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Red Internacional
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ACUERDO CUP-JXSÍ. Las guarderias públicas, el primer sacrificio de la CUP en pos de la estabilidad parlamentaria

La CUP mantiene su compromiso de estabilidad parlamentaria con Junts pel Sí. Como parte de él termina al votando en contra de financiar las guarderías con 1600 euros al año por plaza.Una primera renuncia de su agenda social ¿Será la última?

Pere Ametller @pereametller

Viernes 11 de marzo de 2016

Foto: EFE

El anterior gobierno de CIU eliminó completamente la financiación por parte de la Generalitat de las guarderías municipales, traspasando esta responsabilidad a las Diputaciones. Según la normativa, la red de guarderías municipales debe ser financiada a partes iguales por la Generalitat, ayuntamientos y familias. En 2011 el gobierno de Mas redujo su aportación de 1800 euros anuales por plaza a 1300 y en 2012 a 875. En 2015, los presupuestos ahora en vigor tras la prórroga aprobada por JxSí y la CUP, la partida al respecto fue de 0 euros. Esto comportó que los ayuntamientos y sobre todo las familias tuvieran que aportar más dinero. Es decir, no se trata simplemente de qué parte de la administración paga las guarderías, sino que esta disminución de la aportación de la Generalitat afecta directamente a los usuarios.

Hoy son muchas familias las que no se pueden permitir una guardería pública, con matrículas entre los 300 y 600 euros al mes. Esto afecta mucho más a las mujeres trabajadoras, muchas de las cuales deben abandonar su empleo al no salirles a cuenta el tener que asumir unos precios que a veces superan muchos salarios de trabajos precarios como los de jornada parcial.

El pasado 3 de marzo una moción del PSC sobre el sistema educativo, entre otras cosas, instaba al govern de la Generalitat a garantizar, tal como establece la misma Ley de Educación de Calatunya (LEC), un financiamiento de las guarderías que cubriese como mínimo 1600 euros por plaza cada año, y el compromiso de aumentarlo progresivamente hasta 1800. Algo tan básico, no se puede esperar más del PSC, que volver a la situación anterior a los recortes de Artur Mas.

Sin embargo, y en contra de lo que se podía esperar, la CUP votó en contra. La argumentación que dio la diputada de la CUP Pilar Castillejo fue que “El PSC en este punto no ha querido hablar de mínimos sino que ha dibujado el horizonte hacía donde se ha de ir. Lamentablemente sabemos que la situación financiera actual no nos permite llegar a este horizonte si no es de forma progresiva. Hemos intentado transaccionar con el PSC y hasta hemos llegado a obtener compromisos por parte de Ensenyament que mejoran mucho la situación actual. El departamento se ha comprometido en firme a tirarlos adelante el próximo curso, pero el PSC no ha aceptado estos compromisos y a preferido continuar planteado unos límites que sabe perfectamente que en la situación financiera actual no son asumibles. Es una lástima, pero la CUP luchara para que los compromisos que hemos arrancado al Departamento, y que van en la dirección de mejorar de forma clara el financiamiento de las guarderías, se cumplan aunque hoy no se aprueven”.

Como contrapartida a su negativa a la propuesta del PSC, la CUP propuso que la Generalitat incluyese una dotación adicional de 15 millones en los presupuestos prorrogados de 2015, en cumplimiento del Plan de choque pactado entre Junts pel Sí y la CUP. En 2014 se destinaron por parte de la Generalitat 45 millones a las guarderías municipales y en 2015 se eliminó esta partida. De tal manera que la propuesta alternativa de la CUP es de solo un tercio de lo que se aportaba cuando ya se había reducido la aportación de la Generalitat a la mitad (875 euros por plaza).

Un discurso y una propuesta alternativa que los podría firmar el Conseller de Economía, Oriol Junquera, o cualquier diputado de CDC. No se puede garantizar guarderías públicas porque no hay dinero, pero ¿Y el dinero que se destina a pagar intereses de la deuda? ¿A subvenciones a las grandes empresas? Hasta la fecha la CUP habría defendido el revertir los recortes en educación a sanidad a costa de estas partidas. Hoy el compromiso de estabilidad parlamentaria les lleva a planteamientos que hemos escuchado en estos años en boca de políticos convergentes, socialistas o populares sin apenas distinción. Paradojicamente Junts pel Sí votó por error a favor de la propuesta del PSC y ésta acabo aprobándose. Que sepamos hasta la fecha, esto no ha supuesto una bancarrota de las finanzas de la Generalitat.

La línea de mano extendida en lo nacional y puño cerrado en lo social se incumple y lo hace justamente en el segundo apartado. En el acuerdo de investidura la CUP se comprometió a “no votar en ningún caso en el mismo sentido que los grupos parlamentarios contrarios al proceso y/o el derecho a decidir cuando esté en riesgo dicha estabilidad”. No creo que la financiación de las guarderías ponga el peligro al govern, sin embargo la lógica de apoyo leal empieza a pasar factura más allá del texto del acuerdo. La CUP argumenta de la misma forma que lo vienen haciendo los partidos del régimen desde que empezó la crisis, hay “limites que sabe perfectamente que en la situación financiera actual no son asumibles” y “ lamentablemente sabemos que la situación financiera actual no nos permite llegar a este horizonte si no es de forma progresiva”. Todo para votar en contra de una medida totalmente necesaria para miles de familias.

Pero además esta estrategia empieza a hacer aguas también respecto al proceso independentista. Artur Mas ha señalado que la nueva Convergència no debe ser “estrictamente independentista sino soberanista” y que en 16 meses no va a ser posible llegar a la independencia tal com marca su propia hoja de ruta. La estrategia que ha llevado a la izquierda independentista a buscar la alianza política con los representantes de la burguesía para llevar adelante demandas democráticas como el derecho a la autodeterminación, la ata también para poder impulsar la movilización social necesaria para conquistar realmente este derecho. Todo queda en manos de la vía institucional y de negociación con el Estado de los representantes políticos de las grandes familias.

A la vez, este camino implica renuncias en el ámbito social. Hoy le ha tocado a las guarderías, pero ¿qué caerá cuando se empiecen a negociar los presupuestos del 2016? Desde luego con el discurso de Pilar Castillejo se pueden aceptar cuentas tan anti-sociales como las de los ejercicios anteriores sin mucho problema, simplemente basta entonar el “no hay dinero”.

Tanto las demandas democráticas como las sociales solo podrán conquistarse mediante la movilización de la clase trabajadora y los sectores populares. La burguesía y sus representantes se muestran como un obstáculo y no un aliado en este camino, ya que defenderá siempre y por encima de todo sus propios intereses. Por lo tanto no se podrá avanzar en la conquista de derechos para los trabajadores de su mano, pero tampoco impulsar procesos democráticos que pongan en crisis la estabilidad del régimen.