El miércoles fue un día febril en la Asamblea Nacional dominada por la oposición de derecha con sus leyes que buscan acelerar la “salida” de Maduro, y el jueves el gobierno nacional anunciaba un racionamiento de energía eléctrica con apagones forzados en un país en plena crisis económica.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Viernes 22 de abril de 2016
La derecha apura la aprobación de “sus” Leyes
Como hemos venido escribiendo la mayoría derechista en la Asamblea Nacional busca acelerar el proceso para revocar el mandato del presidente Nicolás Maduro, todo esto en el marco de los conflictos de poderes existente en el país. Así, en horas de la mañana de este miércoles, tras dos discusiones en el pleno legislativo, aprobó la Ley Orgánica de Referendos con el objetivo de reglamentar estos procesos consultivos, desafiando al Consejo Nacional Electoral (CNE), el árbitro electoral venezolano, que argumentó este mes que era el único órgano con potestad para elaborar las normas que rigen un referéndum.
Pero a pesar de que la mayoría de la Asamblea aprobara dicha Ley, es el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el que deberá pronunciarse sobre su “constitucionalidad”, antes de que pueda entrar en vigencia. No es necesario ser adivino para saber cuál será la sentencia del TSJ, más aún teniéndose conocimiento de la posición del CNE, que será rechazada como “inconstitucional”.
Pero ese mismo miércoles la derecha no se quedó quieta, y aprovechó el empujón político para, durante las horas de la noche para aprobar en primera instancia el proyecto de enmienda constitucional, con el que la oposición buscará recortar el período presidencial de Maduro a cuatro años, desde los seis actuales, y limitar las reelecciones a una sola vez.
Como era de suponerse, el bloque del chavismo declaraba que la enmienda "altera la Constitución", anticipando que será denunciado ante la Sala Constitucional del TSJ, y que de cualquier manera, la enmienda que propone la bancada opositora de la AN, “no aplica para este período presidencial”. Sea como fuere, si el proyecto de enmienda llegase a ser aprobado, tendría que ir a consulta popular para transformarse en Ley definitiva, lo que aún lleva un largo trayecto.
Los dimes y diretes de un referéndum revocatorio y una enmienda constitucional
En marzo, la oposición había anunciado que iniciaría una serie de procedimientos para buscar la destitución de Maduro antes que termine su período presidencial tal como escribimos en su momento en este diario, buscando tres mecanismos que van desde el referéndum revocatorio, pasando por propuesta de enmienda constitucional para acortar el mandato, hasta la política abierta de presionar para la renuncia de Maduro.
Ya el martes 19, al celebrar la llegada a la mitad de su mandato en un acto público, Maduro juraba que obstruirá todas las iniciativas oriundas de la Asamblea Nacional que busquen desbancarlo anticipadamente, todo bajo un discurso pomposo en el que sostenía “que en este nuevo camino de ofensiva que ya empieza verá la derrota definitiva” la “oligarquía traidora” como llama a la oposición derechista. Pura retórica, pues ha sido el propio chavismo el que le ha venido facilitando los planes reaccionarios a la derecha.
Ese mismo día pero más temprano, los dirigentes del bloque de la MUD, en una enflaquecida concentración que denominaron de “cabildo abierto”, hacían el llamado para recoger firmas en apoyo al referendo para revocar el mandato de Maduro y presionar así al Consejo Nacional Electoral (CNE) para que active el proceso, a quien acusa de que retrasa el trámite para que la consulta no se haga este año, alegando que es dominado por el chavismo.
Y a sabiendas de las fuertes divisiones al interior del bloque de la derecha, su Secretario Ejecutivo Jesús Torrealba, declaraba que “este no es el momento del partido tal, ni del liderazgo tal, ni del mecanismo tal o cual (…)”, buscando cumplir una tarea cuesta arriba de mantener juntos a partidos que lo único que los “une” es estar contra Maduro, pero que tienen apetitos propios, más aún sintiendo que el poder llegar a la Presidencia está cerca. El mismo dos veces candidato presidencial, Henrique Capriles, muy cínicamente declaraba que “este no es el momento de los cálculos individuales”, cuando es conocida su ansiedad de volver a ser candidato presidencial.
Mientras todo esto sucede, la próxima semana se espera el pronunciamiento del CNE, que deberá responder a una petición inicial que la MUD debió respaldar la semana pasada con 2.040 firmas, y antecederá a otra que deberá reunir 4 millones de firmas para que el CNE finalmente convoque a las urnas. Pero aún habrá mucho camino a recorrer para llegar hasta allí.
Entre la crisis política y la económica que cae sobre el pueblo, ahora los apagones eléctricos
Por si faltara poco, en medio de la crisis política que vive el país, la crisis de poderes, las disputas de la derecha para sacar a Maduro, y una crisis económica agobiante que transforma la vida del pueblo trabajador en insoportable y angustiante, una crisis de energía eléctrica hace al gobierno imponer un racionamiento energético, llevando al país a estar a media luz.
Es que al final de la tarde de este jueves, el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, declaraba que para hacer frente a la sequía del embalse el Guri, el mayor complejo hidroeléctrico venezolano que suple cerca de 60% del consumo del país, se procederá un “ahorro energético” forzado en la parte residencial. Ahorro “forzado” pues los cortes serán programados en todos los hogares de todas las ciudades del país. El plan consistiría, de acuerdo a las declaraciones del ministro “en que cada usuario tendrá una suspensión temporal (de servicio eléctrico) de cuatro horas diarias, que va a durar aproximadamente 40 días o el tiempo que el Guri empiece a frenar su descenso y empiece a recuperarse” (¿?).
Como parte de los “ahorros energéticos”, el gobierno decidió desde la semana pasada adelantar a partir de mayo 30 minutos el huso horario, también redujo a cuatro días la jornada de trabajo en el sector público, limitando a cinco horas y media el horario laboral en ese sector y declaró no laborable toda la Semana Santa y no solamente el jueves y viernes de dicha semana como es tradicional.
El gobierno de Maduro aduce los “problemas en el servicio eléctrico” como consecuencia de fuertes sequías y el aumento del consumo, lo que no deja de ser cierto, pero se trata de una verdad a medias. Pues todo esto era previsible, y que se viene sufriendo desde hace seis años, e incluso se sabía incluso desde antes los problemas que se avecinaban. El problema central está en el deterioro de las viejas instalaciones, la ausencia de inversiones en infraestructura, así como a la corrupción donde inversión que se hacía – muy baja para el nivel de la problemática- se “perdía” en el camino.
Si ya el pueblo viene sufriendo la profunda crisis económica que es descargada sobre sus espaldas, al que se suma la gran escasez de productos de primera necesidad, los racionamientos de agua, y donde el salario se ve apagado por una inflación galopante, ahora le caen los apagones forzados del racionamiento eléctrico. Mientras todo esto acontece, la oposición de derecha, además de sus planes abiertamente destituyentes, no puede ni ocultar sus intenciones de arreciar los planes de ajuste contra el pueblo que ya se vienen ejecutando gradualmente con el chavismo en el gobierno.
De tal manera, para que los de abajo no sigamos pagando la crisis, ahora sufriendo los apagones, se hace imprescindible luchar por la mayor unidad posible entre los trabajadores y la mayor independencia frente al gobierno y de la oposición de derecha, confiando únicamente en nuestras propias fuerzas para luchar por nuestras demandas.