El 2018 estuvo marcado por diversos conflictos en la minería, huelgas, paros y movilizaciones que se desarrollaron en el movimiento obrero.
Domingo 13 de enero de 2019
Una serie de conflictos sindicales cruzaron a la minería del cobre en el 2018, tanto en el sector estatal como privado.
CODELCO, Escondida, Antucoya, Lomas Bayas y Spence, fueron solo algunas de las faenas que son sus movilizaciones marcaron pauta el último año.
Los trabajadores de la principal rama de la economía nacional, fueron el foco de varios ataques por parte de los empresarios. Un factor común fueron los despedidos.
En la minera Spence fueron 50 despidos, lo que tuvo como respuesta inmediata la paralización de más de 500 mineros. En Lomas Bayas, el sindicato de trabajadores organizó una serie de movilizaciones y cortes de ruta contra los despidos por “necesidad de la empresa”. Aunque talvez el mayor ataque en este sentido, fue el anuncio de 1700 despidos en CODELCO, lo cual activó al conjunto de los sindicatos.
El millonario grupo Luksic, no solo atacó a los trabajadores del FCAB, también a los mineros de Antucoya les negó cuestiones tan básicas como la entrega de colación y el pago de las gratificaciones legales.
Pero uno de los conflictos más mediáticos y relevante para la economía, fue el de minera Escondida, quienes el año pasado tuvieron que enfrentar una nueva negociación luego de la histórica huelga de 44 días donde intervino directamente el gobierno en conjunto con los empresarios mineros.
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La mayoría de estas movilizaciones se enfrentaron a una gran intransigencia patronal, quienes contaban con el apoyo en conjunto del Consejo Minero y del gobierno. La base de los trabajadores mostro la existencia de disposición y fuerzas para la lucha, pero aun así varios de estos procesos terminaron siendo desviados en mesas de trabajo y directamente cerrados sin movilización como el caso de Escondida. En esta desactivación de las luchas, cumplieron un rol los empresarios y el gobierno, pero también la política de la burocracia sindical, quienes no buscaron desarrollar la organización y movilización de los trabajadores, para enfrentar con fuerza los ataques empresariales, al contrario, su disposición era hacia la conciliación.
Este año inicia con la cifras de desempleo al alza, el gobierno ya anuncia que legislará si o si su reforma laboral anti-obrera, sin duda es un escenario que va a repetirse no solo en la minería sino que en diversas ramas de la economía. Estar preparados para futuros ataques, implica tener la disposición de luchar contra los empresarios y sus políticos en el gobierno, pero también contra las contenciones que imponen las direcciones sindicales conservadoras. Construir, en este sentido, tendencias combativas, clasistas y antiburocráticas en el movimiento de trabajadores.