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Red Internacional
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Pensiones. Las maniobras del gobierno para despachar una reforma previsional proempresarial

El proyecto podría dividirse en dos partes, con la intención de agilizar su despacho, manteniendo su base proempresarial de precariedad para los miles de trabajadores y trabajadoras.

E.E. Vergara Valparaíso, Chile

Martes 26 de junio de 2018

Son días decisivos en distintos aspectos para el gobierno de Piñera en materia de reformas, y entre ellas una de sus principales apuestas es sacar con luz verde el proyecto de pensiones, que ya lleva bastante tiempo pospuesto, y que ha sido de importante debate por los movimientos sociales en nuestro país.

Es así, como durante estos días al interior del Ejecutivo se concretará una mesa de trabajo que permita elaborar un propuesta en conjunto con el presidente Piñera, según señala el medio La Tercera. De poder avanzar en la reunión y se aprueban las últimas modificaciones, los ministerios participantes (Trabajo, Hacienda y Presidencia), podrían “acelerar” el trámite legislativo, llegando a un acuerdo con los parlamentarios y particularmente la oposición. En este sentido la maniobra legislativa estará a cargo del Secretario General de la Presidencia (SEGPRES) Gonzalo Blumel, y del Jefe de Asesores, Cristián Larroulet.

Es por esto que la gran opción estaría en dividir el proyecto dos, donde una parte iría el alza en la cotización del 4%, aumento del pilar solidario en un 42%, el bono clase media, y seguro de dependencia. Mientras que la otra parte estaría orientada a la “regulación de la industria” y “mayor competencia que le quiere inyectar”, lo que podría acelerar la reforma, según señala LT. Aunque aún no se sabe por medio de qué cámara ingresará al proyecto, se piensa que los más probable sea en diputados, y a más tardar en septiembre de este año.

Algunos puntos que se juegan en el proyecto de pensiones a medida del gobierno empresarial

Algunos aspectos aún están en definición como el denominado “bono clase media”, el cual implicaría tener un mínimo de 16 años de cotización para las mujeres y 20 años para los hombres, tener una pensión máxima de 30 UF (810 mil pesos), aunque el tope aún sigue en cuestión. Así también los “incentivos” para extender la edad de jubilación es otro tema en discusión, donde la persona que decida seguir trabajando, podrá retirar una parte de sus ahorros en pensiones y recibir el resto como pensión. La competencia en las AFP también se encuentra en debate al interior del proyecto.

La táctica derechista para desviar un derecho central de los trabajadores y trabajadoras

Estas maniobras por parte del gobierno y el Ejecutivo, sólo expresan una cuestión ya evidente, la necesidad de implementar una agenda política la cual destrabe legislativamente demandas y exigencias que se han colocado a través de lucha en las calles y la organización de los trabajadores en sus espacios, y en base a mantener un sello pro empresarial.

¿O acaso lo que demandaban los movimientos sociales como el NO + AFP en las calles era mayor acceso para la clase media? ¿No es una medida como la extensión de la jubilación, un ataque impopular a los miles de trabajadores y trabajadoras chilenas de manera disfrazada? ¿La competencia como criterio clave del proyecto de José Piñera, no es un nicho para la especulación y enriquecimiento de los grandes grupos económicos a costa del pueblo trabajador?

Pero son las tácticas, las maniobras del gobierno para salir al paso de demandas más sentidas hace bastante tiempo, pero claramente deformadas en su aspecto central, una pensión digna basada en la solidaridad entre trabajadores y pensionados. Pero a la vez debiendo ser un derecho asegurado por el Estado, pero bajo gestión de los propios trabajadores y trabajadoras, de manera independiente de los gobiernos de turno y las empresas, cuyas inmensas ganancias se encuentran directamente relacionadas a la incertidumbre y precariedad laboral de los afectados y afectadas.

Sin embargo, es imposible conseguir la conquista de los derechos de los trabajadores, si no es levantando las banderas de unidad entre los distintos sectores que hoy se encuentran en lucha, como la creciente expansión del movimiento feminista, el movimiento estudiantil o la comunidad mapuche perseguida y asediada por la militarización. Es la urgente necesidad de un plan de lucha que unifique las distintas batallas, que cuestione los ataques disfrazados del gobierno, la complicidad de la oposición, y el rol de adaptación del Frente Amplio.