar un acuerdo, en el sector plantean dudas y advierten sobre los límites que puede tener su aplicación. La banca, uno de los sectores con mayor rentabilidad de la economía, busca preservar sus altos márgenes.
Desde hace algunas semanas el Ministerio de Economía se encuentra en negociaciones con las entidades emisoras de tarjetas de crédito para el inminente lanzamiento del plan de pagos en 12 cuotas sin interés de muebles, materiales para la construcción, indumentaria, pasajes de ómnibus de larga distancia, y hoteles. El plan tendría una duración de apenas unos cuatro meses.
Las entidades financieras ya han puesto el grito en el cielo y quieren morigerar el alcance de la medida reduciendo la cantidad de días a la semana de ofertas, al mismo tiempo que anticipan que subirán el costo de otras líneas de crédito y no actualizarían los topes de financiamiento por inflación.
Ante la queja de las entidades bancarias el BCRA se comprometió a bajar la tasa de encaje para aumentar la liquidez monetaria por el mismo volumen de financiamiento que asuman las financieras.
El inminente plan de pagos en 12 cuotas para impulsar el consumo, viene con la pólvora mojada.
No sólo por la política de las entidades financieras, sino fundamentalmente por el enfriamiento del consumo, que en agosto tuvo una retracción del 9,3%, y que se corresponde con la pronunciada caída de los salarios reales durante el primer semestre del año.
Según el último informe de CAME, “el ajuste de la demanda es contundente. Ni siquiera las liquidaciones anticipadas, los descuentos, o las facilidades amplias de financiamiento que nuevamente comenzaron a ofrecer muchos comercios, atrajeron ventas”.
Las entidades financieras ya anticipan que harán lo que vienen haciendo desde siempre: trasladar la reducción de sus márgenes de un segmento a otro y aumentar de conjunto el Costo de Financiamiento Total, que para el mes de mayo rondaba el 80% y que los bancos descargan sobre los consumidores, en su abrumadora mayoría asalariados de ingreso medio.
Los medios de comunicación masiva están dando cuenta de las negociaciones entre gobierno y las entidades financieras, a favor de uno u otro bando. Lo que no dicen es que el sistema bancario argentino lidera el ranking mundial en rentabilidad sobre patrimonio neto (ROE) y que gran parte de esa rentabilidad se logró cargando los costos de financiamiento sobre el consumidor minorista.
Los asalariados no han aumentado sustancialmente su participación en la renta nacional, sin embargo la última década la dinámica del ciclo económico se apoyó en un fuerte endeudamiento doméstico. Con el acceso a las plazas financieras internacionales cerradas, las tasas de interés se han mantenido en niveles exorbitantes, al mismo tiempo los bancos han ganado fortunas gracias a la brecha entre el costo del crédito y la tasa de los depósitos, brecha que oscila entre el 8% para los créditos hipotecarios y el 25% para los créditos personales y tarjetas de crédito.
Es por eso que a pesar de tener una de los ratios más bajos de crédito en relación al PBI, el sistema bancario argentino cosecha márgenes de ganancias tan grandes. Curiosa manera keynesiana de provocar la “eutanasia del rentista”.