Las maestras constituimos un sector que viene enfrentando duramente la Reforma Educativa y sus terribles consecuencias, como lo son el desmantelamiento a la educación pública y gratuita, una brutal precarización de la labor docente y la persecución a todos los que cuestionan los planes educativos que impulsa el gobierno de Peña Nieto.
Francisca Daniela Maestra de primaria. Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Sábado 20 de febrero de 2016
Nosotras expresamos una larga tradición de lucha, somos un gremio altamente feminizado, renovado con una nueva generación de profesoras que consideramos necesario retomar nuestras demandas históricas: como lo son una justa división entre horas de clase y horas de planificación, el cese de contratos temporales, mejores materiales pedagógicos, educación no sexista y laica, grupos reducidos, escuelas con infraestructuras adecuadas y la exigencia del aumento al presupuesto educativo y social, basado en el no pago de la deuda externa para pelear por un sistema educativo al servicio de los hijos de los trabajadores y el pueblo pobre. De la mano de recuperar nuestro sindicato al servicio de nuestros intereses.
Al mismo tiempo que peleamos contra nuestra opresión cotidiana. Somos las primeras en levantarnos y las últimas en acostarnos garantizando las labores en nuestros hogares como el trabajo doméstico y cuidado de los hijos.
Las maestras organizadas en Nuestra Clase hacemos un llamado a salir unitariamente a las calles este 8 de marzo “Día internacional de las mujeres trabajadoras” a denunciar a una misma voz la violencia y la precarización que vivimos por nuestra condición de mujeres. Nosotras debemos desnaturalizar lo que está dado "por hecho", cuestionar lo que se aprende y lo que se enseña. Pero también es necesario participar de las luchas docentes, de las luchas por la educación gratuita y las luchas contra este gobierno machista y patronal.
Consideramos que debemos ponernos a tono con las valientes trabajadoras de Lexmark que vienen evidenciando sus terribles condiciones de trabajo, en las maquilas de ciudad Juárez y con las aguerridas trabajadoras de intendencia del IEMS que enfrentan el aniquilamiento del proyecto educativo del instituto en la Ciudad de México y los despidos masivos como un mecanismo aleccionador por cuestionar la contratación bajo el outsourcing y exigir su basificación al democrático gobierno perredista de Mancera.
Las trabajadoras de diversos sectores somos quienes debemos hacer malabares para dar de comer a nuestras familias con los bajos, las que en nuestras líneas de trabajos sufrimos en silencio abusos y acosos de supervisores o patrones sin poder denunciarlos por temor a perder sus empleos, esas mujeres son nuestras hermanas, primas, amigas. A todas las mujeres oprimidas y explotadas a diario las queremos invitar a participar en el segundo Encuentro Nacional de Mujeres Pan y Rosas.