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Alemania. Las huelgas obreras en el centro del debate político alemán

Las huelgas de los pilotos de Lufthansa y sobre todo las paralizaciones de los trenes de la Deutsche Bahn (DB) por parte de los trabajadores afiliados en el Sindicato de maquinistas alemanes (GDL) han provocado un debate nacional en torno a las huelgas y su necesidad. El gobierno de Merkel, las patronales y la burocracia sindical quieren legislar las huelgas para impedir una ola de luchas de los trabajadores.

Peter Robe Berlín | @robe_peter

Miércoles 22 de octubre de 2014

Imagen de archivo. Un trabajador del ferrocarril camina sobre las vias enuna estación de carga de Hagen, Alemania. 14/11/2007. REUTERS/Ina Fassbender

Dos huelgas y un debate de fondo

En los últimos cuatro días, las huelgas en el estratégico sector del transporte estuvieron en el centro de la atención pública. El viernes, comienzo o fin de las vacaciones en muchos estados federados alemanes, empezó la quinta huelga de 50 horas de los maquinistas http://www.laizquierdadiario.com/Hu... afiliados en la GDL; el lunes siguiente los pilotos de la VC paralizaron por octava vez dos terceras partes de los vuelos http://www.laizquierdadiario.com/Lu... de Lufthansa.

Mientras que los pilotos luchan contra el aumento de la edad mínima de jubilación que Lufthansa quiere establecer para competir mejor con las aerolíneas de servicios baratos, los maquinistas demandan un aumento del 5 % y una disminución de las horas de trabajo de 39 a 37 por semana.

En ambas empresas existen dos sindicatos que pelean por la representación de los trabajadores. En Lufthansa el competidor de VC que organiza a los pilotos es el sindicato de servicios Ver.di, el segundo más grande en Alemania. VC es reconocido como el negociador válido para los pilotos de todas las aerolíneas.

En la empresa estatal Deutsche Bahn la pelea intersindical es más fuerte aún. El sindicato oficial EVG mantiene el derecho a negociar para todo el personal menos los maquinistas, cuya representación tiene el sindicato GDL. Aunque en los últimos años la GDL aumentó su influencia en otros sectores, llegando incluso al 51 % del personal de tren según sus declaraciones. Por esto quiere obtener el derecho a negociar también para el resto del personal y no solamente para los maquinistas.
Esto va en contra de los intereses del sindicato oficial EVG y también de la propia empresa, que cuenta con un fiel aliado en este último. El presidente de la EVG es el vicepresidente en funciones del consejo de administración de la Deutsche Bahn.
Durante la primera “Gran coalición” de 2005-2009, el gobierno junto con el empresariado y la central sindical, quisieron avanzar en legislar estos casos bajo el título de la “unidad de los convenios”.

El núcleo de la propuesta es evitar que haya dos convenios colectivos diferentes dentro de una misma empresa. Para esto, solo el sindicato mayoritario obtendría el derecho a negociar, y por ende también para hacer huelga. Esta medida ataca directamente al derecho constitucional de huelga y la organización sindical libre.
Aunque oficialmente el DGB en su congreso votó en contra de esta ley, la triple alianza (gobierno, empresas, sindicatos) está usando las huelgas actuales para acelerar el proceso de elaboración de la ley.

Las huelgas en la prensa

La prensa capitalista se muestra servil a los intereses de este bloque conformado contra los huelguistas. Así, han lanzado una campaña de demonización, sobre todo hacia los maquinistas y su presidente Claus Weselsky.

El diario de la gran burguesía Frankfurter Allgemeine Zeitung – situada en el centro financiero alemán – titula en directa alusión al presidente de la GDL: “Separatista con ganas de poder” y reduce el conflicto al “carácter egoísta” de Weselsky, que es comparado con Napoleón por Der Spiegel. En debates de TV los políticos del gobierno hasta difaman a los trabajadores como “secuestradores”.

Pero el debate va más allá. El columnista Jan Fleischhauer en Der Spiegel culpa a la ministra de trabajo Andrea Nahles (SPD) de todavía estar elaborando la ley de la “unidad de los convenios” y reivindica el rol de Margaret Thatcher a fines de los 70 de romper el poder de los sindicatos como su gran legado.

“Desearía que también nosotros tuviéramos a una Margaret Thatcher que termine con el horror de una huelga que tiene en vilo a Alemania”.

Por su parte, el periódico de la capital bavaria, Süddeutsche Zeitung, pone énfasis en la posibilidad de un cambio “cultural”: “Por otro lado, los sindicatos VC y GDL tienen que aprender que a los alemanes les importa mucho estar en una zona de pocas huelgas. No se puede tener dos las dos cosas; tanta participación como aquí y tanto tumulto como en Francia. (…) Un conflicto de tarifas no es un partido de fútbol donde el uno sale como ganador y el otro como perdedor“, dice el columnista Detlef Esslinger.

En un debate abierto a los lectores de la Süddeutsche Zeitung se pregunta: ¿Alemania necesita más huelgas o menos? Mientras que algunos siguen la opinión del mismo diario, otros plantean una justificación de las mismas.

“Si veo cómo algunas empresas tratan a sus empleados, creo yo que debería haber más huelgas en Alemania“.“Los sindicatos tradicionales ya están junto con los empresarios, los trabajadores están en desventaja“. “No son los sindicatos, sino las empresas quienes empujaron hacia huelga“, son algunos de los testimonios.

Pero este ánimo, demostrado también en una encuesta reciente que señala el apoyo del 50 % a las dos huelgas, no se refleja en el parlamento. El gobierno de los democristianos y la socialdemocracia quiere imponer la ley antisindical. Solo la oposición de los verdes y el partido Die Linke (La Izquierda) critica formalmente algunos ejes, pero en muchos estados federales es parte de coaliciones con los mismos partidos gobernantes.

Mientras que la economía se hace más lenta, se vienen nuevos tiempos

Este debate se da en el marco de crecientes temores por parte de las empresas a la desestabilización de la economía alemana y la vuelta a la recesión.

En los dos trimestres anteriores la economía se contrajo un 0,2 % y en agosto sufrió su peor caída combinada de exportaciones, pedidos industriales y producción, desde el año 2009. Esto lleva a muchos analistas a señalar que el curso del desarrollo económico seguirá así. Ante este panorama los empresarios de preparan para despidos masivos como ya hubo en Opel y como se anuncian en Osram y Siemens.

Pero no solo los empresarios hacen sus operaciones. Están apareciendo también nuevos movimientos en la base obrera. Si no bastaran los ejemplos de las persistentes huelgas de los pilotos y maquinistas – cuya huelga fue votada con un 91 % – los trabajadores de Amazon son otro ejemplo emblemático. Su lucha contra el gigante del comercio online norteamericano) que lleva más de un año y se dirige contra las condiciones ultra precarias, de sobreexplotación y las prácticas anti-sindicales de la empresa, cada vez se vuelve más fuerte y unitaria.

A esto se suma la acción de sindicalistas de base y funcionarios que rechazaron el desalojo de la sede sindical en Berlín que estaba ocupada por refugiados inmigrantes pidiendo el apoyo del sindicato.

Estas luchas y nuevos fenómenos entre los trabajadores alemanes son un contrapunto más que interesante frente a los intentos guerreristas y en contra de las libertades democráticas del gobierno alemán.