La Policía Metropolitana se “sumó” a la campaña de fotos por #NiUnaMenos, con la cual este 3 de junio nos movilizaremos miles de mujeres en todo el país. Resulta ser una verdadera provocación. Nosotras marchamos contra la represión y la impunidad.

Alejandrina Barry @Barry__Ale - Dirigente del CeProDH e hija de desaparecidos
Jueves 28 de mayo de 2015
A medida que pasan los días, la convocatoria #Niunamenos se ha ido extendido en las redes sociales, en los lugares de trabajo y casas de estudios, para movilizarnos este 3 de junio con un sentimiento profundo de bronca contra los femicidios y la violencia hacia las mujeres.
Desde estas páginas, como impulsoras de la agrupación Pan y Rosas, hemos denunciado fuertemente las fotos hipócritas de aquellos que no sólo no enfrentan la violencia hacia las mujeres sino que son responsables de la misma.
Venimos denunciamos que la Policía es parte necesaria del entramado que garantiza el negocio de la trata y la prostitución. Es la institución en la que siguen en funciones represores, asesinos y genocidas.
A la campaña de hipocresías se ha sumando la Metropilitana. Quien sostiene el cartel (que acompaña esta nota) es Ricardo Raúl Pedace, subjefe de esta fuerza. Fue custodia de Néstor Kirchner cuando era presidente. Además, se desempeñó como comisario mayor de la Policía Federal antes de ingresar a esta fuerza. Su nombre aparece como uno de los principales jefes que impulsó la brutal represión en el Hospital Borda. Comandó, junto al actual jefe de la fuerza Horacio Giménez, quien fuera un joven oficial en “comisión” en el Operativo Independencia, las represiones más brutales contra los trabajadores y sectores populares de la Ciudad.
También hemos denunciado al Secretario de Seguridad Sergio Berni, ex carapintada, responsable de las represiones de los últimos años. Actuó contra las familias de los barrios populares y contra las mujeres que estuvimos al frente de la lucha de los trabajadores de Lear, dieciocho veces reprimidos por orden de Berni.
En el parque Indoamericano, en el operativo conjunto de la Federal y la Metropolitana, tuvimos “una menos”. Fue asesinada Rosemary Chura Puña, una joven inmigrante boliviana, de tan sólo 28 años, herida con balas de plomo mientras se encontraba en las inmediaciones del lugar. Junto con ella fueron asesinados Bernardo Salgueiro, de 24 años y Emilio Canavari Álvarez.
La represión contra familias que reclamaban su derecho elemental a tener una vivienda digna dejó como saldo también a decenas de heridos con balas de plomo de ambas fuerzas. Ningún policía al día de hoy se encuentra tan siquiera procesado, tampoco Pedace.
Como premio a su labor, el gobierno de la Ciudad lo puso nuevamente al mando de un hecho gravísimo que vivimos: la represión en el Hospital Borda. Pedace se encontraba en el lugar, comandando la represión de cientos de efectivos que estaban armados adentro de un hospital, desplegando un operativo de enorme magnitud.
Durante la represión se registraron disparos de cartuchos de escopeta calibre 12/70 y gases lacrimógenos. La represión se efectuó disparando a mansalva, indiscriminadamente a trabajadores, pacientes, periodistas y representantes de organismos de derechos humanos que nos encontrábamos allí. Con un saldo de alrededor de cuarenta heridos y decenas de detenidos. La mayoría mujeres. Los funcionarios del Ejecutivo fueron impunemente sobreseídos. El mismo Pedace se defendió bajo la lógica de la ‘Obediencia Debida’, argumentando que cumplía órdenes.
Pero juntos siguieron coordinando las represiones, como la de la Sala Alberdi en la que se utilizaron balas de plomo, como también en la represión al barrio Papa Francisco, en la que además utilizaron topadoras como en la dictadura militar. Derribaron sus precarias casas y golpearon a las madres que estaban con sus hijos defendiendo sus viviendas.
Escandalosamente, las víctimas de la represión en el Hospital Borda, mayoría mujeres, sí van a juicio oral. Cristina Díaz Alem, enfermera de neonatología y delegada de la junta interna de ATE Garrahan; Carina Maloberti, del Senasa; Susana Bejarano, enfermera del Hospital Borda; Belén Rebollo, fotógrafa; Horacio Melnik, trabajador de talleres protegidos; y Daniel Catalano, ATE Capital. Los cargos que se les imputan son resistencia a la autoridad, salvo en el caso de Cristina Díaz Alem a quien que se le suman lesiones. Increíblemente, a ella la imputan por lesiones cuando hay imágenes de la Policía golpeándola cobardemente en el piso, a pesar que ella utiliza un bastón para poder caminar.
Como ya hemos denunciado en La Izquierda Diario, la mitad de sus altos mandos de la Policía Metropolitana provienen de la dictadura y han utilizado esta experiencia en las represiones hacia los sectores populares, como también hacia la juventud. En tan sólo cuatro años han asesinado con la práctica de gatillo fácil a veinte personas. Pedace también fue referente en esto.
El primer caso de gatillo fácil de la Metropolitana que llegó a juicio oral fue el de Bruno Pappa, un joven de 26 años que iba a ser papá; su compañera estaba embarazada de cinco meses y hoy es querellante en la causa. Enzo Álvarez es el policía que lo tiró al suelo y le disparó en la cara mientras el joven huía en bicicleta porque le habían robado el bolso. Cuando los vecinos se manifestaron en la comisaría repudiando esto, Pedace justificó al policía que disparó a quemarropa.
La foto de este represor sosteniendo nuestra consigna de #Niunamenos, la consideramos una brutal provocación, que nos llena de odio pero también de mayor fuerza para pelear contra otra de las formas de violencia: la represión y el asesinato de nuestras compañeras y compañeros. Este 3 de junio también marchamos con nuestra bandera por el juicio y castigo a todos los policías asesinos como Ricardo Raúl Pedace.

Alejandrina Barry
Diputada de la ciudad por el PTS-FITU